lunes, 5 de noviembre de 2012
Una Cita Sobre El Arte.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Apuntes teóricos
Cada vez leo más artículo que directa o indirectamente hace referencia a cómo es que el Internet, o más bien nuestra vida on-line, ha venido afectando otros aspectos de nuestra vida off-line
Algunos de los más interesantes son los que se refieren al impacto económico que está teniendo. No solo en la forma más conocida, la que se refiere a las empresas cuyo campo de acción está directamente insertado en el Internet, y que son de las que escuchamos casi siempre, Google, Facebook, Amazon. Tampoco por la forma en que el mayor tiempo conectados ha afectado a las industrias ya establecidas, con la aparición de nubes de datos y nuevos tipos de comercialización, por ejemplo. Lo verdaderamente interesante es la manera en que las nuevas costumbres adquiridas en el ciberespacio están teniendo un impacto en la realidad-real. Esto es lo que explica, según los artículos, la aparición de una industria multimillonaria en torno a la propiedad compartida de casas y autos, al couchsurfing, e incluso a préstamos directos sin pasar por el sistema bancario, cosa impensable hace solo unos años, pero completamente intuitiva para quien ha crecido en redes sociales. Como es intuitiva la existencia de una sociedad horizontal, en Red, piedra angular de la organización de los diferentes Movimientos de Ocupación que tanto salen ahora en las noticias.
Más interesante podría ser estudiar cómo es que la tecnología ha ingresado en nuestras vidas diarias. Como decía Eze, dentro de poco vamos a dejar de tener muchos aparatos diferentes para pasar a tener un “coso” multipropósito, y este va a estar, por supuesto, permanentemente conectado al Internet, y ahí chatearemos, y leeremos y haremos amigos y guardaremos recuerdos, nos enamoraremos y putearemos cuando sea conveniente a quien sea conveniente, o porque sí. Me encantaría ser lingüista o antropólogo o sociólogo, y escribir tesis o papers sobre los códigos de comunicación, esas hermosas mutaciones del idioma que van surgiendo y muriendo según quiere la selección natural, hasta formar, con sus detritos virtuales, estratos geológicos de memes, emoticones, comentarios-en-azul y mefirmás.

Pero lo que yo más quisiera es encontrar como es que la realidad nueva se manifiesta en el arte y en la cultura. Más allá de los medios de transmisión o de las estrategias de distribución, ¿cómo es que esta vida de oversharing está cambiando nuestras novelas, películas o canciones?
La idea original para este post se me ocurrió más o menos en abril, cuando hojeaba un libro de arte que hablaba de la época en que la Modernidad devoró Occidente a finales del siglo XIX y principios del XX. Lo bacán era la estructura del libro: no seguía ni un orden cronológico ni uno disciplinario, sino más bien uno temático. Un capítulo, por ejemplo, hablaba de Metamorfosis, y ponía como ejemplos a Kafka, pero también a Stravinsky. Otro hablaba del impacto de las nuevas tecnologías en la pintura futurista y en el cine de Chaplin y Fritz Lang. Y así, y así. Traté de buscar ejemplos más concretos, pero hoy día que fui a la librería la encontré cerrada, desmontada, y con cajas de libros desparramadas en el suelo.
He estado pensando al respecto, y se me han ocurrido algunas características comunes que podrían tener estas obras, una suerte de checklist que tendríamos que revisar y perfeccionar, después de todo el primero que se me ocurre es:
- Autoría múltiple: Yendo en contra de siglos de depuración que han hecho que cada vez el autor tenga mayor visibilidad (y que ha hecho de las novelas especializadas en mirarse el ombligo algo de todos los días), el Internet ha sido el lugar ideal para que surjan proyectos en los cuáles no es lo que haga uno lo que importa, sino más bien lo que hagamos todos juntos sumados. Wikipedia se me ocurre como el ejemplo más claro, pero hay otros: el consenso de Yelp dejando sin trabajo a los críticos gastronómicos, el work-in-progress que son los tumblrs especializados en memes. Es como volver a la época en la que las historias se iban armando de a poquitos hasta formar mitologías. Difícilmente vamos a ver pronto sagas o algo así (y si las vemos, serán de lolcats), pero las condiciones ya están dadas.
- Liquidez: Hace poco leí este concepto cuando alguien colgó una entrevista al sociólogo polaco que lo planteaba, Zygmunt Bauman. El viejo hablaba de cómo los movimientos de indignados solo conseguirían cambios superficiales porque, como a casi todo, les faltaba solidez: no estaban anclados en ninguna estructura de pensamientos. Creo que ese es el principal problema que tenía The Social Network: contaba cómo fue creado el Facebook, pero no hablaba de, y mucho menos lograba hacer sentir, el gran cambio que han conseguido las redes sociales en nuestras personalidades, que se han vuelto mutantes, líquidas. Un día podemos ser de cierta manera pero, ya que la mayoría de nuestras relaciones son ahora indirectas, están tamizadas por la red, es muy fácil que haya un cambio de personalidad. ¿Cómo reflejar esto en la ficción?
- Simultaneidad: Multitasking, que le dicen. ¿No les ha pasado que cada vez están viendo más cosas a la vez y que, como si fueran un procesador, empiezan alguna, la dejan a la mitad, comienzan otra, luego regresan a la primera, pasan a una tercera, y así sucesivamente, hasta que les falla la memoria RAM? Al menos a mí me pasa eso cada vez que abro el Chrome y empiezo a leer mi Reader, ver algún video en Youtube y huevear en el Facebook. Creo que esta sensación de simultaneidad va a tener que traducirse de alguna manera en alguna plataforma artística. Lo más cercano que se me ocurre ahorita es lo que hace Girl Talk, y en general todo el mash-up.
- Hipertextualidad: Que para mí tiene algo que ver con la simultaneidad, pero no tanto. Es como esas veces que entras a Wikipedia y empiezas a darle a los links y a leer otras cosas, no las que empezaste. Me imagino una novela o una película donde serían las palabras claves las que funcionarían como vasos comunicantes a otras escenas del mismo mundo. Quizás funcionaría mejor, incluso, en un videojuego, el que para mis compañeros de blog ya es de todas formas el arte narrativo del nuevo siglo. Pero, ¿por qué no en una novela o un comic que utilice las nuevas plataformas? Igual que para Proust los olores le traían recuerdos, bastaría hacer click sobre una idea, o sobre la descripción de la sensación de un personaje, para que nos lleve a la narración de ese recuerdo, o alguna escena que también funciona así. ¿Y cómo aplicarlo a la narración tradicional
- Mutación gramatical: De este sí he visto ejemplos en novelas de la década pasada, específicamente en Cloud Atlas, de David Mitchell, y A visit from the Goon Squad, de Jennifer Egan, que reflejan como la interacción por computadoras y mensajes de texto puede cambiar la forma de escribir y la forma de hablar. Los errores pasan a ser las nuevas reglas, la manera correcta de escribir. En el caso de Jennifer Egan va un poco más allá: sus personajes del futuro cercano solo pueden expresar sus sentimientos a través de mensajes de texto, nunca cuando se hablan cara a cara. Incluso cuando están sentados frente a frente, conversando, cuando necesitan decir algo personal lo mensajean.
lunes, 11 de octubre de 2010

Una vez, conversando con la madre de un amigo, me dijo que el principal motivo para el que estaban hechas las canciones era para recordar, al escucharlas, algún momento de tu vida. Exactamente eso es lo que me pasa con Vargas Llosa.
Recuerdo tener once años y, sentado en medio de una casa casi vacía, mientras mi madre terminaba de preparar la mudanza, y en La ciudad y los perros Ricardo llegaba a Lima, sentir, por primera vez, como la literatura me volaba la cabeza.
Recuerdo escuchar a mi padre hablar de los momentos finales de la utopía de Canudos, cuando los discípulos rodean el cuerpo ya inservible del profeta. Recuerdo su risa, y recuerdo la mía cuando, al tiempo, llegué a leer la misma escena que él contaba.
Recuerdo despertarme temprano un día de playa, antes de los quince, y acostarme en la sala de una casa que ya no existe a aprender que los celos son un gusano que te roe, y que es posible, e incluso valiente, no hacer nada, no tomar partido por nada, con tal de que no lo tomes por lo que sabes que está equivocado.
Recuerdo Ecuador, pero más recuerdo Santo Domingo, aunque jamás lo he pisado, y la media luz de la espera al costado de una carretera.
El 7 de octubre una parte importante de mi vida recibió el Premio Nobel de Literatura. Y yo, por primera vez, lloré de alegría.
viernes, 25 de abril de 2008
Newspaper Blackout Poems.

Austin Kleon es un dibujante y escritor de Texas que se dedica a tomar páginas de libros y diarios y pintar sobre ellas dejando algunas palabras visibles, creando un nuevo poema a partir de un viejo texto.
El resultado es misterioso, conmovedor, absurdo, como un cut up concentrado o una extraña forma de comic hecha solo de palabras y cuyo ritmo nos lo dicta los enormes bloques de negro. Léanlo.
jueves, 20 de diciembre de 2007
Sorprendentemente para todos, a los 85 años y 6 años después de editar lo que todos pensábamos que iba a ser su última novela, La Reprise, el gran Alain Robbe-Grillet sacó una nueva novela. El libro en cuestión se llama Un Roman Sentimental y es una suerte de libro pornográfico en la tradición de la literatura libertina de autores como el divino Marqués. Sí, el padre del objetivismo, el nouveau roman, le chosisme o como quieran llamrlo volvió a las pistas a semejante edad para escandalizar a la opinión pública con un libro de 239 capítulos dedicado a narrar actos sexuales aberrantes con niñas. En Francia alguna gente llegó a pedir la prohibición del libro y los editores, sabiendo lo que era el libro y las reacciones que algunos pasajes podían provocar, dejaron páginas sin cortar en el libro. The Guardian escribió una reseña favorable pero el autor parece un puritano moralmente espantado en su afán de definir la novela como pornografía y Momus dice que no cree que nunca la vaya a leer pero se alegra de que Robbe-Grillet todavía no esté dispuesto a integrarse al stablishmet académico literario francés, mientras que L'Express habla de "una serie de barbaridades nauseabundas difíciles de describir, dignas de Sade o Restif de la Bretonne" y acusa a la novela "de una crueldad y una amoralidad absolutas" y Le Monde se regodea haciendo una genial enumeración de lo que la novela tiene para ofrecer:Déflorations, tortures, écartèlements, prie-Dieu en bois sculpté, soumission au fouet de Domenica, tisonnier chauffé à blanc dans l’anus, petit corps de Marie découpé vivant en tranches par des bouchers avant d’être donnée à manger aux chiens, sodomie à tous les étages, viols, excision sans alibi rituel, crucifixions pas très catholiques, cocktail de viande fraîche, de foutre et de sang mais sans excès verbal, dans l’absolu respect de la concordance des temps, de la beauté de la syntaxe et du grand genre de la grammaire.Robbe-Grillet ya había sorprendido a todos cuando en el 2001 con casi 80 años y a 20 años de su anterior novela publicó La Reprise, que fue definida como un libro con más vitalidad y juventud que todo lo que los autores jovenes franceses estaban escribiendo, pero todos dieron por sentado que ese era su último aliento literario y absolutamente nadie esperaba esto. Obviamente ahora sí están casi convencidos de que esta novela sí es la última. Ojalá se ocupe de callarlos en un futuro cercano. Y de paso que saque otra película.
(no, ni sueñen con que lo traduzca, se entiende superficialmente bastante bien)
martes, 16 de octubre de 2007
martes, 11 de septiembre de 2007
Cut Ups
Supongo que la idea era transmitir la manera en que las drogas nos hacen actuar como personas que no somos, comprometer nuestros valores, traicionar a nuestra patria y dejar de lado a nuestros seres queridos. Pero yo siento que la imagen de esa estatua con la cabeza deformada, destruida, con sus ideas completamente cambiadas era extrañamente persuasiva. Ese es el efecto que me gustaría que tengan todas las drogas: que cuestionen mi personalidad, mi manera de ver el mundo, que demuelan las preconcepciones que tengo sobre la manera en que vivo.
Y, además, alguien debería haber encerrado a esos creativos con un cocainómano totalmente pasado de rosca para que les hable a la velocidad de la luz de planes extraordinarios, su vida privada y sus ideas fantásticas y de ese modo se den cuenta que es una droga que se encuentra muy lejos de aniquilar el yo.
***
Hay un fantástico poema de Robert Graves que se llama “En Imágenes Rotas” y dice así:
El es rápido, piensa en imágenes claras;
Yo soy lento, pienso en imágenes rotas.
El se vuelve obtuso, confía en sus imágenes claras;
yo me vuelvo agudo, desconfió de mis imágenes rotas.
Confiando en sus imágenes, el da por hecho su acierto;
desconfiando de mis imágenes, yo dudo de su acierto.
Dando por hecho su acierto, el da por hecho el hecho;
dudando de su acierto, yo dudo del hecho.
Cuando el hecho le falla, él duda de sus sentidos;
cuando el hecho me falla, yo apruebo de mis sentidos.
El continua rápido y obtuso en sus imágenes claras;
yo continúo lento y agudo en mis imágenes rotas.
El en una nueva confusión de su entendimiento;
yo en un nuevo entendimiento de mi confusión.
Mas allá de que este magnifico poema podría ser leído como una alegoría a favor de la imposibilidad de reducir la realidad a un conjunto de leyes o imágenes precisas que no fallan nunca (y por extensión, en una cautelosa impugnación de la ciencia), advocando por un conocimiento de la realidad laborioso, siempre cambiante, siempre intuitivo (y, quizás, mas apropiado para el artista) lo que a mi me interesa es la manera en que ilustra una aproximación a los procesos deductivos individuales que se acerca mucho a la experiencia cotidiana de cualquiera de nosotros.Nos guste o no, casi todos pensamos en imágenes rotas. El problema es que las confundimos con imágenes claras. Todos tenemos siempre planes, organizamos proyectos, desarrollamos ideas que pretendemos ejecutar con la mayor eficiencia posible, de modo rápido y ejecutivo. Como la vida capitalista nos ha enseñado!!. Pero siempre hay imponderables, elementos externos, accidentes de la naturaleza que vuelven cualquier plan imposible.
Y la mayoría de las veces somos nosotros mismos quienes abortamos nuestros planes. Graves, ingles sabio si los hay, nos increpa para que abracemos una manera de percibir el mundo más cierta pero menos controlable. Esas imágenes rotas que en definitiva son una representación de nuestra propia identidad quebrada, de nuestra propia percepción del mundo sesgada por prejuicios y favoritismos y filtrada por un equipamiento técnico francamente pobre.
Las imágenes claras nos vuelven obtusos, cabeza dura, fijados en nuestras ideas. Que mejor que desconfiar, de nosotros mismos y del mundo, mirarlo como a través de una cerradura y no intentar completar la visión para que funcione perfecto, sino movernos con cautela por esa imagen fracturada, como nuestras propias y múltiples personalidades.
***
¿Todos amamos a Wire, verdad?. Me sorprendo al darme cuenta que en tantos años de escribir en blogs, casi nunca he mencionado a esta banda extraordinaria. Como todos los intereses en la vida son circulares y recurrentes, esta ultima semana me encontré escuchando de nuevo “154” y maravillándome ante la capacidad creativa que tenían estos tipos.
Como en una mente esquizofrénica, pasan del synth pop a los ataques punk (nadie puede afirmar que lo habian abandonado: escuchen “Two People In A Room” para darse cuenta que esos dientes, como mínimo, habían crecido 15 centímetros) a las canciones esotéricas y oscuras. Lo más curioso es la manera en que en ningún momento el disco se asienta en un tono o en un estilo, prefiriendo navegar por un mar de sonidos e influencias sin casarse con ninguno. Es la manera más fiel (e inteligente), creo, de encarar un disco ecléctico, no como una colección de impresiones y estilos, sino como una especie de continuo donde la música cambia orgánicamente.De todas las hermosas viñetas que ocupan el disco hay una que siempre llamó mi atención. En un principio, supongo que “Map. Ref. 41ºN 93ºW” me atraía porque era la canción más cercana a una canción “pop”: organizada, con estrofas y estribillo y una melodía pegajosa. Mientras el resto de las canciones pasaban por mis oídos como una especie de continuo (aun recuerdo preparar mis primeros parciales escuchando este disco) esta inmediatamente me obligaba a pararme y cantar.
La letra es típicamente Wire: pareciera que el narrador describe la composición de un mapa (o, mejor dicho, de la tarea del cartógrafo) con una objetividad absoluta. Pero lo que están intentando comunicar es la manera en que debajo de esa conjunción de líneas, paralelos, manchas que describen montañas y valles, se esconde “un país” o un conjunto de sujetos completamente incontrolables. Es la típica aproximación lateral de Wire: hablemos de algo completamente bizarro o poco común en las letras de rock para terminar implicando o sugiriendo algo completamente distinto. Como la letra de esa canción magnifica que es “Outdoor Miner”, ¿alguien se hubiese imaginado que en medio de ese imaginario lo que se estaba describiendo era a un insecto? Sin embargo, es curioso como mediante este método lograban enterrar en sus canciones frases o momentos o temas que de una manera subrepticia nos refieren a preocupaciones muy humanas.
Ahora bien, de toda la canción, el estribillo es el que mas me interesa:
Interrupting my train of thought
Lines of longitude and latitude
Define and refine my altitude
Tres frases nomás que parecen sencillamente comentar la manera en que el narrador se guía por un mapa. Sin embargo, hay algo magnifico en esas tres frases. Porque en definitiva lo que hacen es transportar algo tan alejado como la cartografía a la manera en que nosotros, las personas, pensamos, construimos nuestra personalidad y refinamos nuestras decisiones. Es casi como si los Wire quisiesen hacer una cartografía de nuestros cerebros. “Este elemento y este elemento, combinados, cambian todo lo que venia pensando” es en definitiva lo que cantan. Los elementos del ambiente, los accidentes geográficos, ciudades, líneas, espacios, momentos, definen quienes somos. Son input constante que procesamos y sobre los que actuamos en coincidencia. Y que en definitiva “definen y refinan nuestra altitud”. Determinan si estamos mejor o peor.
Y no puedo evitar pensar en el corolario: la cartografía define las cosas para siempre, marca los espacios, describe los ambientes. Pero al mismo tiempo nos permite ubicarnos en el espacio, nos da coordenadas, producto de la fragmentación del mundo en espacios mensurables. Y, si en definitiva esas mismas coordenadas informan nuestra manera de pensar y la definen, y el ser humano esta en constante movimiento, nunca parando en ningún lugar, entonces tenemos que cambiar todo el tiempo, procesar nuevas coordenadas que nos dan un lugar mas preciso en el espacio mental. O perdernos irremediablemente.
***
Como dije arriba, los gustos (deberíamos hablar de obsesiones a esta altura) son recurrentes y en estos días me encontré, una vez mas, pensando mas de lo que es recomendable en Grant Morrison en general, y en Seven Soldiers en particular.
La culpa la tiene el capitulo del libro de Douglas Wolk que publicaron en Newsarama (primera, segunda, tercera, cuarta y quinta partes). En el analiza tanto Seven Soldiers como los Invisibles (que debo releer eventualmente) y sus ideas y sugerencias me enviaron al maravilloso mundo de la blogosfera comiquera para leer una tonelada de información sobre esta serie.
Seven Soldiers es el último GRAN proyecto de Grant Morrison. La idea formal, en un principio, era encarar la serie como una especie de evento modular: 1 numero especial donde comenzaba todo, 7 miniseries, cada una dedicada a un personaje olvidado o caído en desgracia en el universo DC (Zatanna, Mr. Miracle, Manhattan Guardian, Frankenstein, Shining Knight, Klarion The Witch-Boy y Bulleteer) donde se desarrollaba un arco individual que conectaba con la historia principal, y un numero especial de cierre. Lo novedoso de esta aproximación era que parte del concepto de Seven Soldiers era que los personajes no se encuentren nunca y que cada miniserie estaba plagada de detalles, pistas y elementos que solo tenían sentido en el marco de la narración mas amplia. En un principio Morrison dijo que cada miniserie iba a ser independiente de las otras y que no hacia falta leer todo para entender la historia. Obviamente esto resultó ser un engaño y, en definitiva, todo debe leerse como una gran serie de 30 números, como un archipiélago en el que a la vez las cosas pasan aisladas y contribuyen a la visión de conjunto.La aproximación “semi-modular” y el hecho de que los personajes no actúen en conjunto jamás (como debería ser esperado de un grupo de superhéroes) mas la tendencia de Morrison a plagar sus series con referencias, temas continuos y subtextos, causan que esta sea, probablemente, la serie mas compleja en términos formales y temáticos que haya dado el comic de superhéroes en los últimos 10 años (o mas!). La serie se puede leer desde varios puntos de vista: como un intento de remozar a un grupo de personajes olvidados, un poco ridículos y con pocas posibilidades comerciales; como un comentario metatextual sobre el genero superheroico, sus posibilidades de crecimiento, la manera en que este crecimiento ha sido interpretado infantilmente como “oscurecimiento”; como una reflexión sobre lo que implica trabajar en una historia en continua evolución y que nunca cerrara, “escrita” por una miríada de guionistas; como una enorme aventura superheroica en su propio derecho (con piratas en las alcantarillas! y ciudades de puritanos bajo la tierra! y golems! y el monstruo de Frankenstein matando adorables animalitos mutados! y universos conscientes! y hadas malvadas! y caballeros arturianos que ven emociones como si fuesen monstruos! y MUCHO MAS) y como un especie de tratado filosófico / teórico sobre lo que significa el cambio individual.
Porque en definitiva lo que hace Morrison en las 7 miniseries es trazar un arco de cambio en sus personajes. Todos los protagonistas de Seven Soldiers comienzan las series con algún nivel de disfuncionalidad. Zatanna siente culpa por sus acciones como heroína y no puede hacer funcionar su magia, The Manhattan Guardian entra en una depresión después de matar accidentalmente a un niño de 13 años, Shining Knight es el ultimo superviviente de su cultura y siente la culpa previsible, Bulleteer es ignorada por su marido que navega la red buscando porno superheroico, Klarion ve como sus tendencias independientes son reprimidas por su sociedad, Mr. Miracle esta atrapado por la trampa de la fama y Frankenstein es una maquina de destruir en un mundo en el que las soluciones se han vuelto infinitamente mas complejas. Para el final de la serie general no solo han salido de su agujero emocional, sino que se han transformado en héroes con todas las letras, comprendiendo mejor su lugar en la vida e iluminándose en el proceso.
Acá hay un doble comentario por parte de Morrison. Este post en Barbelith intenta relacionar la serie con la Cabala judía y el concepto de la “dinámica en espiral”. El concepto de “dinámica en espiral” es bastante complejo, pero en su fuente consiste en lo siguiente: la raza humana avanza a lo largo de una serie de estados, caracterizados por un color y cada vez que adquiere un estado superior, evoluciona y aprende nuevos conceptos que le permiten resolver nuevos problemas. La humanidad avanza a través de estos estados al incorporar nuevos “vmemes” o ideas colectivas, que pueden ser aplicables tanto a individuos como a colectivos culturales enteros. A pesar de que se supone que cada nivel es más complejo que el anterior estos estadios no son técnicamente superiores uno a otro: la raza humana puede utilizar y cambiar de estado (a medida que los va alcanzando) de acuerdo a los problemas que se le presentan.
La idea es que los Seven Soldiers evolucionan a lo largo de esta espiral y que cada personaje consigue, luego de muchas dificultades, un estado que otro personaje esta abandonando con igual número de problemas, por ello es que nunca se conocen o trabajan juntos.
Pero mas allá de este elemento “teórico” un tanto oscuro, también hay en Seven Soldiers una critica a la industria del comic y el genero superheroico. En una época en que se considera que modernizar o madurar a los superhéroes consiste en oscurecerlos, darles pasado de asesinos o violadores y matar personajes secundarios, lo que Morrison dice es que los superhéroes tienen que iluminarse. Tienen que evolucionar, cambiar, llegar a un nivel superior de conciencia en el que les puedan hablar a sus lectores con mayor emoción, mejores historias, aventuras mas grandes y mas fantásticas que conmuevan hasta los huesos, que te hagan sentir cercano a esos personajes y den ganas de vivir en un universo donde “la tierra es amenazada cada cinco minutos y seres similares a dioses chocan en el cielo cada cinco minutos como fuegos artificiales” (Morrison dixit). En otras palabras, a diferencia de Alan Moore, que con Watchmen quería matar a los superhéroes, Morrison les esta diciendo “Crezcan, sean todo lo buenos que pueden ser, vuélenle la cabeza a sus lectores, yo se que pueden”.
O, para ponerlo en las palabras de Douglas Wolk:
Si los comics de superhéroes no le hablan a las realidades de sus lectores, no es un problema del género, sino una demanda para mejorar su ejecución. Seven Soldiers es un intento simultáneo de perfilar y ejemplificar ese salto formal; su ambición a veces sobrepasa su capacidad. Su premisa, sin embargo, es que cuando los personajes de dos dimensiones y sus historias alcanzan suficiente complejidad y profundidad, se vuelven efectivamente reales, estallando a través de la cuarta pared o la superficie de la pagina, deslizándose en el mundo de sus lectores y cargándolo con la energía de lo fantástico.
Finalmente, todo Seven Soldiers puede ser leído como un tratado a favor del cambio y en contra de una visión fijada de lo que una persona tiene que ser. Todos los personajes encuentran un lugar y “se completan” como personajes cambiando de situación y de perspectiva frente al mundo. Y simultáneamente son más felices por ello y contribuyen a la lucha general por mejorar a la humanidad y salvarla de los Sheeda, hadas maléficas que vienen a destruirnos. Morrison parecería estar diciéndonos: somos personas, el mundo y las cosas cambian a nuestro alrededor, combatir el cambio es generar un cáncer del alma, hay que dejar morir periódicamente la cáscara de quienes somos y renacer con más energía y fuerza.
O, como exclama Klarion en el número final de su miniserie:
“Quisiera ser muchas cosas antes de morir, madre.”
viernes, 24 de agosto de 2007
Literatura Dibujada, Links, Lujuria, Cthulhu, Negros.

2) The Family Circus es una serie completamente odiosa e intrascendente sobre una familia normal. Un poco como los dibujos de Dobal o Marmaduke, provee el humor más inocente, blando y aburrido. ¿Pero que pasa si cruzamos The Family Circus con Lovecraft?. Bueno, The Cthulhu Circus, donde los niños discuten sobre horrores inmemoriales y monstruos viscosos.

3) Un montón de mujeres que trabajan en la industria de la animación se reunió y formo "Girls Drawing Girls" donde hacen dibujos de pin-ups atípicas. Lastima que las imágenes estén en Flash y no se puedan guardar :)
4) Hey, niños! The Black Panther Coloring Book! Aprendan a reconocer a los cerdos! Sientanse protegidos por Huey P. Newton! Descubran la historia de su raza, desde los tiempos de África!. Pura incorrección política y furia revolucionaria.
jueves, 2 de agosto de 2007

Los "Books Of Nonsense" de Edward Lear, completos y (Dios bendiga a la internet!) con sus ilustraciones originales. Como dijo mi padre el otro dia: "Ese hombre estaba a la altura de Lewis Carroll".
+"London Calling" reescrito como una serie de limericks. Fabuloso. (via)
sábado, 2 de junio de 2007

The Gashlycrumb Tinies de Edward Gorey escaneados y traducidos. Para ver de donde robó Tim Burton.
via
+Más Edward Gorey
Incluye: "Donald And The...", "The Gashlicrumb Tinies", "The Beastly Baby", "The Curious Sofa", "The Disrespectful Summons", "The Doubtful Guest", "The Raging Tide" y "The Wuggly Ump". Todo en pdf.
jueves, 19 de abril de 2007
¿Sabía usted que el 70% del total de libros publicados alguna vez tienen copyright (lo que impide distribuirlos libremente) pero estan fuera de publicación?. O sea, habitan un limbo que es equivalente a la casi completa desaparición.
Todo eso y mucho más sobre la industria del libro, el copyright y la posibilidad de que en el futuro paguemos solo "por uso" (por ejemplo, 10 escuchas de una canción) en este artículo de John Lanchester.
Bola extra: Radar y un especial sobre el robo de libros, y algunas tácticas interesantes.
sábado, 14 de abril de 2007
Ultima Parada a Trafalmadore.
Mi primer Vonnegut lo compré durante unas espantosas vacaciones en un balneario de la costa Atlántica. Estaba rodeado de gente con la que pronto no tendría nada que ver y una persona con la que tenía demasiados asuntos pendientes. Recuerdo que contaba en mi cabeza los días que faltaban para irme. A pesar de todo intentaba convencerme de que la estaba pasando bien, y parte de esta tarea (quizás la más grata) era recorrer librerías. En una de ellas encontré una edición, tapa blanda de Minotauro, de “Las Sirenas de Titán”.
A los dos días, en otra librería de viejo, me encuentro con “Dios Lo Bendiga, Señor Rosewater”, acreditado a “Kurt Vonnegut, Jr.”. Por 4 pesos lo compro igual. Volví a mi casa seguro de que había comprado libros del padre y del hijo. No recuerdo como me di cuenta de mi error. En ese entonces no había wikipedia.
En ese febrero caluroso, como todos, en esas vacaciones que en las que mas tiempo tuve en mi vida, me devoré “Las Sirenas de Titán” y me maravillé ante el profundo y auténtico sentimiento que desprendía esa novela, ante uno de los finales mas agridulces, esperanzador y melancólico, ante el humor tan ácido que parecía quemar las paginas y ante el delirio que lo mantenía todo unido, cohesionado, como un hermosa plasticola, “Glue-A-Thon”, que venden en tarros de medio litro.
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“Dios Lo Bendiga, Señor Rosewater” fue leído en rápida sucesión y me desconcertó: todo el tiempo estaba esperando alguna resolución, una trama de ascenso-y-caída o redención para el personaje principal, pero lo único que parecía decirnos Vonnegut era que las decisiones que uno toma, aunque erróneas y patéticas, son más nobles que la fábula del éxito.
Y la imagen que siempre recuerdo es la del despacho de Elliot Rosewater, mugroso, lleno de moscas y diarios y suciedad por todas partes, donde duerme ese gordo en camiseta y calzoncillos, ese tycoon arruinado, que por su adhesión a cierto ideal humanitario esta vencido (y que trae ecos de Fitzgerald y Hughes y Rockefeller), igual que ese país que lo contiene y que esa humanidad de la que es parte y ese mundo que lo ampara.
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Sobre “Matadero 5” se ha escrito demasiado y casi todo es cierto. Cada hipérbole, cada halago significativo, cada intento de inscribirla como una novela importante es cierto.
A pesar de que ahora salgan a decir que los bombardeos en Dresden no fueron tan terribles y que “si era un blanco estratégico” o que las cifras de muertes eran menores, eso no hace que la condena de Vonnegut a la profunda estupidez humana sea menos importante. Y tampoco disminuye su fanática búsqueda de sentido y belleza en una narración que es capaz de contener ese suceso espantoso.
Sin embargo, el recuerdo mas duradero de esa novela, para mi, es el haberla comenzado en un viaje en colectivo a Buenos Aires, en el que no sabia bien que me esperaba, leer sobre Billy Pilgrim y su epopeya absurda, mirar por la ventana al sol que se reflejaba en la ruta y pensar que todo iba a estar bien.
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Vonnegut comparte con Ballard, con Dick, con Bester, la torpeza de ser calificado como un “escritor de ciencia ficción”. A pesar de que yo amo a los géneros, a veces siento que esto es un poco injusto. Porque en definitiva lo que Vonnegut hacia era sencillamente rehacer o moldear un poquito diferente el mundo para devolvernos una imagen paródica y deformada y advertinos que cosas que dábamos por sentado, que pensábamos que estaban bien, con un solo empujoncito, con una exageración mínima, se convierten en algo terrorífico que asemeja al gas del Joker: uno se muere con una sonrisa forzada en la cara. Como Ballard o Dick fue un escritor de nuestra época, que prefiguró muchos de los males del siglo. Por momentos su sistema me recuerda ese poema tan hermoso de Robert Graves, “In Broken Images”:
He is quick, thinking in clear images;
I am slow, thinking in broken images.
He becomes dull, trusting to his clear images;
I become sharp, mistrusting my broken images,
Trusting his images, he assumes their relevance;
Mistrusting my images, I question their relevance.
Assuming their relevance, he assumes the fact,
Questioning their relevance, I question the fact.
When the fact fails him, he questions his senses;
When the fact fails me, I approve my senses.
He continues quick and dull in his clear images;
I continue slow and sharp in my broken images.
He in a new confusion of his understanding;
I in a new understanding of my confusion.
...
Sin embargo, lo que diferenciaba a Kurt de ellos es que lo que lo preocupó fue la manera en que nos relacionaríamos entre nosotros en un mundo en el que las relaciones reales se volverían cada vez más difíciles y deshumanizadas, corrompidas por el cinismo o la bestialidad.
Alguien debería acordarse de “La Pianola” y del horrible ambiente de corrección política, de la inescapable convicción de los ingenieros de tener la verdad, de su apego al pensamiento único y a la manera “correcta”, ritualizada, osificada de hacer las cosas y (sobre todo) de la revolución final, fallida pero jubilosa. Y quizás estremecerse un poco.
....
Kilgore Trout si era un escritor de ciencia ficción. Sus novelas se venden en negocios de porno, publica dos o tres por año y todo evoca la época de los pulps y las primeras revistas de ciencia ficción y los primeros comics, donde todos esos maravillosos panfletos que nos pervertirían eran desechables y material solo digno de entretenimiento escapista.
Pero sin embargo, uno intuye, mirando los maravillosos títulos de las novelas de Kilgore Trout que nunca existieron (Dr. Schadenfreude, The Gospel from Outer Space, Gilgongo!, First District Court of Thankyou) que en realidad era un visionario, un loco genial que gritaba desde una montaña y no conseguía un megáfono lo suficientemente fuerte como para que se lo escuche.
Y la manera en que el mensaje de Kilgore Trout les llegaba a los personajes de sus libros y les infundía de una misión o un sentido o una filosofía, es análoga a la manera en que la ciencia ficción, los comics, los policiales negros, se infiltraron en nuestras mentes y nos volvieron estos gloriosos “monstruos esperanzados”. Esperanzados de que exista un mundo mejor entre todos los posibles o de que, a pesar de fracasar, no por eso hay que darse por vencido en intentar construirlo.
...
Anteayer me llego un mail sin título, de la ultima persona de la cual podría esperarlo, solo conteniendo un link. Lo abro distraído y cuando leo “Kurt Vonnegut…” me aumentan las palpitaciones y me pongo un poco nervioso. Recuerdo que el otro día estaba pensando en que Vonnegut estaba viejo, que ya tendría cerca de 90 (en realidad tenia 84) y que, fumando dos cajas de Pall Mall por día (“Una manera de cometer suicidio con clase”, explicaba), ¿cuanto mas iría a aguantar?.
“Kurt Vonnegut Dies at 84” o algo así era el titular. Y busco confirmaciones y las encuentro por todas partes.
De golpe me invade una triste enorme que tiñe todo lo que veo de un espantoso color gris, como la polución de esta ciudad y sus cielos y su calor. Me pregunto como iremos a seguir sin Kurt, sin su profunda empatía y su alegría y su sonrisa burlona (a pesar de que fuese un depresivo crónico) y sin sus finales melancólicamente esperanzadores y sin Kilgore Trout.
Pero unas horas mas tarde encontré esa edición de “Cat’s Cradle” en inglés que compre hace poco y todavía ni abrí, mirándome burlona sobre mi mesa de luz y susurrandome algún tipo de respuesta.
jueves, 1 de marzo de 2007
A Traves Del Espejo.
1. Las ilustraciones originales de John Tenniel para Alice In Wonderland y Through The Looking Glass (también se pueden ver acá)
2. The Hunting Of The Snark completo e ilustrado.
3. Gran artículo en Wikipedia sobre Jabberwocky