jueves, 27 de agosto de 2009

La Biblioteca Inexistente (1).



Hola, que tal, bienvenidos a una nueva sección recurrente. Esto no es nada nuevo en el mundo de los blogs, pero es nuevo para nosotros y, quizás, para esa especie de extinción que son los blogs rioplatenses. Una lista, semanal, de los artículos que más nos gustaron en el período temporal de siete días inmediatamente precedente. Un agregador, bah. Humilde. Modesto.
La única regla es que son artículos, no colecciones de links, ni listas ridículas (a menos que estén bien escritas), ni videos de youtube, ni imágenes simpáticas. Hey, algunos de nosotros todavía creemos en eso de leer.

- January Schofield es una niña de 6 años que tiene la peor esquizofrenia del mundo. El artículo es interesante porque desnuda la concepción profundamente retorcida de la enfermedad mental, el cuidado a los niños y los psicofármacos que tienen los norteamericanos y por que, quizás, despierte al espartano que habita dentro de todos nosotros (es vecino del enano fascista).

- Klaus Teuber es un alemán que diseña juegos de mesa. Parece que uno de ellos es, como, ¡el mejor juego de la historia! Un descenso a las extrañísimas profundidades del diseño de juegos de mesa en Alemania (una industria millonaria!) y la lógica profundamente pacifista que los anima.

- En La Paz hay un bar de cocaina, donde por un módico precio te venden blanca sustancia de gran calidad. Un periodista inglés viaja y se sorprende, intentando enmascarar su entusiasmo bajo la repetición de una serie de letanías anti-drogas que parecen aprendidas de memoria.

- Los artículos de Eric Harvey, en general, son de lo mejorcito de Pitchfork (junto con la columna de nuestro amigo Tom Ewing) y ahora, en el marco de su celebración mundial del final de los 00s, le encargaron una "historia social del mp3". Dispersa, expansiva y desconectada por momentos, sin embargo logra capturar y explicar muchos de los cambios que hemos vivido en los últimos 10 años casi sin darnos cuenta e incitar a las ideas.

- "Como Leer A Nancy", de Mark Newgarden y Paul Karasik, es una exploración de la tira del título (conocida por aquí como "Pepita" si mi mente no me engaña[edit: como bien dijo Cabe Mallo, era Periquita]) que la disecciona hasta niveles insospechados, posicionándola como una obra maestra del minimalismo. (pdf)

- Y hablando de Tom Ewing y del fin de la década: un artículo suyo sobre el pop del nuevo milenio, retrospectiva de los últimos diez años de cancion popular. Excelente y sin ningún tipo de idealización acerca de lo que significa el género y la palabra.

- La historia de un phreaker (hacker de teléfonos) ciego, de 15 años, que causó el terror llamando a la SWAT para que arrestará a conocidos, afanó cientos de telefonos y datos, se metió con AT&T, Verizon y la FBI, aprendiendo a imitar la voz de otras personas a la perfección. Un gurí jodido.

- Los placebos parecen que se estan volviendo más efectivos. Y no solo estan ganando contra nuevos medicamentos (como por ejemplo, nuevos antidepresivos), sino que tambien en pruebas con drogas viejas (como el prozac) cada vez los placebos funcionan mejor. Es más, parece que hasta el color y el diseño de las pastillitas cambia el efecto de la medicina falsa.

- Cambian las políticas de la wikipedia. Ahora todos los artículos sobre gente que esta viva van a ser moderados y no van a poder ser modificados automáticamente. Para mi, es un cambio natural debido al tamaño enorme que tiene la wikipedia ahora. So, all good.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Those Sad, Pitiless, Schlubs.



A diferencia de Ezequiel, yo si escuche la recomendación de Diego de hace un año y medio y me dedique a bajar algunas cositas de los Wave Pictures. No recuerdo mucho del porqué, pero creo que fue la conexión Supongo al omnipresente (en mi panorama músico-biográfico) Darren Hayman la que hizo que me interesasen.

Sin embargo, al bajarlos me encontré con una cosa mucho más precaria e insustancial que Hefner, pero que conservaba algo de su espíritu acido y nerdoso en sus letras. Una banda cochambrosa, que parecía esforzarse por mantener armada la canción. La voz de David Tattersall, como dijo Eze, es una de las cosas más interesantes de la banda, por su manera de desgañitarse chillando, sin tener ninguna intención de sonar correcto. Por momentos, en realidad, me recordaban a Violent Femmes, pero con aún más precariedad en la producción (me encantan los momentos en que la voz parece llegar al punto de la saturación, como si estuviesen grabando en cassette y se fuese a romper la cinta).

Yo estaba, digamos, en una situación delicada emocionalmente y la verdad que las canciones que me atrajeron fueron aquellas que describían horribles situaciones amorosas, amores completamente perdidos, pretendientes ignorados durante años.
La primera de la cual fui fanático fue “A Long Way Away From Me”. Es una pequeña perla de menos de dos minutos en las que Tattersall se pone en la piel de uno de los peores personajes del mundo: el mejor amigo no correspondido. Ignorado, lastimoso, un poco despreciado seguro también. El pobre hombre se queja, se queja, de las noches, de la bebida, de la actitud general de su objeto amoroso, pero no puede hacer nada para que cambie, solo expulsar un amargo y rencoroso “te va llevar muy, muy lejos de mi”. Es una canción bastante patética y pretenciosa, de la escuela de patetismo en la que uno se sumerge cuando desea muchísimo a alguien, ya se ha dado cuenta de que no lo puede conseguir, y solo le queda lamentarse y llorar frente a sus amigos esperando que alguno la haga cambiar de opinión. Todo enmarcado en una guitarra casi de fogón que en un momento decanta en un solo desesperado con palmas de fondo.

Lo otro que tienen las canciones de Tattersall es que transmiten muy bien la sensación de confusión sexual que caracteriza a los 20s (cronológicos de cualquier persona, no la década de 1920). Todas sus parejas son tríos. Como en casi cualquier escena artística. Mi segunda canción favorita de The Wave Pictures es “Your Bed Hung Off The Wall” en la cual una vez más juega el rol de pobre muchacho abandonado. Pero aquí la amenaza es explícita. El traqueteo de la canción parecería transmitir el ida y vuelta de una cama siendo utilizada con fines atléticos y el pobre de David puntúa su situación de desesperanza (esa asquerosidad de mejor amigo enamorado que espera su chance) con frases como “you made space for this with a kiss on both my cheeks” o “let his hands replace my words”. Lo unido que puede hacer es tocar su guitarra en un solo que parece una súplica. Es otra canción ligeramente patética pero ¿Quién no estuvo alguna vez en esa situación?

viernes, 14 de agosto de 2009

En que nos hemos convertido

Un conocido colega blogger nos bardea porque no hicimos el obituario al guitarrista Les Paul. Falleció a los 94 años, fue un gran colaborador en el desarollo de la guitarra electrica, invento el multipista y fue un guitarrista groso de jazz, y podría seguir escribiendo. No lo hice, ni lo haré. Puse un tweet cortito al respecto, y nada más.

En mi cuenta de bloglines tengo 142 feeds de distintos sitios, blogs, magazines, etc. Siempre lo dejo bastante vacío e intento leer todo. A veces pienso en cuanto leo por día de ellos... alguien debe haber hecho una estadística de cuanto lee uno por Internet, pero deben ser decenas y decenas de páginas por día. Pienso que tal vez con solamente el feed de Metafilter podría mantenerme más que entretenido. Me pongo a concentrarme en lo que leí ayer, y realmente no recuerdo nada en particular.
Sin embargo soy incapaz de leer un puto libro. Me avergüenza horrores, me hace mal. Cuando estuve engripado, semi en cama, pude leer La Hierba Roja, de Boris Vian, que lo tuve por leer desde hace ya dos años. Solo soy capaz de leer cuando estoy extremadamente ocioso. En una época de desempleado, me leí como 5 libros de borges. Despues con algun esfuerzo y en otras vacaciones leí un poco más, pero hasta ahi. Da pena. Pero mientras, tengo los links interesantes de la wiki.

En mi carpeta de música, tengo otra carpeta llamada "2009". En ningún otro año habia hecho eso, pero ahí tengo todos los discos nuevos que me he bajado de este año. Son 44 discos. Hay solo un par que escuche más de 5 veces, y hay bastantes que nunca termine de escuchar directamente. Ahora estoy intentando escuchar el nuevo de Yo La Tengo, que se supone que es mi banda favorita, por tercera vez.

¿Podría seguir, no? Cuantas veces habré escrito un post de 2 lineas con unos links cagados a la wikipedia. Los discos sin escuchar. Saqué un disco hace unos días. Trabaje un año y medio en él y fue de las cosas que más esfuerzo me costó en mi vida. Esta para bajar gratis. Se con ninguna preocupación que muchas de las personas que lo bajaron lo tienen ahí, en su carpeta de Downloads, descansando en su zip, sin abrir. Muchos de ellos quizás ni lo escuchen. Otros escuchen unos temas, les guste, o no, y lo dejen por ahí. No me parece mal. Yo también lo hago. Pienso en el Quaristice, último disco de Autechre que son 22 temas cortos, muy complejos, que requieren muchísima atención y que parece al mismo tiempo un disco muy disfrutable. No se si algún día le pueda entrar.

Hay varias notas que salieron en los últimos meses, que consideran que quizás estamos pensando distinto, al tener este nuevo paradigma de asimilar información en sms, twits, estados de facebook, comments, pequeños posteos de párrafos. Bloggers que dicen estar perdiendo su habilidad de concentrarse en cosas más largas y elaboradas. Que nuestros cerebros se estan adaptando a estas costumbres. Quizás sea una exageración, y solo sean hábitos, y hay que leer más libros, escuchar más discos, en vinilo o en cd, sentado en un sillón, concentrándose solo en eso. Mientras acá estoy, escribiendo esto, mientras trabajo, escucho un disco, y me salta un amigo chateando y gotean twits desde el plug-in de firefox ese tan lindo, que me permite tener al twitter en la esquina del browser, porque es mucho más cómodo.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Promoción totalmente desvergonzada

Bueno, para quienes no saben, toco en una banda llamada Amelia. Ahora sacamos un segundo disco, que se puede bajar gratis de nuestro sitio web. Quien haya leído el blog ya puede tener una idea de por donde viene la mano, musicalmente hablando.
Pueden bajarlo aquí:

www.amelia.com.uy


lunes, 10 de agosto de 2009

La Fiesta de la Niebla

El sábado fui a una fiesta organizada por la gente de Esquizodelia Records, donde tocaron varias bandas, adentro había estufa a leña, y afuera una niebla increíble y muchísimo frío. Aproveche, y llevé la cámara y saqué algunas fotos.

Bogo es una banda bastante difícil de definir. Una especie de post-punk enfermo, con arreglos 'circenses' y algunas raíces hardcore y punk. Algo así como la banda sonora del asilo de Arkham, con el guasón riéndose atado en chaleco de fuerza. El cantante era muy bueno, gritando agudo de una forma súper sacada y muy rítmica. De a ratos, recordaban a los Liars. Y daban bastante miedo.





(Bogo)

Uoh! podrían ser catalogados como una banda post-rock, aunque están lentamente torciendo y rompiendo los límites del género. Habrán tocado tres temas, pero los últimos dos eran DENSÍSIMOS, y climáticamente lograron pasar de un clima bastante agradable a algo oscurísimo y pesado de una forma sutil y lenta. El final de su show fue casi Drone Metal, colgado y muy violento, dejando una atmósfera negra y pegajosa en la casa.




(Uoh!)

Los argentinos de Pommez eran tres, y trajeron un montón de instrumentos. Teclados, bajos, guitarras, cambiaron de instrumentos muy seguido pero nunca parecía innecesario y lo hacían muy efectivamente. Tocaron a oscuras (ergo imposible sacar fotos), en algunos ratos sonaban a unos Radiohead instrumentales y más creativos, por momentos se iban a un lado más fantasmagórico y tribal (los 3 miembros tocando percusión, dos de ellos tarareando melodias). Se notaba que tenían un lenguaje propio, y que lo habían desarrollado muy bien y por los caminos adecuados.

De 3Pecados no se si puedo hablar mucho (trabajé bastante con ellos y son demasiado amigos y compañeros de banda). Tocaron muy, muy poco, como es (lamentablemente) común. Los temas nuevos son buenísimos, especialmente una balada triste, llamada 'ella nunca te amará'. Continuando a las otras bandas, el clima fue para abajo.




(3Pecados)

Cerraron los Fiesta Animal, que están cambiando lentamente de dirección desde las últimas veces que los vi. Dejaron un parte la parte de 'Fiesta' para ser oscuridad total, entre un throbbing gristle y el flowers of romance, de public image ltd. O sea: Todo Mal (tm). Tienen una nueva integrante, Gaby, que esta aportando muchísimo y le agrega una capa nueva, extraña y disonante a los temas. Los FA se están volviendo expertos en generar climas densos, hasta lograr detener el tiempo. Lo hacen muy, muy bien, aunque no es para cualquiera, y a veces pecan de cierta irregularidad. En este show no fue el caso.

Pero tanta oscuridad fue demasiado. Con pequeñas excepciones, casi todos los shows de las bandas fueron instrumentales, oscuros y densos. Creo que me fuí con un ligero malestar físico de tanta mala onda, y necesitado de escuchar una progresión chota de sol y do, un estribillo común y silvestre. Y eso me hace pensar en otras bandas montevideanas, y creo que el 95% entran en la categoría de "oscuras". Quizás es una reacción hacía el "Rock Uruguayo", ese pop-rock-punk-para-arriba que ocupa las FMs. O más bien que el apodo de "Ciudad Gris" le queda demasiado bien a Montevideo.

jueves, 6 de agosto de 2009



Una vez vi "The Breakfast Club" con una chica a la que le pareció mediocre y aburrida. Creo que nunca entendi porque odiaba todo lo bueno de la vida de ese modo y, por otro lado, si habiamos visto la misma película.

So long, John.

martes, 4 de agosto de 2009

The Band In Hell.



Electric Six es un caso bastante extraño. Una banda que surgió (casi, casi) como una broma, con canciones completamente desfachatadas, humor sardónico y combinación de funk, disco, rock y electrónica. Oriundos de Detroit, que mucho tiene que ver con su sonido, con su combinación de hedonismo y cinismo, con su sensación de banda sucia, pobre, bardera, tuvieron sus quince minutos en el sol con “Gay Bar” y “Danger High Voltage”, dos canciones de sexualidad y jolgorio duro y continuo, de alucinante bailable en la que hombres mostachudos, posibles constructores de autos, terminaban en bares oscuros levantando “mujeres salvajes” y travestis. La combinación de rock grasa, duro, con la voz de Dick Valentine, que parece una caricatura de la masculinidad, y su humor de macho emasculado, más un beat completamente bailable, les permitió tener un par de hits que parecían el summun de lo efímero y pasajero.

Luego de ello, obviamente, aquellos que deciden que es lo que importa dejaron de prestarles atención. Nadie podía tener un interés sobrehumano por una bandita de cuarta que parecía una versión dura de Right Said Fred. Pero Lo Curioso, como a veces sucede en el mundo del pop, es el modo en que con esos elementos que hacían de “Danger High Voltage” un hit irresistible (el humor sarcástico y acido, la voz y la personalidad de Valentine, la combinación de música bailable y rock) han terminado conformando una banda con la que cualquiera de nosotros estaría honrado de bailar. Electric Six continúo sacando discos, y se convirtió, por otro lado, en una banda política en la cual la política tiene el mismo nivel de importancia que una noche en un bar gay, una banda política que por su completa falta de declaraciones altisonantes convierte su burla sarcástica en algo mucho más desollador que cualquier otro grupo con conciencia. En algún momento dije que habían hecho el comentario más punzante de la era Bush (tantas cosas se han explicado por “la era Bush” que me da un poco de dolor escribirlo) mientras pasaban por completos idiotas. Es una exageración, por supuesto, pero es notorio el modo en que los ES (y sobre todo su líder, alma y voz del proyecto) lograron poner en evidencia algo que las demás bandas de rock que de golpe amanecieron con “El Capital” en su mesa de luz entre el 2003 y el 2008 ni percibieron. Mientras la mayoría de los grupos “políticos” se centraban en la corrupción y la percibida maldad, los ES se concentraron en algo mucho más banal y quizás más terrorífico: la estupidez. La increíble, galopante, dogmatica, gigantesca, desesperante estupidez de alguien como George Bush y todo el sistema que lo apañaba.

Es que, en realidad, a Dick Valentine siempre le preocupó la increíble idiotez del mundo: las preocupaciones vanidosas de los hombres respecto a su miembro, el sistema cerrado de estupidez que conforma el mundo de la celebridad, la vacuidad femenina impulsada por la salvaje imagen, la cultura que ha terminado haciendo que todos nos preocupemos por lo grosero, la pequeña denuncia, el escándalo sórdido, la hipocresía, la ventaja chiquita, la destrucción de todo impulso por ser mejores. Todos nos hemos visto, parecemos gusanos a los que les han extirpado el sentido de la responsabilidad. Marchamos por la vida sin una preocupación, lo suficientemente inconscientes como para notar que estamos mal. Hoy en día es cada vez más cierto eso de “we all in the game, yo”.

Hay algunos símbolos en el imaginario de Valentine que se repiten obsesivamente: los hombres y mujeres de sexualidad dudosa (o, quizás, un continuo placer por subvertir los roles de género, por los hombres vulnerables y las mujeres devoradoras), los presidentes norteamericanos, el demonio, lo marcial, la guerra nuclear (lo cual nos hace sonreír: parece un miedo tan anacrónico), el futuro, el baile. Asimismo, la música de Electric Six es furiosamente nocturna: sintetizadores grasas de bar de strippers, guitarras gordas y cocainómanas, pianolas malditas con el swing, baterías que retumban en tu cabeza. Y encima de todo esa voz gruesa y tan poco atractiva (en el sentido clásico), de whisky, de putas, de enano maldito a lo Ian Dury.

Por ello y por mucho más, este breve tributo, un grandes éxitos concebido solo en mi cabeza, donde encontraran canciones sobre: Jimmy Carter (el presidente norteamericano más perdedor) y los Backstreet Boys (una balada!), los dealers, una invasión alemana a México, parejas lesbianas y rockeras, sintetizadores de otro planeta (en una de las más bellas canciones de futurismo redentor), la versión evolucionada de Patrick Bateman, Lenny Kravitz, rednecks, la cocaína (en una de esas canciones geniales en las que se grita “solo!” inmediatamente antes del mismo), comandantes del baile y el amor, sobre todo mucho amor.



Electric Six – Dance, Satan, Dance!

01. Electric Demons (Fire)
02. Devil Nights (Señor Smoke)
03. Kukuxumusu (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
04. I Buy The Drugs (Switzerland)
05. Fabulous People (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
06. We Were Witchy Witchy Women (Flashy)
07. Rock And Roll Evacuation (Señor Smoke)
08. White Train (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
09. I Wish This Song Was Louder (Switzerland)
10. Jimmy Carter (Señor Smoke)
11. When I Get To The Green Building (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
12. Germans In Mexico (Switzerland)
13. Your Heat Is Rising (Flashy)
14. Dance Commander (Fire)
15. Flashy Man (Flashy)
16. Gay Bar (Fire)
17. Lenny Kravitz (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
18. Mr. Woman (Switzerland)
19. Danger! High Voltage! (Fire)
20. Future Boys (Señor Smoke)
21. Dance Pattern (I Shall Exterminate Everything Around Me That Restricts Me From Being The Master)
22. Future Is In The Future (Señor Smoke)
23. Making Progress (Flashy)
24. Synthesizer (Fire)

miércoles, 29 de julio de 2009

Cass McCombs - You Saved My Life

El autor



Cass McCombs es un songwriter puro y liso. Agarra de todos los lugares comunes que tiene que agarrar - Dylan, algo de Elliot Smith, Nick Drake, mucho folk, country, guitarra slide, cierta oscuridad y sordidez, y un gusto por la tradición de la canción, sin miedo a caer en los cliches del género.
¿Porqué McCombs es bueno? Porque a todas estas influencias le incorpora su propia voz, una visión súper definida de que quiere hacer, concretandolo de forma perfecta. Es capaz de hacer muy bellas baladas y canciones sin quedar demasiado meloso, y mostrar sus influencias clásicas y tradicionales de una forma creíble. Ademas, su banda es muy, muy buena.
McCombs editó su disco debut "A" en el 2003, seguido de "PREfection" en el 2005,"Dropping the Writ" en el 2007 y recién salió el "Catacombs", su cuarto y último disco. Tanto el "Catacombs" como el "Dropping the Writ" son discos sólidos, parejos, de buenas canciones folk con excelentes melodias y una gran voz. Cass canta con una técnica perfecta y de una forma muy variada, pero sin caer nunca en dramatizaciones (como, por ejemplo, a lo Jeff Buckley).

You Saved My Life, la canción y el video



Dos semanas obsesionado con una canción y un autor son suficiente razón para postear sobre ella. "You Saved My Life" es una balada en tiempo de vals perfecta, de esas atemporales que podrían ser de cualquier momento de los últimos 40 años.
Recuerdo que cuando tenía 14-15 años, un músico amigo mio me dio un consejo que siempre recordé. Me decía que si uno descubre un arreglo o idea interesante para una canción, lo mejor es colocarlo solamente una vez, de forma que quede mucho más delicada e interesante. Siempre me pareció un buen consejo, pero muchas veces repetir una idea melódica genial es la mejor solución. Acá la idea principal se repite una y otra vez, la voz y la guitarra al unísono. Esta repetición constante le da a la canción un tinte pseudo-religioso, que se potencia con la instrumentación tan particular del tema, con bajo y cuerdas sintetizados, una elección estética muy rara pero que, de alguna forma, funciona.

El videoclip para la canción causa un contraste interesante. Esta basado en dos únicas escenas. En la primera (que también cierra el video) vemos la espalda del músico mientras camina en una fiesta a plena luz del día, en cámara lenta, en una toma constante y larga. La segunda si encaja perfectamente con la canción, y es una escena donde Cass y una chica bailan, en un cuarto iluminado con unos paneles con luces que se mueven y cambian. De ellos solo se ven las siluetas. Luego de unos minutos, volvemos a la fiesta que Cass sigue recorriendo hasta encontrar un lugar aparentemente aleatorio y sentarse en el piso. ¿Artie y pretencioso? Sí. ¿Simple y emocionante? Totalmente.

Descargar:
Cass McCombs - Catacombs

miércoles, 22 de julio de 2009

:(

Chris Knox tuvo un paro cardíaco accidente cerebrovascular, que afectó su habla y el lado derecho del cuerpo. Parece que la recuperación es lenta. Esperemos que pueda estar bien y recuperarse al 100%.
Mientras tanto, se esta preparando un álbum de covers de sus canciones, con una lista de bandas maravillosa: Jeff Mangum, Will Oldham, Guided by Voices, Mountain Goats, Jay Reatard, Yo La Tengo, Bill Callahan, Lambchop, David Kilgour, Lou Barlow y más. Eso va a haber que escucharlo, y además es para reunir fondos para ayudarlo en su recuperación.
Ah! y los muchachos de MGMT donaron todas sus ganancias de un show en Nueva Zelandia para Chris Knox. Chicos, se ganaron un porotito.
(via)

lunes, 20 de julio de 2009

Shintaro Kago, ingeniero meta-anatómico


Shintaro Kago es una de esas cosas que son tan únicas que después de conocerlas uno no puede imaginar un mundo sin ellas, porque requieren que adaptes tu mente a ellas, y eso no se puede volver atrás. Sí, estoy diciendo que leer la obra de Shintaro Kago es equivalente a daño psicológico irreversible. Me pueden decir que eso es cierto para el guro en general, pero no, nadie hace lo que Kago hace. Lo que los demás hacen visualmente, Kago lo hace conceptualmente.

Varios de ustedes deben tener una idea de a lo que se llama guro hoy en día, lo asociarán con una variedad de hentai llena de gore, escatología, mutilaciones. Kago no tiene nada que ver con eso, tiene todos esos elementos, no voy a decir que no, pero es otra cosa. El truco es simple. Kago no cuenta historias sino que toma un concepto simple, como un laberinto, o duplicar en cada página la cantidad de cuadros, o una fístula anal, empieza a partir de eso y lo explora, lo hace crecer, lo deja tomar control, lo deja salirse de control y explotar en todas las direcciones hasta los límites más hiperbólicos.

Kago articula esta tecnica principalmente alrededor de dos temas, el cuerpo y el medio mismo del comic. En sus comics más que "meta" hay un juego de movimientos inversos. Junto a la explosión del concepto central hay un movimiento inverso en el que el medio implosiona y se repliega sobre sí mismo. En el que el comic pasa a tratarse del comic en el que está explorando el primer concepto. Un comic tan autoconsciente que no puede ser sobre otra cosa que sobre sus propios mecanismos.

El cuerpo es el tema del guro en general, pero Kago no lo usa sólo como una marioneta sobre la que poner mutilaciones y abusos sexuales como (casi) todos los demás artistas del género. No, Kago tiene una fascinación con el cuerpo y su funcionamiento a mitad de camino entre la inocencia del niño tratando de entender sus funciones corporales y la técnica de alguna imposible ingeniería anatómica. Los cuerpos son al mismo tiempo juguetes y herramientas, llenos de funciones y partes y formas de encastrarse unos con otros y con los que se puede hacer cualquier cosa. El cuerpo como máquina.

También todo este balbuceo trasnochado podría ser un montón de mierda, pero aún así deberían intentar leer a Kago y pueden hacerlo bajándolo de acá, donde yo mismo lo subí junto con unos cuantos de Suehiro Maruo, sobre quien no escribí ni creo que vaya a escribir pero podrían leer igual.

martes, 14 de julio de 2009

Wichita Lineman Was A Song I Once Heard



Si hay algo que deberíamos lamentar en este blog es que nunca hayamos hablado de los inmensos KLF. Uno de los proyectos musicales/ artísticos más increíbles de la historia del pop, el dúo de Jimmy Cauty y Bill Drummond fue tan gigante que, quizás, excusa que no hayamos escrito más sobre ellos.

Para los no iniciados: The KLF estaba compuesto por los sres Drummond y Cauty que se especializaba en actos de anarquismo musical y burla artística. Entre sus muchos logros se cuentan: haber creado uno de los primeros mash ups comercialmente exitosos (“Doctorin’ The Tardis”, una mezcla entre la canción de Dr. Who y “Rock And Roll Part 1” de Gary Glitter), haber viajado a Suecia con un fotógrafo y periodista del NME buscando a Abba para que les permitan usar un sampleo de Dancing Queen en uno de sus discos luego de un fallo judicial (el viaje fue infructuoso y terminaron destruyendo las copias que restaban), haber escrito un manual (justamente llamado The Manual) para “conseguir un número uno de la manera fácil”, haber tocado en los BRIT Awards con una banda de noise extremo y luego haber depositado una oveja muerta en la puerta de una de las fiestas post-evento…

Sin embargo, los KLF no eran solamente payasos simpáticos, sino que realmente creían y entendían, por un lado, el poder del pop para construir personalidades míticas e inspirar actos gigantescos, y, por otro lado, la necesidad en un mundo (ya) tan surrealista como el pop de los 80 de utilizar tácticas artísticas de guerrilla, simultáneamente como una forma de burla y puesta en ridículo de esa industria pop y como una forma de introducirse en ella, llamar atención a su continua publicidad, construirse como fenómenos más grandes y más extraños que la vida misma. Como los discordianistas de los cuales tomaron su primer apodo (The Justified Ancients Of Mu-Mu) su misión era dar información falsa sobre la gran conspiración pop, mientras se volvían lenta e imperceptiblemente parte de ella.

La oportunidad para escribir de ellos tiene que ver con la entrada que me permite Ezequiel al haber hablado de “Wichita Lineman”. Durante años para mi esta canción no existía, solo existía su gemelo espectral “Wichita Lineman Was A Song I Once Heard” de los KLF, la canción de la que (nominalmente) trata este post.

Incluida en su álbum “Chill Out” en realidad es un poco injusto llamarle una canción. “Chill Out” es un disco conceptual en el cual los KLF componen la música para un viaje imaginario nocturno desde Texas hasta Louisiana, un lugar que no conocían pero que reconstruyen a partir de sampleos de predicadores, de viejas canciones, de mujeres emocionadas, de noticieros. Es un verdadero paisaje sónico que fue concebido como una sola pieza musical para ser escuchada de principio a fin.

Sin embargo, “Wichita Lineman…” es notoria por ser una de las porciones más identificables como canción. Y también porque funciona, en realidad, como la huella espectral de una canción, como un recuerdo de una mezcla de sonidos y melodías que se remontan a muchos años atrás. Comienza con el sonido de un auto pasando por la autopista e inmediatamente se inician los sintetizadores que puntuarán toda la melodía, unos sintetizadores que traen a la mente el viaje, pero no con la condición de aceleración y maquinización de muchas canciones que lidian con el desplazamiento, sino con un aspecto más bien de somnolencia en el medio de un periplo extendido (como cuando Sam Shepard dice que hay que manejar hasta que el cuerpo deja de existir y, entonces, surge algo diferente). Luego de unos segundos ingresa el otro elemento recurrente de la canción: un predicador sureño terriblemente arengador. No se entiende exactamente qué es lo que dice, pero parecería que está exhortando al hipotético viajero a continuar y no desfallecer jamás hasta llegar a su mítico destino. Y en algún momento comienza a sonar otra línea de sintetizador que parece salida de una de esas canciones que ponen en las películas de Hollywood en los finales felices, pura catarsis y elevación. En conjunción con el predicador causa que la canción se torne una oda a la liberación de la travesía y el espacio.

Sin embargo, hay algo que siempre se mantiene elusivo, que evita que coagule en una canción propiamente dicha. Justo en ese momento en que parece que todo se desencadena, la melodía se corta abruptamente, como si no lograse recordar su propio estribillo. Y sin embargo esos momentos leves de “ganchismo” hacen que la composición se quede en la memoria, que parezca más que una composición construida a base de elementos que parecen sacados del más puro aire.

Es, como dice su titulo, “una canción que alguna vez escuche”, una especie de memoria semi sepultada que resuena en nuestra cabeza y que no podemos completar, un testimonio a la potencia de la música para insertarse en nuestra cabeza y dejar huellas, que se asemejan al sonido distante de un tren en la noche.

sábado, 11 de julio de 2009

Esta Es Su Nueva Banda Favorita.

Y esto es una orden.

The Fleshtones - Roman Gods



The Fleshtones - The Dreg



The Fleshtones - Hexbreaker / Super Vindicators



The Fleshtones - Jump, Jive And Harmonize

jueves, 9 de julio de 2009

"I'M ALWAYS PRONE to do things very quickly, which has distinct advantages - you leave all the mistakes in, and the mistakes always become interesting. The Velvet Underground, for example, are the epitome of mistake-filled music, and it makes the music very subtle and beautiful."

y al rato:

"..the fabulous term 'Golden Showers' - the term for pissing on someone, which some well- known rock musicians are said to be very involved in . . .

"Here come the warm jets?"

"That's certainly a reference."


- Brian Eno, de "todo lo que quizás no querías saber sobre brian eno" entrevista hecha por Chrissie Hynde.

martes, 7 de julio de 2009

Yo, Tú, Él, Ella, Nosotros, Vosotros, Ellos.

Bodyworld, Dash Shaw.

Miren, si les dijese que un comic protagonizado por un “profesor” drogadicto que mezcla trazos de romance adolescente, ciencia ficción, terror, erotismo y buenas dosis de experimentación formal que en ningún momento entorpecen la narrativa sino que ayudan a aumentarla y hacerla más bella, es uno de los mejores comics del siglo XXI, ¿me creerían?

Todo eso es Bodyworld, de Dash Shaw. El joven Shaw (25 añitos) es uno de esos autores prodigio, que pasa de amateur a promesa a artista consumado en un puñado de años, su primer obra importante data del 2004, la novela gráfica “Love Eats Brains”, una variación zombie construida alrededor del romance (como “The Living And The Dead”, de Jason). Luego de eso publicaría “The Mother’s Mouth”, un libro que caería dentro del género “cáncer comics” (aunque trata del alzhéimer). Pero en realidad, su año de ingreso en la selección del comic alternativo seria el 2008, en el cual publicaría su gigantesco magnum opus (si se puede hablar de algo así a los 25 años) The Bottomless Belly Button, 720 páginas sobre la ficticia familia Loony y su desintegración. Pero a la sombra de este trabajo de enormidad legendaria crecería un pequeño arbusto llamado Bodyworld que sería cultivado por Shaw desde su sitio web, semanalmente.



Bodyworld tiene por protagonista al profesor Pauly Panther, un adicto que ha logrado convertir su vicio en profesión, viajando por los rincones del globo y describiendo las diferentes variedades vegetales que encuentra para una enciclopedia psicodélica. Un día, como cualquier otra asignación, lo mandan a Boney Borough, un pequeño poblado creado luego de “la Guerra Civil” para que documente una nueva planta de usos desconocidos. Bodyworld esta situado en el futuro impreciso de los Estados Unidos, un futuro sobre el que se nos dice bastante poco, pero que es utilizado por Shaw a la vez como elemento de fondo y como habilitador de la situación particular del lugar donde sucede la acción. O sea, sobre la Guerra Civil no nos dicen nada, pero Boney Borough es un poblado experimental, un intento de recuperar el ideal de los pequeños pueblos “donde todos conocen tu nombre”. Un lugar rodeado de bosques, con una población de jóvenes que no conocen los rascacielos y que viven en un continuo comic de Archie. Solo que con toda la ansiedad y frustración que uno nunca ve en las aventuras del pelirrojo y con la tentación continua del afuera: “el perímetro”, al que solo dejan entrar a los mayores de edad, es una galaxia de moteles de mala muerte, tiendas abiertas toda la noche y prostitutas. Panther comenzara a enredarse con los habitantes del poblado, dando rienda suelta a su capacidad para ser antisocial e infame hasta que se revele el verdadero origen de la nueva droga que está investigando.



Shaw realmente extiende el rango de lo que se considera comic alternativo o indie norteamericano. Pertenece definitivamente a una nueva generación de aquellas eminencias grises de los 90 (Ware, Seth, Brown, Clowes): no mira hacia el pasado sino hacia el futuro, no cultiva la autobiografía, tiene un particular interés (en esta obra) por un elemento más bien soslayado por estos, el color, utilizado de maneras más bien expresionistas y novedosas, desprolijas, trabaja el formato de la historia larga antes que la antología de un solo hombre en la cual entra de todo, publicando en internet. En “Bodyworld”, sobre todo, se observa una preocupación por la verdadera mezcla de géneros, en un caldero, de modo tal que fragmentos de la historia se leen como ensayos para una comedia romántica, para una película de terror, para un comic de superhéroes. Lo genial es la manera perfecta en que Shaw introduce esos elementos sin jamás resaltar su condición genérica, sin llamar atención a sí mismos (exceptuando, quizás, los toques en el origen de Johnny Scarhead, la “parte superheroica”, que sin embargo son superados y dejados en ridículo cuando muestra a los aliens que le dieron sus poderes, un conjunto de manchones de color parecidos a aquellos que uno produce cuando desparrama pintura en una página y luego la dobla en dos), como parte de un infinito lienzo en el que se encuentran todos los comics del mundo y de los cuales el toma lo que más le conviene.



Lo que unifica a la historia y los diferentes momentos es Pauly Panther, uno de esos personajes encantadores, tan imbécil y egoísta que es completamente querible. Piensen en John Constantine o Jimmy McNulty, perdedores perpetuos, incapaces de detenerse y darse cuenta del daño que causan, de su propio egocentrismo, de sus respectivas adicciones que los conducen a la tumba “alone, unloved and unmourned”. Panther pertenece a esa estirpe, y al igual que ellos, debajo de ese exterior que deja novias, mata perros con cocaína y, en general, es descortés y horrible con todos los que lo rodean, uno solo puede pensar que en algún lado de nuestra persona también nos gustaría ser como él, sin una preocupación en el mundo más allá de su propia obsesión, tan intransigente, individualista y carismático. Es aparentemente incapaz de notar conscientemente el mecanismo de su destrucción, pero debajo de esa despreocupación alberga un enorme desprecio por sí mismo. Toda su carrera puede verse como un larguísimo death-drive que reemplaza al suicidio que jamás podrá llegar a cometer porque es demasiado parecido a nosotros: demasiado cobarde, demasiado apegado a la vida, demasiado gracioso para morir.

Shaw realiza una buena elección en Panther, porque si Bodyworld trata de algo es sobre aquello que nos hace quienes somos, únicos e individuales, y la manera en que eso puede ser modificado de manera tenue o drástica por nuestra exposición a ese poderoso modificador de la conducta: los otros seres humanos. Por algo los personajes que se ven más afectados por Panther son dos adolescentes que se están graduando, dos seres en el preciso momento en que uno comienza a decidir quién será. Y su contraparte femenina es una profesora que esta tan dañada como él, fijada en el miedo y la pequeñez que heredó de su juventud.



Shaw meramente literaliza el efecto abrumador en nuestra personalidad de nuestras relaciones mediante la extraña planta que Panther tiene que investigar. Porque, chiquilines, lo que esa nueva droga produce es la sensación de ser la persona que se encuentra más cerca a nosotros en ese momento. Lo cual brinda a Shaw un dispositivo narrativo excelente, tanto para mostrar las interacciones entre los personajes de una manera completamente nueva como para ir contando sus “orígenes secretos” en el marco de diversos viajes de drogas completamente psicodélicos. Lo interesante, además, de esta literalizacion es que Shaw accede de manera subrepticia a uno de los deseos últimos del consumidor de drogas (cercano objetivo de aquellos adeptos a las drogas psicodélicas): perder la cabeza, ser otro, modificar la percepción de manera tan brutal y abstracta que uno desaparezca y su relación con el mundo real quede definitivamente cortada. La diferencia es que en cualquier viaje de drogas extremo al otro lado siempre espera una cierta cuota de autoconocimiento, y la planta presentada en Bodyworld corta esta salida con la continua y profunda inmersión en el otro, para siempre. Es el sueño de la generación de los 60, de los jóvenes del amor, la comunidad y el utopismo socialista llevada a sus últimos extremos: Hey, vengan a unirse a la colmena. O, como le dijo Jay Lynch a Art Spiegelman una vez: “Por supuesto que somos todos uno, pero no lo divulgues”. Y Panther es lo más opuesto a esto que pueda existir, es un individuo tan increíblemente nocivo para la comunidad que casi es un virus, una bacteria, en el “mundo-cuerpo”.



Como mencione anteriormente, Shaw si les debe a sus antecesores el gusto por la experimentación. Pero mientras estos estaban preocupados por la manera de narrar, el orden de los paneles y el modo en que estos cuentan una historia, la elipsis en la narrativa y la diagramación del espacio físico de la historia para producir un efecto en el lector (además de por el espinoso asunto de la relación entre la autobiografía y su representación en el arte), Shaw está preocupado por el color y su potencialidad para comunicar emoción, por un elemento a primera vista superficial y muchas veces ignorado. Mientras mantiene una cuadrícula casi continua de 3 cuadros por tira, Shaw se vuelve loco e imprime una paleta diferente para cada situación. La llegada a Boney Borough esta bañada en un azul profundo que transmite la sensación de quietud y frio. Los bosques son una maraña de formas sobreimpresas en verde y marrón (esa es otra cosa interesantísima del uso del color: muchas veces Shaw deja que los manchones definan los espacios y los cuerpos, sin necesidad de usar contornos), los recuerdos de Paul se encuentran enmarcados en blanco y un solo color, apagado y escaso. Pero lo que hace que el uso del color en este comic vaya mas allá de unos cuantos acentos emocionales apropiados es la manera en que gran parte de la maleabilidad de este mundo, de su atractivo, su sexualidad (“Bodyworld” es un comic en el cual la posibilidad de “meterse en el otro” conduce a algunas exploraciones del sexo que se concentran en la intimidad del acto antes que en el acto en sí y que son extremadamente intensas) reside en ese color. En los momentos cruciales, mientras que los cuadros se mantienen estáticos, las onomatopeyas y los fondos, las líneas cinéticas y las manchas, todos de un color exuberante, construyen y despliegan la tensión y el ritmo narrativo. Y al mismo tiempo Shaw parece llamarnos la atención a la carnalidad o anormalidad de ciertos elementos: las manchas en las paredes parecen verdaderos manchones improlijos de Photoshop, la sangre gotea como chorros de pintura de los personajes, las cenizas son rayones que parecen de crayón.



Pero, en definitiva, este es un comic sobre las relaciones que construimos, sobre la manera en que afectamos a quienes nos rodean (y ellos nos afectan a nosotros), sobre los asuntos sin resolver y los remordimientos del pasado, sobre los errores que cometemos y, sobre todo, sobre la manera en que quedamos abiertos a cualquier cosa al confiar en otra persona. Los momentos más significativos en los que la grilla se rompe es cuando dos personas están bajo la influencia de la droga, y entonces fragmentos de diversos cuadritos, imágenes aisladas o abstractas se superponen de manera confusa, como una sobrecarga de información emocional. La droga reduce el largo momento de conocimiento a un segundo pero no puede evitar que sea complicado, incoherente y doloroso. Sin embargo, el proceso de la droga implica un paso más que solo vemos al final de la historia y que da sentido al término súper-organismo. ¿Si pudieses vivir en un mundo en donde nadie te ocultase nada ni te decepcionase, a cambio de ceder tu individualidad y el concepto del otro, lo harías?.



Shaw no parece favorecer completamente ninguna respuesta, pero quizás nos diga algo con dos imágenes que se encuentran al final: una inmensa e increíble vista de Nueva York que adorna el último capitulo, el único momento en que el lienzo se vuelve realmente infinito y en el que vemos el mundo futurista de Bodyworld, oculto durante tanto tiempo detrás de la “normalidad” de Boney Borough, una panorámica descendiente que parte de las alturas para llegar a la calle y a las personas que caminan por ella. La otra imagen es el estallido de un cilindro dentro del cual hay cenizas en el espacio, esparciendo su contenido al infinito, las pequeñas partículas de ceniza como futuras estrellas. Todos formamos parte de esto y todos vamos a disolvernos en la nada y siempre será difícil vivir juntos. Quizás deberíamos hacernos cargo de ello.

miércoles, 1 de julio de 2009

No Fun For You!

Despues de 5 años, volvió Marquitos Motosierra Blogger, en un blog sobre garage y rock en colaboración con un colega brasileño. El último post, acerca de los Chicos Eléctricos, es emocionante y encantador. También hay publicaciones sobre Cross, un analísis del marketing de tener una banda ahora y el DIY y - esperemos - muchas más cosas. Rock On!