martes, 7 de julio de 2009

Yo, Tú, Él, Ella, Nosotros, Vosotros, Ellos.

Bodyworld, Dash Shaw.

Miren, si les dijese que un comic protagonizado por un “profesor” drogadicto que mezcla trazos de romance adolescente, ciencia ficción, terror, erotismo y buenas dosis de experimentación formal que en ningún momento entorpecen la narrativa sino que ayudan a aumentarla y hacerla más bella, es uno de los mejores comics del siglo XXI, ¿me creerían?

Todo eso es Bodyworld, de Dash Shaw. El joven Shaw (25 añitos) es uno de esos autores prodigio, que pasa de amateur a promesa a artista consumado en un puñado de años, su primer obra importante data del 2004, la novela gráfica “Love Eats Brains”, una variación zombie construida alrededor del romance (como “The Living And The Dead”, de Jason). Luego de eso publicaría “The Mother’s Mouth”, un libro que caería dentro del género “cáncer comics” (aunque trata del alzhéimer). Pero en realidad, su año de ingreso en la selección del comic alternativo seria el 2008, en el cual publicaría su gigantesco magnum opus (si se puede hablar de algo así a los 25 años) The Bottomless Belly Button, 720 páginas sobre la ficticia familia Loony y su desintegración. Pero a la sombra de este trabajo de enormidad legendaria crecería un pequeño arbusto llamado Bodyworld que sería cultivado por Shaw desde su sitio web, semanalmente.



Bodyworld tiene por protagonista al profesor Pauly Panther, un adicto que ha logrado convertir su vicio en profesión, viajando por los rincones del globo y describiendo las diferentes variedades vegetales que encuentra para una enciclopedia psicodélica. Un día, como cualquier otra asignación, lo mandan a Boney Borough, un pequeño poblado creado luego de “la Guerra Civil” para que documente una nueva planta de usos desconocidos. Bodyworld esta situado en el futuro impreciso de los Estados Unidos, un futuro sobre el que se nos dice bastante poco, pero que es utilizado por Shaw a la vez como elemento de fondo y como habilitador de la situación particular del lugar donde sucede la acción. O sea, sobre la Guerra Civil no nos dicen nada, pero Boney Borough es un poblado experimental, un intento de recuperar el ideal de los pequeños pueblos “donde todos conocen tu nombre”. Un lugar rodeado de bosques, con una población de jóvenes que no conocen los rascacielos y que viven en un continuo comic de Archie. Solo que con toda la ansiedad y frustración que uno nunca ve en las aventuras del pelirrojo y con la tentación continua del afuera: “el perímetro”, al que solo dejan entrar a los mayores de edad, es una galaxia de moteles de mala muerte, tiendas abiertas toda la noche y prostitutas. Panther comenzara a enredarse con los habitantes del poblado, dando rienda suelta a su capacidad para ser antisocial e infame hasta que se revele el verdadero origen de la nueva droga que está investigando.



Shaw realmente extiende el rango de lo que se considera comic alternativo o indie norteamericano. Pertenece definitivamente a una nueva generación de aquellas eminencias grises de los 90 (Ware, Seth, Brown, Clowes): no mira hacia el pasado sino hacia el futuro, no cultiva la autobiografía, tiene un particular interés (en esta obra) por un elemento más bien soslayado por estos, el color, utilizado de maneras más bien expresionistas y novedosas, desprolijas, trabaja el formato de la historia larga antes que la antología de un solo hombre en la cual entra de todo, publicando en internet. En “Bodyworld”, sobre todo, se observa una preocupación por la verdadera mezcla de géneros, en un caldero, de modo tal que fragmentos de la historia se leen como ensayos para una comedia romántica, para una película de terror, para un comic de superhéroes. Lo genial es la manera perfecta en que Shaw introduce esos elementos sin jamás resaltar su condición genérica, sin llamar atención a sí mismos (exceptuando, quizás, los toques en el origen de Johnny Scarhead, la “parte superheroica”, que sin embargo son superados y dejados en ridículo cuando muestra a los aliens que le dieron sus poderes, un conjunto de manchones de color parecidos a aquellos que uno produce cuando desparrama pintura en una página y luego la dobla en dos), como parte de un infinito lienzo en el que se encuentran todos los comics del mundo y de los cuales el toma lo que más le conviene.



Lo que unifica a la historia y los diferentes momentos es Pauly Panther, uno de esos personajes encantadores, tan imbécil y egoísta que es completamente querible. Piensen en John Constantine o Jimmy McNulty, perdedores perpetuos, incapaces de detenerse y darse cuenta del daño que causan, de su propio egocentrismo, de sus respectivas adicciones que los conducen a la tumba “alone, unloved and unmourned”. Panther pertenece a esa estirpe, y al igual que ellos, debajo de ese exterior que deja novias, mata perros con cocaína y, en general, es descortés y horrible con todos los que lo rodean, uno solo puede pensar que en algún lado de nuestra persona también nos gustaría ser como él, sin una preocupación en el mundo más allá de su propia obsesión, tan intransigente, individualista y carismático. Es aparentemente incapaz de notar conscientemente el mecanismo de su destrucción, pero debajo de esa despreocupación alberga un enorme desprecio por sí mismo. Toda su carrera puede verse como un larguísimo death-drive que reemplaza al suicidio que jamás podrá llegar a cometer porque es demasiado parecido a nosotros: demasiado cobarde, demasiado apegado a la vida, demasiado gracioso para morir.

Shaw realiza una buena elección en Panther, porque si Bodyworld trata de algo es sobre aquello que nos hace quienes somos, únicos e individuales, y la manera en que eso puede ser modificado de manera tenue o drástica por nuestra exposición a ese poderoso modificador de la conducta: los otros seres humanos. Por algo los personajes que se ven más afectados por Panther son dos adolescentes que se están graduando, dos seres en el preciso momento en que uno comienza a decidir quién será. Y su contraparte femenina es una profesora que esta tan dañada como él, fijada en el miedo y la pequeñez que heredó de su juventud.



Shaw meramente literaliza el efecto abrumador en nuestra personalidad de nuestras relaciones mediante la extraña planta que Panther tiene que investigar. Porque, chiquilines, lo que esa nueva droga produce es la sensación de ser la persona que se encuentra más cerca a nosotros en ese momento. Lo cual brinda a Shaw un dispositivo narrativo excelente, tanto para mostrar las interacciones entre los personajes de una manera completamente nueva como para ir contando sus “orígenes secretos” en el marco de diversos viajes de drogas completamente psicodélicos. Lo interesante, además, de esta literalizacion es que Shaw accede de manera subrepticia a uno de los deseos últimos del consumidor de drogas (cercano objetivo de aquellos adeptos a las drogas psicodélicas): perder la cabeza, ser otro, modificar la percepción de manera tan brutal y abstracta que uno desaparezca y su relación con el mundo real quede definitivamente cortada. La diferencia es que en cualquier viaje de drogas extremo al otro lado siempre espera una cierta cuota de autoconocimiento, y la planta presentada en Bodyworld corta esta salida con la continua y profunda inmersión en el otro, para siempre. Es el sueño de la generación de los 60, de los jóvenes del amor, la comunidad y el utopismo socialista llevada a sus últimos extremos: Hey, vengan a unirse a la colmena. O, como le dijo Jay Lynch a Art Spiegelman una vez: “Por supuesto que somos todos uno, pero no lo divulgues”. Y Panther es lo más opuesto a esto que pueda existir, es un individuo tan increíblemente nocivo para la comunidad que casi es un virus, una bacteria, en el “mundo-cuerpo”.



Como mencione anteriormente, Shaw si les debe a sus antecesores el gusto por la experimentación. Pero mientras estos estaban preocupados por la manera de narrar, el orden de los paneles y el modo en que estos cuentan una historia, la elipsis en la narrativa y la diagramación del espacio físico de la historia para producir un efecto en el lector (además de por el espinoso asunto de la relación entre la autobiografía y su representación en el arte), Shaw está preocupado por el color y su potencialidad para comunicar emoción, por un elemento a primera vista superficial y muchas veces ignorado. Mientras mantiene una cuadrícula casi continua de 3 cuadros por tira, Shaw se vuelve loco e imprime una paleta diferente para cada situación. La llegada a Boney Borough esta bañada en un azul profundo que transmite la sensación de quietud y frio. Los bosques son una maraña de formas sobreimpresas en verde y marrón (esa es otra cosa interesantísima del uso del color: muchas veces Shaw deja que los manchones definan los espacios y los cuerpos, sin necesidad de usar contornos), los recuerdos de Paul se encuentran enmarcados en blanco y un solo color, apagado y escaso. Pero lo que hace que el uso del color en este comic vaya mas allá de unos cuantos acentos emocionales apropiados es la manera en que gran parte de la maleabilidad de este mundo, de su atractivo, su sexualidad (“Bodyworld” es un comic en el cual la posibilidad de “meterse en el otro” conduce a algunas exploraciones del sexo que se concentran en la intimidad del acto antes que en el acto en sí y que son extremadamente intensas) reside en ese color. En los momentos cruciales, mientras que los cuadros se mantienen estáticos, las onomatopeyas y los fondos, las líneas cinéticas y las manchas, todos de un color exuberante, construyen y despliegan la tensión y el ritmo narrativo. Y al mismo tiempo Shaw parece llamarnos la atención a la carnalidad o anormalidad de ciertos elementos: las manchas en las paredes parecen verdaderos manchones improlijos de Photoshop, la sangre gotea como chorros de pintura de los personajes, las cenizas son rayones que parecen de crayón.



Pero, en definitiva, este es un comic sobre las relaciones que construimos, sobre la manera en que afectamos a quienes nos rodean (y ellos nos afectan a nosotros), sobre los asuntos sin resolver y los remordimientos del pasado, sobre los errores que cometemos y, sobre todo, sobre la manera en que quedamos abiertos a cualquier cosa al confiar en otra persona. Los momentos más significativos en los que la grilla se rompe es cuando dos personas están bajo la influencia de la droga, y entonces fragmentos de diversos cuadritos, imágenes aisladas o abstractas se superponen de manera confusa, como una sobrecarga de información emocional. La droga reduce el largo momento de conocimiento a un segundo pero no puede evitar que sea complicado, incoherente y doloroso. Sin embargo, el proceso de la droga implica un paso más que solo vemos al final de la historia y que da sentido al término súper-organismo. ¿Si pudieses vivir en un mundo en donde nadie te ocultase nada ni te decepcionase, a cambio de ceder tu individualidad y el concepto del otro, lo harías?.



Shaw no parece favorecer completamente ninguna respuesta, pero quizás nos diga algo con dos imágenes que se encuentran al final: una inmensa e increíble vista de Nueva York que adorna el último capitulo, el único momento en que el lienzo se vuelve realmente infinito y en el que vemos el mundo futurista de Bodyworld, oculto durante tanto tiempo detrás de la “normalidad” de Boney Borough, una panorámica descendiente que parte de las alturas para llegar a la calle y a las personas que caminan por ella. La otra imagen es el estallido de un cilindro dentro del cual hay cenizas en el espacio, esparciendo su contenido al infinito, las pequeñas partículas de ceniza como futuras estrellas. Todos formamos parte de esto y todos vamos a disolvernos en la nada y siempre será difícil vivir juntos. Quizás deberíamos hacernos cargo de ello.

miércoles, 1 de julio de 2009

No Fun For You!

Despues de 5 años, volvió Marquitos Motosierra Blogger, en un blog sobre garage y rock en colaboración con un colega brasileño. El último post, acerca de los Chicos Eléctricos, es emocionante y encantador. También hay publicaciones sobre Cross, un analísis del marketing de tener una banda ahora y el DIY y - esperemos - muchas más cosas. Rock On!

jueves, 25 de junio de 2009

QEPD

Wichita Lineman



Glen Campbell - Wichita Lineman

Hace un par de meses Agustín me mostró un vídeo de youtube con esta canción, comentándome que su intérprete, Glen Campbell, era miembro de The Wrecking Crew, un grupo de músicos de sesión que tocaron en la gran parte de los hits grosos de los 60s (grupo que incluía a Jack Nitszche y a la bajista Carol Kaye, entre varios otros).

Pero la Wrecking Crew no es el punto del post, sino esta canción, que es una preciosísima balada country con unos arreglos y una melodía tremendos. Sería totalmente convencional si no fuese por un par de cambios de acorde totalmente inesperados, por el muy lindo solo de bajo en el puente, y la utilización de sintetizadores para emular el sonido de las lineas telegráficas (que son en parte protagonistas de la canción ).

Ayer escuche la versión de Campbell, muchísimas veces. De noche, me puse a buscar entre los videos relacionados en youtube, alguna otra versión de esta canción aparentemente muy clásica. Y me atrevo a decir que encontre una versión que es igual de buena o hasta mejor que la original.



El artista es Dennis Brown, un clásico cantante de reggae y soul que grabó una versión con tan solo quince años de edad. Los sintetizadores son reemplazados por un austerísimo arreglo de guitarra, y las cuerdas opulentas desaparecen y dan lugar a un amable órgano hammond. La voz de Dennis es sedosa e impecable, y la canta con una soltura increíble, como si la hubiera estado cantando durante más que toda su corta vida. A ver que les parece.

Dennis Brown - Wichita Lineman

martes, 23 de junio de 2009

Bizarras Busquedas de Amor II

Continuamos con una pequeña tradición, aquí las búsquedas más hilarantes que trajeron a algunos (pobres) lectores a este blog.

· fotos de la matinee camel en liniers argentina

· video de muchacha anorexia de baile con mona lisa

· escuchar la musica perfecta para hacer un baile nada dificil

· que significa classy en español

· el baile del gusano es acto libidinoso

· gigolo ezequiel en montevideo

· daft punk masones illuminati simbolos porque

· ud. es el dueo de los minimercados jesus homero

· como odservar la condision de ingine del sector donde vivo.

· videocips de la famosa cancion de la sonic you and my exito de la loca fm 1998

· en assassins creed cuando mueves la camara o al personaje se produce una division de la imagen como si la imagem se fuese cortando

lunes, 22 de junio de 2009

Because I Never Really Missed Someone Before

The Wave Pictures - Kiss Me

Aaah, estas son las bandas que me gustan. Me da un poco de verguenza recien escucharla despues de que Diego la recomendó en su blog hace ya año y medio, pero bueno, uno es vago y tonto.
Los Wave Pictures son un trio inglés y lo suyo es un pop lo-fi con muchas deudas a Violent Femmes, Smiths, Modern Lovers, Hefner y cia. En los discos, en la mezcla predomina brutalmente la histriónica voz de David Tattersall, que berrea, desafina y en fin, vomita su corazón con letras ácidas y ocurrentes.
Me gusta mucho cuando en los power trios se animen a hacer solos de guitarra sin sobregrabaciones, o sea, con la guitarra haciendo el solo y el bajo haciendo de base armónica. En esta canción queda totalmente despojado y se nota el "aire" que falta, logrando una sensación muy rara e incómoda.

PD: Los Wave Pictures tocando "Instant Coffee Baby", recontra garpando en vivo:

2009 FTW!

Matthew Perpetua, de Fluxblog, esta armando una serie de compilados recorriendo las carreras de varias bandas, como pequeños mixtapes de bandas muchas veces no muy conocidas. Los pueden buscar en su Tumblr.
Ahora armó un compilado con sus temas favoritos del 2009 hasta ahora. Hay de todo un poco, seguramente algunas cosas en lo personal no me gusten pero esta bueno escuchar este tipo de compilados especialmente cuando todavía no se termino el año. Este 2009 debe de haber sido para mi de los años con más discos interesantes que salieron en los últimos que recuerde.

jueves, 18 de junio de 2009

Zangief sería el mejor nombre para una banda de heavy rock.

Eterno y super interesante post (y recontra ultra nerd) acerca de la etimología de varios personajes de videojuegos, incluyendo a Zelda, Mario, millones de enemigos, Street Fighter, Sonic, etc. Tiene cosas totalmente geniales, como esta asociación de los nombres de los hijos de Koopa (del mario 3) con varios personajes bastante famosos :



También te podes enterar que Kirby (monstro que aspira a sus enemigos y los traga o los devuelve) es una companía que se dedica a .. aspiradoras, que los enemigos del Megaman X5 salen todos de miembros o colegas de los Guns n' Roses y que Higgins, el personaje de los Adventure Island, esta basado en una persona real:



Hay muchas más cosas en el post interesantes, incluyendo muchas traducciones del japonés al ingles que hacen que muchos nombres cambian el significado notoriamente, o causen resultados extraños. Disfruten.

(via)

miércoles, 17 de junio de 2009



Darkseid sin los New Gods. Como Garfield sin Garfield, pero mucho, mucho, más gracioso. Vean al tirano intergaláctico convertido en una figura contemplativa e irrisoria!

lunes, 15 de junio de 2009



Windosill es el nuevo juego Flash de Patrick Smith, creador del célebre y viejito Vector Park así como otros juegos/juguete interactivo en la misma linea. Como sus otras obras, es bellísimo, tiene una estética super personal y un manejo excelente del a interaccion del usuario con el mouse, con la física y los objetos, en un híbrido entre 2d y 3d totalmente encantador. Cada objeto y elemento se mueve y actua de una forma que parece como si estuviera vivo.
Se puede jugar hasta la mitad y para jugar el resto hay que pagar 3 dólares, que seguramente rindan más que gastar esa plata en una birra o similar.

Bonus: blog con ilustraciones y experimentos del autor.

jueves, 11 de junio de 2009

One April Day



Stephin Merritt - One April Day

Este tema viene de la banda sonora de Pieces of April (película que no vi y me dijieron que no estaba muy buena), que contiene canciones de Magnetic Fields, The 6ths, y esta canción, que es la única compuesta exclusivamente para la película.
La canción es de esos aciertos brutales de Merritt. Cortísima, con una pequeña progresión de acordes y base enteramente acústica, la letra sorprende por lo simple y directa que es, para los estándares de nuestro querido compositor petisito:

one april day, we'll go miles away
and I'll turn to you and I'll say:
"I've always loved you, in my way
I'll always love you, in my way."


Que yo recuerdo no hay ninguna canción de Stephin donde diga tan directamente 'i'll always love you' asi, en primera persona, y sin ninguna vuelta de cuerda compleja o cruel. Ante la duda, en cualquier canción de Merritt, uno puede asegurar que va a ser deprimente. Merritt canta con su voz baritona "Siempre te he amado" y "Siempre te amaré", frases bellas que quedan totalmente agridulces con ese "..de mi forma", que implica una posiblemente dolorosa diferencia de afectos entre los dos protagonistas de la canción.
Nada, Merritt, que sos un puto.

martes, 9 de junio de 2009

I Grew Up Too Fast.



1) No sé si tengo mucho que decir sobre el último disco de Art Brut. Es difícil decir cosas nuevas sobre una banda que, en realidad, no esta tan interesada en hacer avanzar su música o influencias sino en trabajar sobre variaciones de los mismos sonidos que sirven vehículo para un front-man carismático.

2) Con el tiempo, en realidad, me he dado cuenta de que en realidad lo que más me gusta de Art Brut (por si queda alguna duda) es Eddie Argos. No hay mucho misterio en el porqué: parece un tipo divertido, alguien de quien me gustaría ser amigo, es ingenioso en sus letras y nunca se toma demasiado en serio a sí mismo, es un nerd al que le gusta la música y esa clase de gente es justamente la que debería estar haciendo música, le gusta el punk y el garage y la música que básicamente dice "fiesta!" y "diversión!", le gusta beber y escribe canciones sobre ello y, sobre todo, pareciera ser optimista y no dejar que nada lo ponga de mal humor.

3) “Art Brut Vs. Satan”, su último disco, es quizás aún menos inmediato que sus dos discos anteriores, no tiene ningún “Started A Band”, casi que ni tiene un “Pump Up The Volume”. Es un disco de más bajo perfil, como aceptando finalmente que no van a tener ningún hit, felices en su condición de underdogs. No demuestra la interminable ansiedad y hambre de fama de sus primeros singles. Es, definitivamente, un “grower”, que revela sorpresivamente cierta maduración.

4) Desde la tapa (dibujada por Jeff Lemire, cartoonist indie de cierta reputación, sobre todo por su trilogía “Essex County”) parece plantearse una dicotomía entre la ciudad y el campo, la vida tranquila y sin aspiraciones y los sueños de fama y de rock. O quizás es una representación del hecho de que uno puede “lograrlo” (sacar un disco, salir en revistas, cantar frente a gente) y sin embargo eso no quita que pueda seguir siendo un borracho imbécil, un faux-casanova que no llega a cumplir con las expectativas o un nerd demasiado entusiasta que no consigue que entiendan que es lo que hace. Eddie Argos se mudó a L.A. y no solo no se codea con las estrellas, sino que también tiene que tomar demasiados colectivos y todo el dinero aún se lo gasta en el fin de semana.

5) Frente a esta situación, Argos decide la inmersión en el mundo obsesivo que siempre le ha dado un hogar: los discos. La tendencia a ponerle nombres famosos a las canciones continua en este lp, igual que las referencias continuas a la música como algo que empapa todo momento de la vida (“You like the Beatles and I Like the Stones / But those are just records our parents owned”, “How can you sleep at night when nobody likes the music we like?”) y las pequeños detournements de frases de canciones famosas (“I fought the floor and the floor won”) pero todo transportado a un ambiente de la más pura normalidad, de los combates cotidianos de todo pobre palurdo, alejadísimo de la connotación inmediata que tienen esos referentes como parte de la historia del rock y sus sueños. Es totalmente amable y totalmente idealista, como diciéndole al chico que va al lado suyo en el colectivo, que acaba de salir de un trabajo espantoso de 8 horas y que está molido hasta los huesos que si, la música si tiene la capacidad para salvar algún pequeño pedacito de tu alma, aún cuando él venga de grabar un disco que quizás no se venda.

6) La producción de Frank Black es probablemente lo que más me entusiasmo del disco en un principio y lo que me hacía esperar cosas que al final el disco no entregó (como, no sé, su propia versión de “Debaser”, una canción que arrase con todo lo conocido en tu cerebro en ese preciso momento, obligándote solo a pensar en ella mientras la escuchas con puños levantados y a ponerla de nuevo, inmediatamente, cuando termina). En realidad la producción de Black resalta cierta limpieza de las guitarras, un mayor protagonismo de los coros en ciertos momentos (“Summer Job”, “What A Rush”) y bajos mucho más al frente. Les da cierto brillo que no viene mal, pero hubiese estado bueno una sinergia un tanto más avasalladora.

7) Pero todo esto es solo un preámbulo para lo que realmente importa. Si hay un motivo por el cual ahora lo quiero más a Eddie Argos es por su confesado y vocal fanatismo por los comics. Desde mitades del año pasado tiene una columna en el sitio web Playback donde habla de sus recientes lecturas, pero el golpe maestro lo dio en este álbum, donde incluye una canción llamada “DC Comics And Chocolate Milkshake”, en la que en vez de sumergirse en la nostalgia de la infancia la traslada al presente, sin culpa ni vergüenza, apuntalando la filosofía de que hay cosas que son demasiado buenas para dejarse en la niñez y que los comics son escapismo, si, pero escapismo de la mejor clase, en este mundo de oficinas, ordenes, sistemas y arreglos.
A raíz de esa canción, los muchachos de Art Brut consiguieron una invitación a visitar las oficinas de DC Comics, que se puede apreciar en toda su magnifica nerdidad en este set de Flickr.
En él se puede notar la cara de asombro y timidez de Argos, su postura ligeramente extraña, la intimación de su panza, su sonrisa de niño en tienda de golosinas. Dios quiera que pronto le pidan guionar algo. ¿Cómo podría no gustarme esta banda?



Art Brut - Art Brut Vs. Satan

miércoles, 3 de junio de 2009

Fantasmas y Apariciones.



Una de las características más sobresalientes del horror como género (al menos para mí) consiste en la anticipación. En esa cualidad que te hace esperar con ansias la aparición del monstruo pero que gana sus mayores monedas emocionales cuando el monstruo no aparece, o apenas se ve detrás de una pantalla de niebla y sombra, cuando podría estar ahí, detrás tuyo, mirándote desde la repisa de los libros.
La necesidad de observar el horror siempre termina traicionada, como cuando de niño veías las cajas de los VHS de terror en los videoclubes y leías el escueto resumen que incluían atrás e, inspirado por las imágenes de horror en sus tapas y por su descripción vaga, imaginabas cosas mucho más horribles que aquello que tenía la película. ¿Cuántas veces vi la caja de Leprechaun, o Creepshow o Fright House e imaginé espantos que iban mas allá de la cordura?

is it dark already?
how light is a light?
do you laugh while screaming?
is it cold outside?
(I’m Not Done)


En cambio la anticipación siempre es verdaderamente terrorífica. Son los lugares oscuros donde creemos ver ojos, aquello que se mueve justo en la periferia de nuestra visión, la sensación de estar con alguien, lo que acecha en el umbral. Es justamente aquello que no podemos ver. Por algo los cuentos de Lovecraft siempre terminan con gente loca y sus bestias son imprecisas e incomprensibles (por eso es también que tantas adaptaciones de Lovecraft al cine son tan malas [exceptuando la genial “In The Mouth Of Madness”]: el cine de terror tiene que mostrar al monstruo en algún momento [si es que lo hay], cuanta gente paga la entrada por eso solamente?). El horror no debe ser presenciado por el ser humano, y probablemente descansa en la mente tanto como en el afuera.

dangling feet from window frame
will i ever ever reach the floor?
(If I Had A Heart)


Esta larga introducción es solo la manera de adentrarme en el primer y último disco de Karin Dreijer Andersson. ¿Que quién es esta chica? Bueno, es la mitad de The Knife, junto con su hermano Olof Dreijer, aquel dúo sueco que les voló la peluca a varios con su segundo disco del 2006. Lamentablemente, su disco bajo el nombre de Fever Ray este disco ha sido recibido (en tanto y en cuanto puedo ver por mi recorte de the internets) con tibieza y, sobre todo, con silencio.

i'm very good with plants
when my friends are away
they let me keep the soil moist
(When I Grow Up)


Esto es quizás entendible. Es un disco mucho más monocromático que el trabajo en conjunto con su hermano. No tiene canciones que podrían ser hits en la pista de baile mutante. No tiene beats que no intuyan a algo ominosamente siniestro y oscuro. Es un disco de la profundidad de los bosques. De la tundra helada. Conjura casas abandonadas y espectros que se aparecen justo en el límite de las ciudades. Edificios en construcción sin terminar. Estaciones de servicio en medio de la ruta. Es un disco que parece grabado en una pequeña ciudad de Finlandia, muy al norte, donde nieva tanto que las personas viven en extraños iglús calefaccionadas y cada año deben acumular provisiones y pasar seis meses cubiertos por el hielo, solos en sus casas, sin internet ni cable. Y durante uno de esos largos inviernos donde la gente se suicida en sus domos blancos, esta chica se dedicó a grabar un disco gélido.



i leave home
at seven
under a heavy sky
i ride my bike up
i ride my bike down
(Seven)


Todo el disco parece procedente de otro lugar. Los teclados y sintetizadores salen como de una rocola fantasma, las bases (con ciertos toques orientales) se asemejan a los ominosos sonidos del pasillo hacia la batalla con un jefe final en un videojuego, hay continuas líneas de teclado que parecen silbidos o vientos ululando entre arboles con cara. La voz de Karin se pierde en infinitos efectos, sonando por momentos como una mujer muy muy vieja, o como un pequeño demonio japonés o como una multitud de voces incorpóreas. Todo da la impresión de que hay alguien en tu casa, revisando tus cosas y cantándote cosas al oído. Lo peor de todo es que el disco también transmite la sensación muy precisa de la claustrofobia, de no poder escapar de ese lugar en donde hay algo que nunca podes enfocar con claridad compartiendo la habitación.

crushed and filled with all i found underneath and inside
just to come around
more, give me more, give me more
(If I Had A Heart)


Me recuerda al Horla, de Guy de Maupassant, ese ser invisible que se alimentaba de la respiración de su víctima, (también, por motivos obvios de ubicación, a esa película maravillosa que es “Let The Right One In”) y a los vampiros en general, sobre todo en ese precepto, tantas veces ignorado, que aclara que no pueden entrar en una casa a menos de que sean invitados. Porque tiene algo de terrible el hecho de que uno haga pasar al mal a su casa, ese momento en todas las películas de terror en el que los protagonistas toman la decisión que los va a conducir a la sangre y las tripas.

stands outside my window
sucking on the berries and
eats us out of house and home
keeping us awake
keeping us awake
(Triangle Walks)




Pero también me recuerda a otras cosas. Al folklore japonés y su idea tan particular de la coexistencia casi continúa del mundo espectral con el nuestro. Las letras parecen, por momentos, la compilación y descripción de un grupo de onis japoneses:

last night i drew a funny man
with dark eyes and a hanging tongue
(When I Grow Up)

you've got cucumbers on your eyes
(When I Grow Up)

my fur is hot, my tongue is cold
on a bed of spider web
(Keep The Streets Empty For Me)


Y también me recuerda a los cuentos de M.R. James, con sus pequeñas bolas de pelo y garras ocultas en iglesias apartadas, en casas derruidas, esperando la aparición del interesado en sitios antiguos para saltarle en la cabeza desde su rincón oscuro.

Es un disco para esta época del año, para los días cortos y las narices frías, para el momento en que te levantas y podrías jurar que algo se movió en tu habitación, para los retornos al hogar pisando hojas secas, para la penumbra de la tarde cuando caminas por la calle y no hay un alma a la vista. Es un disco para escuchar solo, mirando sobre tu hombro todo el tiempo, rogando que el diablo no te este siguiendo.

eyes are open the mouth cries
haven't slept since summer
(Concrete Walks)




Fever Ray - Fever Ray

(Apéndice: no se cuanto de esta impresión proviene de la visión del video para el tema "When I Grow Up", una pequeña obra maestra de la amenaza y la inescrutabilidad. Veanlo:

martes, 2 de junio de 2009

Para Pianistas Principiantes



Plone es una banda electrónica inglesa, de finales de los 90s, que edito un solo disco, para el sello Warp. Con estos datos uno podría imaginarse ya un tipo de música, muy en la onda de Aphex Twin o Autechre, ritmos complejos y fracturados, sonidos super sintéticos y todo ese olorcito a avant-garde electrónico de esa época. Pero lo que hacían los muchachos de Plone era bastante diferente.
No hay mucho experimental en lo que hace Plone, más bien esta su forma particular de manejar timbres y melodías y como componen. Plone hacen canciones instrumentales, en su mayoría bastante alegres y juguetonas, con un montón de teclados antiguos, sonidos super analógicos, pianos percusivos y theremines tenebrosos que no asustarían a nadie. Algunos temas parecen chiptunes, temas de algun videojuego que nunca existió. Más bien son un grupo de nerds con teclados haciendo música y divirtiendose, sin importarles un carajo y sin preocuparse de encajar en ningún lado, utilizando un montón de sonidos que uno jamás podría ver funcionar en otro contexto, pero aquí quedan perfectos.
El disco es sumamente variado y tiene canciones synthpop con vocoder ('Plock'), temas totalmente infantiles ('Marbles', 'Bibi Plone'), temas oscuros y tenebrosos que recuerdan tanto al Castlevania como a Massive Attack ('Press a Key', 'Top And Low Rent') y un final bellísimo ('Summer Plays Out') cerrando un disco que dura menos de 40 minutos. ¿Que paso con ellos luego? Aparentemente ninguneados por Warp, un segundo disco sin terminar que nunca fue editado (aunque se puede descargar) y cada uno de los miembros en algún otro proyecto por separado. En fin.

Plone - For Beginner Piano

viernes, 29 de mayo de 2009

Weeee!


Este es el posteo nro 500 del blog, y para conmemorarlos, decidimos darle un lavado de cara un tanto radical al blog. Un poco más 8-bits, un poco más pop. Medio el opuesto al anterior, a mi me gustó y esta igual o más legible. Por comentarios o sugerencias, ¡comenten! :)

( los músicos y celebridades pixelados fueron sacados de aquí )