martes, 17 de abril de 2012

This is not a film



La historia es más o menos así: Jafar Panahí - uno de los más importantes directores del cine iraní - está desde el 2010 en arresto domiciliario y con una prohibición legal para dirigir o escribir películas durante 20 años. En esta situación el director decide hacer una película en un acto que es parte delirio, parte statement político, parte quien-sabe-qué, dentro de su propia casa y con los mínimos recursos que puede tener. El resultado es This is not a film, una película que ya seguramente pasó a la historia por la forma en que se logró sacar de Irán para presentarse en Cannes: En un pendrive oculto adentro de una torta.

No soy el gran experto de cine iraní ni nada por el estilo, pero se sabe que a los directores de este país le gusta mucho el meta-cine o cine-adentro-del-cine, el uso de la cámara como objeto que rompe una escena y  romper la cuarta pared y jugar con el espectador y su percepción de la película. Sin pensar mucho, tenemos la trilogía de Kiarostami, que está estructurada más o menos así:
- ¿Donde está la casa de mi amigo? (1987) - la historia de un niño de un pueblo que intenta devolverle los deberes que se llevo por accidente a un compañero de clase
- Y la vida continúa (1992) - un director de cine y su hijo van a buscar a los actores de la primera película, luego de un terremoto donde murieron miles de personas.
- A través de los olivos (1994) - que se basa en eventos durante la filmación de “Y la vida continúa”, una pareja de no-actores que participan de la película, y donde uno se enamora del otro.

De Panahí tenemos El Espejo, la historia de una niña que intenta volver sola a su casa después de la escuela. En el medio de la película, la niña se enoja, mira a la cámara, decide que no quiere actuar más, y se intenta ir sola a su casa, convirtiendose en el propio personaje que estaba actuando. Nunca se puede establecer si lo que ocurre es planificado o fue pura casualidad.

This is not a film es la pelicula más meta-cine posible, una obra que es al mismo tiempo su propio making-off, un obvio statement contra la censura, un pantallazo sobre lo que es la vida en Teherán, una película sobre la necesidad casi física de crear, y quien sabe qué más. Y también juguetea con los límites de qué es una película, por lo tanto también trata de la mismísima definición de este arte. Todo esto puede sonar muy pretencioso para una película muy simple: Un hombre encerrado en su casa, acompañado por un amigo con una cámara, intentando contar una historia. Durante el transcurso del film, aquello que “desean” narrar va cambiando, y con esto, la obra misma, al igual que pasaba un poco en ese delirio que era Adaptation de Charlie Kaufman. Panahi comienza documentando su vida de prisión domiciliaria, para luego intentar “narrar” el guión de la película que no pudo filmar. Se arma un improvisadísimo stage - una alfombra y cinta adhesiva - y luego de unas escenas descubre que esa forma de narrar no sirve para nada: “¿Para qué filmar una película sí se puede simplemente contarla?”. A continuación le muestra a su amigo-camarógrafo algunas escenas de películas anteriores de él, demostrando en escenas cómo los actores también “dirigen” la película, y a veces la escenografía también forma una parte fundamental de la narrativa.

Me pareció interesantísimo ver la cabeza de Panahí, cómo está siempre en “modo Pelicula = ON” y cada vez que filma o lo ves enfrente a la cámara se nota que su cabeza va a mil kilómetros por hora y esta procesando un montón de ideas de cómo se vería too lo que ocurre a través del lente. También cuando él va intentando “contar” su guión podemos ver como tiene planificado todo obsesivamente, cada movimiento de cámara, cada personaje mínimo que se mueve de un lado a otro, todo esta fríamente calculado para lograr el efecto deseado. También son muy curiosas - y es EXCELENTE que Jafar haya decidido dejar estas partes en la película - las escenas donde se dedica a mostrar en patanlla DVDs con escenas de sus propias películas. Durante esas partes se pone a contar los detalles de porque tal escena está buena y porqué funciona, saliéndole el ego de artista por todos los poros, el director enamorado de su propia obra, sin ningún tipo de filtro.

La película lográ su coherencia total gracias a su última escena - tratando de no spoilear - donde panahí al fin encuentra algo valioso para filmar, en una escena increíble con cámara en mano que dura como 15 minutos sin ningun corte y donde la casualidad logra un montón de situaciones buenísimas.

Al igual que en “El Espejo”, a veces es un poco difícil darse cuenta de cuando pudo haber sido ya planificado o no. A mi al menos me dieron dudas con la aparición de esa Iguana enorme, mascota de la hija de Panahi, que durante todo el film se pasa dando vueltas, colgándose de las paredes y rompiendo las bolas en general. Seguramente el director haya elegido filmarla justo cuando tenía ese animal en la casa, quien sabe.  Quizás eso no importa tanto, y la película es tan jodidamente ingeniosa que incluso cuando es aburrida o falla, funciona como un Statement: ¿Qué querías, que se haga una película con pila de acción y vueltas y estructura perfecta ENCERRADO EN MI CASA? No flaco, así no se puede.

Y así y todo el film tiene bastante sentido del humor, un sentido del humor rarísimo por supuesto, con situaciones simpáticas con la Iguana, con un perro insoportable, y algunos chistes con referencia a todo el cine-dentro-del-cine en el cual se encuentra la película. Incluso en los créditos finales, donde reza “agradecimientos a:” nos encontramos con un montón de suspensivos. Un humor bastante oscuro, considerando que puede ser la última obra de Panahi que se pueda ver en mucho tiempo. Y nunca olvidemos que haber creado esta película de por si  fue es un delirio, y un riesgo importante real tanto panahí como para su camarógrafo, que en un momento le pide a Panahí que lo filme, explicando:
“Así queda una imagen mía, en el caso de que me arresten a mi también”.

5 comentarios:

Agustina Rodriguez dijo...

Buena reseña!
se puede ver en...?

Sds!!

Ezequiel dijo...

Fa, yo la vi en el festival de cinemateca.. Me imagino que para bajar debe ser un poco complicada :-/ Si alguien tiene link que lo pase!

Carlos dijo...

¿Quien la "financia"?
¿Israel?
¿USA?

Carlos dijo...

Me suena demasiado a propaganda sionista anti-iraní...
¿Tu país está peligrosamente amenazado por USA, con el peligro inminente de una guerra, y se te ocurre hacer una película como esta?

Vaya patriota que eres, mi amigo Panahi.

Ezequiel dijo...

Se nota que no viste mucho la obra de Panahí o no sabés como funciona bien el cine de ese país. Pero creo que ni vale la pena explicarlo.
De cualquier forma, te informo que la película (obviamente, por su naturaleza) no tiene financiación, excepto la distribución, que es francesa. Saludos.