domingo 4 de marzo de 2012

Bo, vean esto



Everything is a Remix es una serie de 4 videos creados por Kirby Ferguson, un cineasta neoyorquino. Básicamente trata del funcionamiento de la creatividad, el copyright, el sampleo, y cómo básicamente todas las ideas están basadas en combinaciones de otras ideas.
Comienza con la historia de Led Zeppelin y los "Remixes" propiamente dichos en el primer capítulo, continúa con el cine de Hollywood en el segundo, en el tercero se enfoca en los descubrimientos tecnológicos y las invenciones del siglo XX, y en el cuarto engloba todo mostrando como el sistema se fue a la mierda y el derecho de autor es una cagada total. Demuestra que el tema del copyright y las ideas es algo tan simple como complejo, y como puede dar a malentendidos. También agarra por el lado de la psicología humana básica y explica por ejemplo cómo inherentemente tendemos a considerar que copiar algo esta bastante bien pero cuando nos copian ponemos el grito en el cielo. La estética esta super bien lograda, e ingeniosamente utiliza muchos titulos usando varios titulos "prestados" de series y películas famosas. La banda sonora (que es buenísima) también esta formada en su mayoría por remixes, covers o versiones oscuras de otros temas.
La serie es MUY buena, y esta todo narrado de una forma super clara, didáctica y sencilla. Al mismo tiempo, es una excelente muestra de como hacer un proyecto de estos en los tiempos que corren: Kirby hizo toda la serie en base de donaciones y en la página web tiene una lista exhaustiva de cada fragmento de video, cada canción que se escucha (con links para bajar de iTunes para colaborar con los artistas), y un listado muy grande también de referencias. De esta forma, Ferguson logra una total coherencia entre su obra y la tesis que quiere plantear en la misma.
La serie se puede ver entera en su sitio web. Kirby como narrador es muy bueno y su inglés es muy claro, además de que hay mucho texto en pantalla. Pero si necesitan subtitulos (en español o inglés), se pueden ver gracias a la página de Universal Subtitles. Dejó acá link a cada capítulo en esa página para mayor comodidad. Posta: El mundo sería un lugar un poquito mejor si todo el mundo viera esta serie.

Everything is a Remix (parte 1)

Everything is a Remix (parte 2)

Everything is a Remix (parte 3)

Everything is a Remix (parte 4)

PD: Todos los capítulos tienen una estructura similar en la cual hay bastante material DESPUES de los créditos. Así que luego de los créditos, sigan viendo, que hay bastante más material siempre.

martes 14 de febrero de 2012

La Biblioteca Inexistente (24) (Seudo Especial Deportes).




1) “The Toughest Coach There Ever Was”, por Frank Deford, o como en algún momento hubo personajes que encarnaron la norteamericanidad de una manera tan clara y precisa. Un perfil de Bull Cyclone, entrenador de futbol americano de un pueblito de mierda del sur de los Estados Unidos, el entrenador más duro y más justo que jamás existió. Es conmovedor porque encarna toda la brutalidad y la grandeza de ese país que no podemos evitar odiar.

2) “The Greatest Paper That Ever Died”, una historia oral de The National, el primer intento de diario nacional de deportes en Estados Unidos y los enormes problemas que enfrentó, desde la dificultad para cubrir los eventos deportivos en distintas zonas horarias y llegar al cierre hasta el despilfarro del dinero de su multimillonario benefactor mexicano: Emilio Azcárraga, El Tigre!

3) “The Shame of College Sports”, una de esas notas larguísimas y muy bien investigadas que acostumbra The Atlantic sobre el increíblemente injusto sistema de los deportes universitarios, sus deportistas prácticamente esclavos bajo la ficción jurídica del “estudiante-atleta”, sus decisiones totalitarias y su completa destrucción del sistema educativo superior norteamericano.

4) “On The Movie Set Of Director Ilya Khrzhanovsky’s Dau”, o como un megalómano probablemente brillante o quizás completamente loco aisló una ciudad ucraniana del resto del mundo para construir un gigantesco set en donde se vive como en una ciudad comunista de los años 50, completo con su propia policía secreta, sus sistema de multas y sus favores sexuales a la nomenklatura. Es demente, pero también suena como que podría ser absolutamente genial.

5) “A House Divided, The Crisis At L’Association”, o un recuento del punto algido del conflicto entre los ex fundadores de la editorial independiente más innovadora de Francia. Incluye asambleas, votaciones, manejos políticos, contabilidad dudosa y conflictos artísticos. Y que les sirva de introducción al nuevo The Comics Journal, que desde que está editado por Dan Nadel y Timothy Hodler es una maravilla.

6) Una entrevista con Aeron Alfrey, el genio detrás de mi blog favorito (“Monster Brains”) y un artista bastante bueno que intenta canalizar cientos de años de ilustraciones monstruosas en una sola imagen.

7) “Rock And Roll Has Nothing To Do With Lists”, los 13 albumes favoritos de Luke Haines, con comentarios como solo Luke Haines puede hacerlos, como: I only catch a glimpse of the new indie bands, but man they look like babies. You shouldn't be in a band, you should be at home! It's not a safe place! I know! Go home, don't go into this world of the music business, people will give you drugs and you only look like you're fucking 15-years-old

viernes 10 de febrero de 2012

The Last Boy On Earth.




(una versión un poco más corta de ésta crítica apareció en la revista Haciendo Cine de enero de 2012)

Tintín es una de esas propiedades cortejadas por Hollywood hace tres décadas, ya que las peripecias del asexuado periodista belga de jopo siempre fueron una fruta apetitosa, con su promesa de atracción para chicos y grandes, sus grandes vistas, sus coloridos personajes y su sentido de la acción amable pero cinético.

Steven Spielberg fue el cineasta que siempre deambulo más cerca del proyecto, Hergé confesó ser su fan a principios de los 80s y Steven se copó con Tintín cuando le recomendaron que lea algunos de sus álbumes porque se parecían bastante a las aventuras de Indiana Jones. Ambos creadores se iban a encontrar en 1983 pero el padre de la ligne claire murió una semana antes. Esta alianza es comprensible: comparten el amor por la aventura, por el descubrimiento, por como funcionan las cosas y una mirada de niño. Durante años la película yació en el limbo con diversas versiones sobre su realización con actores, con animación o (ya en los ‘00s) con una mezcla de las dos. Finalmente en el 2006 se forjó una alianza entre Spielberg, Peter Jackson y Universal. El guión se encargó a Steven Moffat, genial guionista inglés responsable desde hace algunos años de Doctor Who. Un tipo de 100 ideas por minuto. Sin embargo, sus compromisos con Doctor Who, y los problemas de financiamiento, que dictaminaron el ingreso de Paramount en la superproducción, harían que se baje del proyecto y su guión sea re-escrito por Edgar Wright (Scott Pilgrim, Hot Fuzz, Shaun of the Dead) y Joe Cornish (Attack the Block), dos capos de la vida del nuevo cine inglés.

La verdad es que el ensamble encargado del film era una verdadera bala de cañón de talentos, tipos imaginativos pero a la vez amantes de los géneros y personajes clásicos con los cuales trabajan. Las expectativas para la película eran altas. Y nos complace anunciar que “Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio” es casi perfecta. Es una bola de nieve, en la cual Tintín encuentra una pista en la primerísima escena y nunca para, en donde la acción y lo detectivesco se encadenan para crear curiosidad continuamente; de una manera tan fluida como el manejo de la cámara de Spielberg, que atraviesa paredes, alumbra vistas, juega con las perspectivas y el punto de vista de una manera virtuosa. Al lado de ello, los eventos se agrandan, las escenas de acción, que comienzan con la gracia del slapstick, se vuelven verdaderas piezas gigantescas, coreografías a lo largo de ciudades enteras (un amigo me comentó que Spielberg filma sus persecusiones de ese modo incansable porque tiene un trastorno de ansiedad, cosa que tiene bastante sentido).

La animación, esa mezcla de actores y computadoras, funciona muy bien y, al menos para este par de ojos, se escapa muchísimo del famoso “uncanny valley” donde los personajes animados nos asustan porque son parecidos a nosotros (por otro lado: ¿tiene sentido hablar todavía de “uncanny valley” cuando los juegos de videos actuales y masivos tienen gráficos que cada vez se asemejan más a la realidad de la carne?). No son los dibujos de Hergé, por supuesto (y habrá puristas que odiaran que los ojos de Tintín no sean dos puntos) pero tampoco es la dureza de “El Expreso Polar” o “Beowulf”. Es algo intermedio, plástico, expresivo y caricaturesco. Nick Frost y Simon Pegg como Hernandez y Fernandez son un hallazgo y Jamie Bell logra el equilibrio entre entusiasmo, inocencia y determinación que necesita un buen Tintín. Pero Andy Serkis se roba el show con un Haddock con grandes puteadas y que es el verdadero protagonista. Hasta logran un Milú con peso dramático propio, no un prop que de ternura y simpatía a la audiencia.

Es una película que logra rescatar la aventura cinematográfica clásica (no en vano se parece bastante a las buenas Indiana Jones) pero con tecnología moderna. Algo asombroso es que transcurre en un espacio geográfico reducido (Francia-Marruecos). Y en ese pequeño lugar hay de todo, desiertos, ciudades, mares, aviones y barcos; uno jamás se siente aburrido y más de una vez mira con asombro la pantalla. Cuando pensábamos que ya no había nada más que se nos pudiera mostrar, cuando los tanques de verano están editados de tal modo de que cada X cantidad de minutos algo aún más asombroso asoma y eleva las apuestas a niveles estúpidos (una ciudad devastada por robots, cientos de dragones saliendo de un castillo, un Kraken) hasta que nuestro cerebro estalle por sobrecarga, una película como Tintín nos muestra que solo hace falta amor a la búsqueda, a la curiosidad y a los desafíos para que un periodista de jopo (que no es Jimmy Olsen) nos haga sentir como niños de nuevo. 

lunes 6 de febrero de 2012

Jóvenes y Eternos



- Hace unos días Agustín me pasó este link de knoryourmeme, sobre la canción de la pantalla “Moon” del Duck Tales, el juego de Pato Aventuras para Nintendo. Me contaba que ese tema le re gustaba, y que se había vuelto super popular y había covers del tema por todos lados. Recuerdo haber jugado un par de veces al Duck Tales, lo había alquilado, creo que nunca lo pude terminar. Recuerdo que era un gran juego, muy variado y con buena música. Encontré la canción en youtube y la escuché. Era obvio: me la acordaba de memoria. Y es buenísima.



- No estoy descubriendo nada nuevo: Hace unos años que la movida chiptune y la nostalgia por estas canciones de las consolitas de 8-bits se hizo muy fuerte, especialmente para los de nuestra generación que se criaron entre estos juegos con sus canciones, condimentando todas sus tardes de nintendo, galletitas y chocolatada. La banda The Advantage se dedica hace un tiempo a hacer esto: Covers de los temas más icónicos de los juegos 8 bits, Contra, Zelda, Dragon Warrior, en plan rock instrumental. Y sí, tocan el “Moon Theme” del Duck Tales, ante esta reacción del público:


(la gente hace coros como si fuese un toque de El Mató!)

- A partir del re-descubrimiento de esta canción me puse a revivir otras canciones, como por ejemplo la intro del Mega Man X, que siempre pareció genial. La escuché de nuevo y me sigue gustando mucho, en ese plan medio power-metal-terraja-ochentoso y esos sintetizadores que hacen de guitarras eléctricas. No puede ser más heroica. Luego seguí con la música de uno de mis juegos favoritos de toda la vida: El Final Fantasy VI. La música de la saga Final Fantasy y otros juegos de Square fue siempre excelente, y este juego particularmente resaltaba en su banda sonora, super extensa, con más de 30 canciones compuestas sólo para él. Me las acordaba todas de memoria, pero lo que más me llamó la atención fue que los arreglos, las progresiones de acordes, todas esas cosas, siguen estando en toda la música que a mi me gusta y escucho. O sea, me di cuenta de que mis gustos musicales realmente habían sido moldeados y esculpidos luego de haber escuchado estas cancioncitas miles y miles de veces. La banda sonora del Final Fantasy había sido de mi música favorita cuando era niño.

- Por ejemplo, este tema con "guitarra acústica" y arreglos de flauta y oboe, me sorprende lo delicado y bien armado que está, y el relevo de instrumentos. No me daba cuenta en esa época de lo bien construido que estaba. O tal vez sí. Otros temas del Final Fantasy me recordaban en varias partes a cosas de Post-Rock, o música instrumental electrónica que luego iba a escuchar, cosa que jamás hubiese asociado, pero tiene sentido.

(otros ejemplos: este tema en la mitad del juego donde se pudre todo, la del continente flotando que es super interesante, la del bosque fantasma, y la del mundo destruido en la segunda parte)

- ¿Se acuerdan del primer tema que les gustó cuando eran muy chicos? Mi primera canción que recuerdo fue “The Final Countdown “de Europe. Casi recuerdo la primera vez que la escuché, en la casa de la madre de mi medio hermano, o algo así, era un apartamento frío e incómodo, y sonaba esa canción en la radio, tenía 3, 4 años, y quedé fascinado. Recuerdo unos años después grabarla en casette y escucharla todo el tiempo. La llamaba “Chaucha” (“..is a faainaaal chaauchaaa!..”). No voy a decir que me sigue encantando esa canción, pero siempre me va a caer muy simpática. Y parece que siempre me gustó la música grandilocuente, exagerada y pegadiza.


(pongo este video sólamente porque JAMAS lo había visto en mi vida hasta AHORA, y tal vez no soy el único. Ah, y es maravilloso)

- Todo esto me hace acordar a una entrevista a los Daft Punk, a la salida del “Discovery”, donde comentaban que el concepto detrás del disco era tratar de hacer esa música que les gustaba de niños, toda exagerada y cheesy y colorinchuda. Uno cuando es niño no tiene ningún filtro, y la reacción con la música que uno tiene es totalmente visceral: Te mueve o no. Es súper simple. Y lógicamente de ahí vienen todos esos temas románticos hiper futuristas con solos de guitarra a lo Van Halen con 9000 notas por segundo y procesados con MIDI, asi como otros arreglos tan grasas como lindos.


(a los 3:09 empieza la locura)

Hay como una tendencia de alejarse de esos gustos tan “básicos” que uno tenía de chico, y aunque quedarse en el pasado y seguir curtiendo toda tu vida tu música de la adolescencia me parece una porquería, hay cierta sinceridad y cosa "saludable" en volver a escuchar esas primeras cosas que uno escuchó, y darse cuenta de que son parte de uno. Tiene más que ver con un tipo de goce más simple y primitivo, sin conexiones o análisis hechos en el medio. Ahora puedo escuchar el “Moon Theme” y decir que me gusta y también decir porqué me gusta, por la progresión, la melodia, los sonidos. Pero cuando estaba en tercero de escuela y jugaba al Duck Tales, no sabía absolutamente nada, mis “gustos” supuestamente no existían y la cancioncita me encantaba igual. Volver a escuchar estas cosas es un pequeño viaje a otro momento donde veíamos las cosas de una forma más simple, ingenua y más feliz. Un viaje que no tiene porqué cambiarte vida, pero como mínimo puede ser de lo más interesante.

jueves 12 de enero de 2012

Discos del 2011.

Como ya comenté en otros posts de fin de año, tengo una relación un tanto conflictiva con estas listas, pero de cualquier forma me parecen un ejercicio interesante, pero no para listar los discos favoritos de laño, sino más bien por el hecho de chusmear, actualizarse y escuchar bien todos los discos que fueron saliendo, y tener un pantallazo general del estado general de la música este año. La lista en si van a estar dividida en dos partes, la primera mis discos favoritos del año, y la otra una lista más extensa de todos los discos nuevos que escuché y más o menos me gustaron, que pueden quizas convertirse en posibles “grandes discos del 2011” con más escuchas. o no. Me da la sensación de que uno escucha menos los discos que antes, con menos me refiero a esa costumbre más obsesiva que uno tenía de conocer un disco y REALMENTE escuchar, conocer cada tema, cada parte. Ahora con tanta música, es raro que un disco pase de las 5 escuchas. Así que la lista en sí es muy breve, porque quise poner los cinco discos que estuvieron más en repeat, en los cuales más profundicé y más me gustaron.
Este año pasado, también, tuve una sensación bastante más marcada como de Zeitgeist de lo que estaba pasando actualmente en la música. Así que con miedo de que pedar muy pretencioso o elitista, estos son algunos pantallazos de lo que me parece que está ocurriendo un cacho ahora:

Muerte al Indie-Folk
Bo, ¿Qué onda? Parece que ahora cada 5 bandas que salen, 4 son onda acústicas con melodica charango banjo contrabajo ukelele batería con escobillas y armonías vocales. O al menos, vean esta lista de mierda con las supuestas “mejores bandas nuevas del 2011”. No digo que una banda con ese formato no pueda ser BUENÍSIMA, pero las bandas estas son todas iguales y es un embole. Métanle huevo, che. Es música de blancos intentando hacer la música más blanca posible. Por favor, basta.

Todo. Es. Retro.
Esto es lo más preocupante que noté últimamente. Es como que hoy en día hay tanta gente que consume música, que es muy fácil hacer una banda que sea totalmente referencial a otra época, y que eso funcione y sea éxitoso. Las cosas más visibles son bandas como The Pains of Being Pure at Heart o Yuck con su brutal revival del sonido Smashing Pumpkins y noise noventero, pero es algo que esta ocurriendo por todos lados, y es básicamente como si la gente se haya resignado a intentar hacer cosas nuevas. El concepto de “banda” hace tiempo tiene una carga nostalgiosa, romántica, “ay que lindo, estos jóvenes se juntan a hacer algo de música”. Pero esto es como demasiado. Es extraño.

Stop Reverb Abuse!
Está todo bien, si uno graba medio lo-fi y con poco presupuesto el reverb tapa todo y hace que quede todo más “hipnótico” “dream-like” “nostalgioso”, etc, pero ya es un recurso gastado y recontra-usado. ¡Vamo que se puede!

La electronica sigue vivita y coleando
De los discos más interesantes y frescos que escuché este año, la mayoria son discos electronicos. Con “electronicos” me refiero a un género, no que hayan utilizado sintes o programaciones , sino que van por ese estilo de música, sea experimental, instrumental, o synthpop, o similar.
Y de cualquier forma, casi cualquier álbum hoy en día esta plagado de sintes y programaciones por doquier. Las máquinas ganaron y se metieron en cada género, cada recoveco y nicho posible. Escuchar un disco acústico y que de repente entre un sinte analógico no es narda raro hoy en día. Y me parece bárbaro.

Géneros que se borronean
Mi fenómeno favorito de estos últimos años es como cada vez es más difícil definir qué hace una banda, y cuando cada vez los géneros más dispares se pueden unir para crear cosas nuevas. Metal con ambient, hip hop con rock psicodélico, electrónica con folklore Y con metal, todo es válido, y toda combinación puede dar resultados inesperados e interesantes.




Ahora, vamos con los discos que más escuche y más me gustaron de este año.



Junior Boys - It’s All True
Los discos de Junior Boys son todos buenísimos. No hay mucho que decir, me encanta lo que hacen, mucho antes que los The XX lograron encontrar ese nicho de electronica con cierto bajo perfil, de canciones tristes, arregladas impecablemente, melancólicas, llenas de espacios y silencios, con un nivel de producción y diseño sonoro totalmente impecable. Su nuevo disco es tan bueno como todos los anteriores, con Jeremy Greenspan cada vez más seguro de su voz, y sin miedo de poner baladas lentísimas y sedosas como “Playtime”, pasar por el techno casi experimental de “Kick the Can” y terminar con esa fiesta disco de 9 minutos que es “Banana Ripple”, incluyendo coritos en falsete con delays y todo. Un disco para elegantes solteros que se arreglan la corbata para luego salir a romper la fiesta, siempre con mucha clase y copa en mano.



The Antlers - Burst Apart
“Hospice”, el disco anterior de los Antlers es muy bueno aunque quizás me pareció demasiado oscuro y triste, por lo tanto, difícil de escuchar. Este sigue siendo bastante oscuro, pero es menos conceptual, triste y depresivo, y tiene unos ligeros focos de luz que salen entre la penumbra. Quizás no sea tan intenso como “Hospice”, pero seguro es un disco más “enfocado” y logra tener composiciones superiores, rozando muchas veces el pop y los ganchos. Sin duda es de los discos que más escuche este año, con un montón de melodias bellísimas, especialmente en los últimos dos temas, “Corsicana” y “Putting the Dog to Sleep” (título pum par arriba si los hay). Y me encanta la voz super expresiva del cantante, que logra abusar del falsete y el registro agudo y lastimoso sin parecerse un carajo a Thom Yorke.



Darren Hayman - The Ship’s Piano
A principios de este año, luego de terminar un show cualquiera en un boliche de mala muerte, a Darren Hayman lo intentaron robar. Lo molieron a palos, tuvo fractura de cráneo y estuvo hospitalizado varios días. Luego de ese evento más bien espantoso, cualquier ruido fuerte o muy agudo le molestaba.
Entonces, como forma de terapia, hizo lo que mejor sabe hacer: Un montón de canciones, pero en este caso, con un perfil muy tranquilo, y sereno, basándose en el piano como instrumento principal. El resultado es buenísimo, un disco sencillo, sereno sin ser blando y superficial. Son simplemente canciones muy buenas, grandes melodias y las letras que solo Darren escribe ahora. Incluyendo la que da nombre al disco, una tristísima historia ficticia de la historia de su piano, imaginándose sus dueños anteriores, sus años de estar tirado, lleno de polvo, hasta llegar a sus manos. Divino.



3Pecados - Diciembra
Como que no da hablar de este disco que hicieron amigos míos, en el cual tuve una minúscula colaboración con unas grabaciones y con quienes toco en otra banda, así que mejor no lo hago. Solo que nada, si todavía no lo escucharon, haganlo, que es un disco increíble y toda la buena prensa que ha tenido es 100% justificada. Y sí son unos vagonetas de mierda que les da paja hacer 4 clicks cagados y luego escuchar una carpeta, al menos escuchen ESTE tema y bueno, vean. Eso.



La Estrella de David - Maracaibo
Este disco fue la sorpresa de fin de año. Había escuchado unos temas de esta banda - proyecto solista de un tal David Rodríguez, que tiene varias bandas allá por España - hace unos años y me habían caído simpáticos. Cuando me puse a preguntar y recopilar sobre discos buenos del 2011, me lo recomendaron y lo bajé. A las primeras escuchas, no lo entendí mucho pero me parecía que había algo interesante. Luego empecé a entenderlo cada vez más: Es un disco muy extraño, con un clima melancólico y juguetón constante, donde la selección de timbrs es tan dispar como efectiva: Ritmos de baterías semi-latinas con armonios, sintes ochentosos, eléctricas hiper distorsionadas y guitarras flamencas se juntan y dejan extrañamente coherente, un micro-universo combinar todos estos elementos es la cosa más obvia del mundo. El disco esta armado mayoritariamente por temas muy cortos, que se cortan abruptamente y cambian de género sin mucha preocupación. Pero no se, funciona, funciona muy bien, y me dio esa sensación tan estimulante de ir escuchando un disco y descubrir que me iba a costar un montón de escuchas mas para entenderlo. Eso sí: La voz de David es un tanto difícil (seca, casi hablada todo el tiempo), y las letras pueden ser devastadoras, con una colección de sentimientos de esos que uno se aterroriza con sólo pensarlos y mucho más al pronunciarlos. Es un extraño y hermoso disco de amor y perfecto para el verano, para escuchar mirando vacas por la ventana cagado de calor en un ómnibus de Copsa.



Para terminar, un pequeño apéndice con algunos discos que escuché y me gustaron en mayor o menor medida, que merecen algún comentario. Incluyo de paso algunos temas / videoclips de los discos.

The Field - Looping State of Mind
Todo lo que escuché de The Field me gustó siempre y esto es más de lo mismo y por ende esta bárbaro. Un tipo de electrónica desprolija, chancha, muy repetitiva y casi ambient basada en pequeños loops irreconocibles que se apilan y desapilan con gracia. Muy lindo.


Asva - Presences of Absences
“Presences of Abscences” es un disco de Drone-Metal donde para tanto metal las guitarras eléctricas casi no aparecen. Montones de armonios, sintetizadores, coros, crean una clima religioso e hipnótico que me recuerda a las partes más tranquilas de bandas como Godspeed You Black Emperor. El tema que da nombre al disco, de más de 23 minutos, es BUENÍSIMO y es imposible de darle stop durante toda su duración, sorprendiendote con unos arreglos y texturas buenísimas cada unos minutos, y una voz extrañísima que se parece demasiado a la de Anthony Hergarty y no te la esperás ni ahí, que aparece ahí por el minuto 17.


Cold Cave - Cherish the Light Years
Escuché bastante este disco cuando salió, y luego lo dejé bastante abandonado. Está claro que es un muy muy buen disco, pero no me dieron luego muchas ganas de escucharlo. Quizás por su intensidad y por el tipo de música en general, me generaron un poco de fatiga, o estoy más con ganas de escuchar algo más sereno últimamente.


Oneohtrix Point Never - Replica
Este disco es buenísimo, pero es un disco de música ambient por lo cual es difícil como la puta madre escribir algo sobre él. A ver, ¿Extrañan a los Boards of Canada y sus bellos interludios, esos temitas de 40 segundos buenísimos que desperdigaban por sus discos? Bueno, lo que hace este muchacho es algo así. Pequeñas postales sonoras, rotas, fragmentadas y muy lindas. Es lo mismo que caminar por una exposición de arte muy linda. Más que explicar o poder hablar, es mejor escuchar y listo.


The Pains of Being Pure at Heart - Belong
El segundo disco de la banda con el nombre más pomposo de la historia es.. un lindo disco. No hay mucho más para aportar, tiene unos 3-4 temas geniales, el resto son bueno, una banda tocando un género muy bien y no mucho más. Mi favorito es “Strange”, el último tema, con ese genial arreglo bateria que no cambia nunca, nunca, nunca y es perfecto así.



Low - C’mon
Cuando estoy en el estado de ánimo adecuado (..o no, en realidad), Low es una de mis bandas preferidas. Lo que hacen lo hacen tan, tan bien. Su último disco es tal vez su disco más accesible, aunque igual siempre es un poco difícil: Es Low, es lo que reza el nombre de la banda. Pero son grandes compositores, Alan Sparhawk es el mejor guitarrista que nadie nunca menciona y sus armonias vocales con su esposa Mimi siempre logran erizarte la piel.


Yuck - Yuck
Esta todo bien con este disco de jóvenes haciendo un revival casi vergonzosamente bueno de lo primero de Dinosaur Jr y Smashing Pumpkins. Las ideas están buenas, el sonido está bueno, las canciones también. Habrá que ver que es lo que hacen a futuro.


Tune-Yards - Who Kill
Me cae muy bien Merrill Garbus (la simpática señorita detrás de Tune-Yards) y quiero que le vaya bien. Es muy único, personal e interesante lo que hace, y me parece sincera y directa. El disco este me pareció bastante mejor que su debut, y bastante variado y con buenos temas, pero no le di todavía las escuchas merecidas, y - quizás al igual que con el de Cold Cave - su densidad a veces me terminó cansando. Pero la muchacha es muy buena.


Fucked Up - David Comes to Life
Este disco seguramente este bárbaro pero todavía no pude tener la voluntad de escucharlo entero. Es muy largo! Pero me encanta ese perfil pop y heroico que está tomando la banda. Funciona muy bien, me gusta mucho. Leí recientemente que estaban en pausa indefinida por la paternidad del cantante, espero que vuelvan pronto a las canchas, parecen estar en su mejor momento.


EMA - Past Life Martyred Saints
EMA es el proyecto solista de Erika M Anderson, ex cantante de una banda llamada Gowns que la verdad nunca escuché. El estilo musical se podría definir como un folk-drone oscuro, muy violento y sacado. Tiene cosas de lo primero de Cat Power y de Patti Smith, repleto de angustia y malos sentimientos. Podría caer en la dudosa categoría de “cantautora post-grunge” pero no, es demasiado hermético, fracturado e inteligente y zafa muy bien. Está bárbaro. Extrañamente, me recuerda al “Dios salve a la Muerte”, de 3Pecados, ese disco lo-fi hecho adentro de un baño con un casetero. Bueno, tiene algo de eso.


Destroyer - Kaputt
El mejor disco del año por un montón de gente es un disco buenazo. Lo escuché recién hace poco en realidad, todavía no lo tengo muy interiorizado pero parece ser un disco de grandes canciones en plan soul-grasa con saxos y arreglos smooth de organo eléctrico que termina siendo irresistible. Para escuchar tomando mojitos. Aguante.

jueves 22 de diciembre de 2011

Modernistas 12: Darren Hayman



El carismático ex-lider de Hefner es una de nuestras figuras de culto totales, para mi y para Amadeo. Todo un símbolo del artista outsider, desde que se disolvió Hefner no paró de sacar discos tanto solistas como con diversos proyectos, y ¡Vaya sorpresa! ¡Están todos muy buenos! Su último disco "The Ship's Piano" es una belleza que fue de cabeza a mi lista de discos del 2011 (que será publicada en breve) así que se me ocurrió mandarle un mail a su correo para hacerle unas preguntas. Contestó muy rápidamente, así que recopilamos muchas preguntas con amadeos y se las mandamos.
La verdad el resultado es un poco similar a lo que ocurrió con la entrevista con Eddie Argos publicada hace unos años, donde se notó cierto mayor entusiasmo de nuestra parte que del entrevistado, donde muchas de las respuestas son muchas veces lo más directo y simple que pensabamos. Pero de cualquier forma, es el fucking Darren y abre una pequeña ventana a lo cual es su mundo personal, lo cual es siempre muy positivo.
Así que, con ustedes, Darren Hayman:

- Tu último disco tiene al piano como instrumento principal. ¿Tus próximos shows van a ser basados en ese instrumento o planeas hacer shows en otro formato (como por ejemplo, con banda/guitarra)?
Decidí hacer shows del nuevo disco sólamente en lugares con pianos de verdad, y ya hice un par de shows en ese formato. Aunque “i taught you how to dance” suena muy linda en guitarra.

- Me parece bastante interesante como algunas de las canciones de “The Ship’s Piano” tienen instrumentación acústica, otras sintetizadores y cajas de ritmos. Como era el proceso para arreglar las canciones?
Son solamente las herramientas apropiadas para cada canción. O dependiendo del ánimo en el que estaba ese día.

- En la breve descripción del álbum, mencionas que esta muy influenciado por el incidente que tuviste en el cual terminaste hospitalizado, y que a causa de eso trabajaste con un sonido más amable y suave. Pero también mencionas que preferís las letras más sencillas y directas, y en primera persona. ¿Estás prefiriendo esa forma de componer en general? ¿Dirías que es algo que simplemente viene con la edad? 
Es algo que viene con la edad. Todo lo que veo y escucho ahora parece más rápido y intenso que antes. Simplemente estoy prefiriendo las cosas un poco más tranquilas.

Mi canción favorita del disco es “Oh Josephine”. En los créditos indicas que el título es la idea de otra persona (Jony Dobson). Pero no es un titulo muy raro ni particular. Hay alguna historia detrás del titulo o canción?
Necesitaba un nombre de mujer de 3 sílabas para que encajara en la melodia de la cancion. Pregunté en Twitter por sugerencias y nunca se me había ocurrido “Josephine”.

Como vivís el ser un artista DIY con una público pequeño pero intenso? Pensás que es fácil trabajar y vivir con esta cultura más basada en Internet? Como por ejemplo con sitios como bandcamp, soundcloud, que te permiten compartir y vender tu música con facilidad.
- No es fácil. Estoy bastante celoso de mis amigos que tienen bandas y sellos y managers que los ayudan con todas sus cosas. Esos sitios que mencionas hacen todo bastante más fácil pero no sería DIY si no tuviera que serlo.

- Tu blog no tiene muchas entradas, pero las que hay son muy buenas, y estan muy bien escritas. También escribiste mucho en los diarios de grabaciones de Hefner en tu sitio web. Obviamente te gusta mucho escribir. Alguna vez pensaste en publicar algo o tenés algún interes en escribir además de en las canciones y con el blog?
La gente me esta preguntando eso mucho más ahora que antes. He escrito un par de cosas para algunas revistas, pero no es algo que me interese mucho - escribir canciones es suficiente. A veces alguna cosa no entra en una canción, entonces lo escribís en un blog.

- Acerca de Hefner y los tópicos de sus canciones, es como si siempre fuesen sobre gente triste, pequeña y solitaria, que busca el amor en los lugares equivocados. ¿Porqué elegiste ese tópico? ¿Es algo consciente?
Para mi, escribir es siempre una mezcla entre consciente e inconsciente. Las palabras y el tema de una canción aparecen inesperadamente pero al final siempre se que es lo que estoy intentando decir. Y la mayoría de las canciones de toda la gente son sobre gente solitaria y triste, en realidad, no?

- Sos muy bueno en utilizar topicos de canciones no-convencionales, o hablar sobre situaciones extrañas o incómodas de una forma muy natural. ¿Tenés alguna temática que sea “Tabú” y que nunca usarías, porque tal vez no funcionaría , o sería muy ridículo o similar?
Nah, en realidad no. Cualquier cosa se puede convertir en una canción. Es sólamente una cuestión de contexto.

- Me gustan mucho la serie de “Himnos” que escribiste para Hefner. Las viste alguna vez como una serie? Hay algún tipo de narrativa que va a través de ellas?
Sólamente son canciones sobre cosas que me gustan. Una especie de desafio de escritura, donde utilizas un objeto o cosa como base para una canción.

- En Hefner esta también la ciudad como algo muy poderoso, una fuerza para el bien pero también para el mal, que tanto divide a la gente como la conecta. ¿Cómo veías la ciudad en esa época? ¿Y Cómo la ves ahora? 
Amaba la ciudad y la sigo amando. Es un lugar salvaje, y cruel, pero también es el mejor lugar en el mundo para hacer lo que yo hago. No podría vivir en ningún otro lado.

- ¿Porqué decidiste incorporar todos esos sintetizadores en el disco de Hefner, “Dead Media”? ¿Como te sentís al respecto de que ese álbum, diferente a los demás pero con las mismas obsesiones, se convirtió en el último disco de la banda?
Creo que con “Dead Media” aprendí que la gente era celosa de Hefner y querían que suene de una forma específica. Y para poder permitirme experimentar y hacer cosas diferentes, tuve que terminar con la banda.

- ¿Tenés un sintetizador favorito? Has considerado hacer música electrónica bailable?
Me gusta el Prophet 5. No me interesa mucho hacer musica que la gente pueda bailar... es como que te limita mucho a la hora de componer. Pero adoro hacer música electrónica.



- También te quería consultar acerca de The French. Es como un proyecto perdido a esta altura, pero fue tu primer disco después de Hefner y continúa con el estilo que estaba en “Dead Media”. Cómo surgió ese proyecto? Como te sentís sobre el álbum ahora?
Todavía es mi disco favorito. Es tan pequeño y esta todo como contenido. Tiene muchas buenas canciones y buenos sonidos.

- Por último: ¿Algún plan de una gira por Sudamérica?
No creo que nunca podría poder pagar ir, lo siento. Es demasiado lejos!

miércoles 14 de diciembre de 2011

Modernistas 11: Mark K-Punk.


Mark K-Punk es uno de esos intelectuales inclasificables que suelen salir de Inglaterra, perteneciente a una generación de hijos no reconocidos de la academia que tomó la internet como hogar. Una escuela heterodoxa, influenciada en gran parte por la prensa musical inglesa de principios de los ochentas, en la cual Mark E. Smith, Ballard, Lovecraft, la ciencia ficción, el post-punk, la música electrónica y la psicogeografía se mezclan sin conflictos con Spinoza, Marx, Nietzsche, el post-estructuralismo, Baudrillard y Zizek. Así que con el amigo Darío decidimos que era hora de hacerle una entrevista. 

Lleva años escribiendo en su blog K-Punk en partes iguales crítica de rock y análisis político, diseccionando las diversas formas en las que el capitalismo y el neoliberalismo se articulan en la política de nuestra consumo cultural al mismo tiempo que critica a la inoperante e irrelevante izquierda actual, centrada en causas perdidas como las protestas anti-globalización en cada reunión del G8. En los tiempos de confusión política post-crisis del 2008, él y parte de la blogósfera que lo rodea han probado ser de los intelectuales más relevantes e interesantes que se pueden leer en este momento. A fines del 2009 editó el libro Capitalist Realism, lidiando con la cuestión de la ideología en el capitalismo y su triunfo absoluto en erradicar toda esperanza de que exista alguna posible alternativa.

No es necesaria mucha introducción más, ya que Mark mismo se ocupa en la entrevista de explicar bien su derrotero, desde sus inicios en el casi legendario Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) hasta la edición de Capitalist Realism y la cuestión de la actual crisis política inglesa.

¿Cómo te involucraste en el CCRU (Cybernetic Culture Research Unit)? ¿Cuál era el objetivo y la postura del grupo? ¿Cuál era la definición de cibercultura con la cual trabajaban? Finalmente, el CCRU era una entidad elusiva y sus trabajos eran frecuentemente desorientadores, alienantes para un grupo que venía de la academia, ¿Cómo era la relación del grupo con la academia en general y la universidad de Warwick en particular?

Fui parte del CCRU desde el principio. Fue formado por Sadie Plant cuando se unió a la Universidad de Warwick, y su intención era explorar la conjunción entre un cierto tipo de teoría (Deleuze y Guattari, Lyotard, Haraway, Irigaray, Bateson, Margulis) y la cultura digital emergente de los 1990s. Más específicamente, el CCRU era uno de los resultados del encuentro entre Plant y Nick Land. Los libros de Plant eran bastante conocidos en los 90s, pero la mayoría de los trabajos importantes de Land – ficciones teóricas hiper comprimidas que unían filosofía dura con pulp cyberpunk – nunca tuvieron una circulación muy amplia. Gratificantemente, eso está a punto de ser corregido – Urbanomic, los editores de Collapse, están a punto de publicar los trabajos reunidos de Land.

En contraste con el modelo californiano / de la revista Wired de cibercultura, CCRU le daba una importancia crucial a la música, especialmente el jungle. La psicodelia rítmica del jungle era generada mediante computadoras pero, lejos de ser incorpórea – como muchos, en el momento, pensaban que era la cibercultura – era una ciencia vernácula de los afectos corporales. Pero, como Kodwo Eshun argumentó – Kodwo fue alguien que influenció al CCRU enormemente y que apareció en algunos de sus eventos más importantes  – el cuerpo que el jungle conjuraba era en muchos aspectos un cuerpo imposible: los breakbeats estirados a lo largo del tiempo demandaban una forma de baile que los organismos humanos no eran capaces de realizar. Aquí, entonces, había un ejemplo vívido de la distinción de Deleuze y Guattari entre el cuerpo orgánico y el cuerpo sin órganos.

El ciber feminismo era también una corriente importante en el CCRU. El trabajo de Sadie Plant conectaba las provocaciones teóricas de Haraway e Irigaray con un proyecto de investigación que linkeaba la historia suprimida de la relación de las mujeres con la tecnología con un nuevo pensamiento en biología.

La mezcla de teoría francesa, ficción experimental (Ballard, Burroughs y Gibson fueron influencias cruciales), junto con el intento de transcodificar las intensidades mutantes de la cultura digital en texto, explica en gran manera porque el trabajo es desorientador. La relación con la academia era una de mutua hostilidad. Un representante de la Universidad de Warwick una vez dijo, famosamente, que el CCRU no existía, no había existido nunca y nunca existiría. Lo que quiere decir es que CCRU nunca tuvo ningún status oficial en la institución. Pero el CCRU apreciaba su no-existencia institucional: a la vez estaba adentro y afuera de la academia. Era la academia renegada – el equivalente académico del Coronel Kurtz, como dijo Simon Reynolds cuando vino a entrevistar al CCRU.

¿Qué tan fuerte es la influencia de esa experiencia temprana en tus trabajos posteriores? ¿Crees que hay un legado que dejó el grupo? Recuerdo que usabas conceptos del CCRU como hiperstición mucho después de que el grupo muriese.

Hay un legado, por supuesto. Podés verlo en elementos del realismo especulativo – Iain Hamilton Grant estaba en Warwick justo antes de que el CCRU se formase, y tuvo una influencia enorme en el grupo. Ray Brassier fue influido por Nick Land, todo el costado ‘materialismo oscuro / vitalismo oscuro’ del realismo especulativo podría ser un continuo con aquello que estaba haciendo el CCRU. Y luego, por supuesto, está Kode 9 / Steve Goodman, que fue uno de los miembros fundadores del CCRU. También tenés razón, la hiperstición es uno de los conceptos a los que todavía me adhiero, pero toda mi orientación está informada por el pasaje a través del CCRU. Un libro como Capitalist Realism solo podía salir del pasaje a través de esa perspectiva “Landiana”. La crítica implícita en ese libro proviene de contrastar la imagen Landiana del capital (como un sistema sin remordimiento y eficiente de auto-ensamblaje) con la realidad del capitalismo tardío: su inercia y su esclerotismo burocrático.

A pesar de todos sus experimentos de pensamiento y su deseo de expandir el pensamiento académico a la escritura literaria y de ciencia ficción, al CCRU no le gustaba lo metafórico y se adhería a una estricta manera de pensar “realista” y “representacional”. ¿Cómo impactó esto en tu manera de ver la música, que se puede ver siempre como no representacional y metafórica?

Bueno, nosotros deciamos estar en contra de lo metafórico – Alberto Toscano una vez remarcó que el desprecio por la metáfora era prácticamente la firma de un cierto modo de teoría post-Deleuziana – pero en realidad la escritura estaba saturada con metáfora. Pero yo diría que la música no es en sí misma metafórica – es abstracta. O, mejor dicho, es a la vez abstracta y física, esa combinación, esa noción de una materialidad abstracta, es una de las razones por la cual la música era tan central a lo que el CCRU estaba haciendo.

¿El CCRU estaba interesado en la interacción entre los seres humanos y las máquinas con el objetivo de desarrollar nuevas formas de pensamiento post-humano?

Si, ‘post-humano’ era la frase del momento, a pesar de que había todo tipo de problemas con ella. ¿Estábamos anticipando un tipo de progreso teleológico más allá de los seres humanos? ¿O estábamos hablando de una forma de pensamiento que colocase a los seres humanos en una red de interdependencias con otras agencias? El énfasis en el resultado produjo un extraño efecto de trascendencia: estábamos hablando todo el tiempo de procesos que nos eliminaban o nos obviaban, que nos harían obsoletos. Había una excitación en este borramiento, pero en última instancia también había algo deprimente al respecto – nuestro único rol era anticipar alegremente nuestro propio deceso.

Viniendo de una tradición teórica que valoraba la literatura de ciencia ficción y de horror, más tu extensivo uso y exploración del concepto de hauntología, ¿ves o sentís un costado del capitalismo fantasmagórico, siniestro o incluso casi lovercrafiano? ¿Pensás en él como “un virus del espacio exterior” o una forma de organización social que favorece los rituales y la magia oscura?

Todo eso. Es espectral en el sentido de que carece de una forma fija y la mejor manera de caracterizarlo es como una virtualidad fugitiva. Pero también es una Cosa Lovercrafiana – algo sublimemente vasto, espumeando, bullendo, diseminándose. Se propaga como un supervirus y sus adherentes tienen sus propios rituales y sistemas mágicos.

Hace un par de años el interés mayor tanto de tu blog como de toda la blogosfera que te rodeaba parecía ser la hauntología. ¿Cómo se desarrolló ese concepto y podrías dar una breve explicación del mismo?

Se desarrolló como una respuesta a una confluencia cultural genuina. De repente, había un grupo de artistas – principalmente trabajando en el ámbito de la música – que estaban preocupados por el mismo problema: el fracaso del futuro y la desaparición del ahora. Lo que es fascinante es que estos artistas – que incluían al sello Ghost Box, The Caretaker, Mordant Music, William Basinski y más importantemente Burial – no tenían una influencia significativa el uno en el otro, como digo, era más una cuestión de confluencia, no influencia. Eran bastante diversos en sus sonidos, pero todos compartían ciertas marcas sonoras – sobre todo el uso de la fritura del vinilo. Su música era espectral pero aquello que la espantaba no era el pasado – o no solamente el pasado – sino también los futuros que nosotros esperamos que lleguen pero que jamás se materializaron. La idea de que el tiempo estaba dislocado, de un espectro espantando la cultura contemporánea naturalmente conducía de vuelta a los Espectros de Marx de Derrida y su concepto de hauntología. La manera en que la hauntología ha sido utilizada en relación a la música es – en mi mente al menos – consistente con el uso original de Derrida, pero también creo que desde que el concepto ha sido utilizado en relación con la música, ha ganado una cierta riqueza que no poseía antes.

Te recuerdo en el 2006 citando a Momus diciendo que la música finalmente había muerto, o al menos había perdido su relevancia creativa. Cuando le pregunté a Momus acerca del mismo tema el mencionó que las causas eran demográficas (el hecho de que el rock se había vuelto tan viejo como su audiencia y ya no era la voz de una generación) y la ubicuidad. ¿Aún crees eso? ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Y cuáles son las causas de acuerdo a vos?

No veo motivos para revisar ese punto de vista aún. Nada ha sucedido desde el 2006 para sugerir que la música será el motor de la modernidad cultural de la manera en que lo fue desde los cincuenta hasta los noventa. Lo cual no es lo mismo que decir que la situación no cambiará nunca. Podríamos estar en el borde de un renacimiento masivo de la música; por lo menos eso espero.

Hay un número de elementos que han conducido a este impasse. Adicionalmente a los factores que menciona Momus, también está el problema del agotamiento – Alex Williams ha trazado una analogía entre el agotamiento ambiental y el cultural. Quizás hemos sobre-explotado la cultura de la misma manera en que hemos sobre-explotado los recursos naturales. Tendemos a pensar que las permutaciones culturales son infinitas de una forma que los recursos naturales no son, pero quizás esto es una ilusión.

Otro factor es internet, que pareciera haber privado a la cultura musical del espacio-tiempo que era más productivo para la misma. La internet ha reemplazado un modelo viejo y puntuado del tiempo – en donde estaba organizado alrededor de performances en vivo, lanzamientos de discos y noches en clubes – con un tiempo distribuido por el ciberespacio en el cual es posible subir música en cualquier estadio de su desarrollo y consumir prácticamente cualquier expresión de la historia de la música en el momento en que quieras.

Luego están los factores políticos. La música siempre fue más vibrante cuando reflejaba o de alguna manera “transducía” (Nota de T: “transduction” es el proceso mediante el cual el ADN es transmitido de una bacteria a otra mediante un virus: en este caso las bacterias somos nosotros y el virus la música) la volatilidad social. Y, hasta muy recientemente, hemos estado viviendo en tiempos muy inactivos.

Vos editaste un libro sobre Michael Jackson muy pronto luego de su muerte. ¿Que significó la muerte de Michael Jackson? ¿Por qué editaste ese libro y por qué tan rápido?

La muerte de Michael Jackson no fue el fin de una era – Jackson había dejado de ser, hacía mucho, una fuerza musical o cultural de alguna significancia, y se había deslizado a una especie de grotesco banal – pero coincidió con el fin de una era. El ascenso de MJ a un nivel sin precedentes de megaestrellato sucedió justo en el momento en que la economía política y los medios políticos cruzaron un gran umbral; de hecho el éxito de Jackson fue parte de ese cambio. Reaganomics y Thatcherismo, una intensificación masiva del consumismo, la llegada del VHS y de MTV, la globalización: Thriller se alimentó y a su vez alimentó todos estos desarrollos. Su muerte llegó en el preciso momento en que – a causa de la crisis financiera – ese sistema de realidad estaba estallando. Luego de su muerte me pasé un día o algo así viendo todos sus viejos videos y me chocó, como si fuese la primera vez, las increíbles y horrendas diferencias entre el Jackson de Off The Wall y su persona tardía, espantada y auto-desfigurada. Quería destacar todo esto. Quería que la red de escritores de Zero Books reflexione sobre ello. Estoy absolutamente encantado con el libro, que para mí es una de las mejores colecciones de escritura musical de la última década.

¿Cómo llegaste a escribir Capitalist Realism? ¿Cuál es su tesis?

El libro reunió y enfocó algunos de los pensamientos sobre la situación política que había estado desarrollando en mi blog a lo largo de una cantidad de años. Los posts en el blog eran parcialmente un intento de dar sentido a lo que era vivir y trabajar en la Inglaterra de Blair. Yo trabajaba como un profesor, dándoles clases a chicos de entre 16 y 19 años, y estuve en la primera línea de la neoliberalización de los servicios públicos en el Reino Unido. Se les pedía a los profesores realizar cada vez más prácticas de auto-observación que habían sido importadas del mundo de los negocios. En principio, los libros de registro y reseñas de performance eran simplemente una pérdida de tiempo, pero me impresionaron un par de cosas acerca de ellos. En primer lugar, ¿por qué los profesores estaban tan inactivos frente a esos nuevos y absurdos reclamos de su tiempo? En segundo lugar, ¿cómo coincidía esta creciente cantidad de tiempo gastado en burocracia con la idea neoliberal de que la burocracia era un artefacto de una gobernanza de izquierda? Gradualmente me di cuenta que éste tipo de actividades no eran solamente un gasto de tiempo – su aceptación cumplía una función ritualista. Hacer las cosas mecánicamente y sin interés, hablar con retórica de negocios incluso a pesar de que uno no crea en ella – todo esto era crucial para imponer un marco ideológico. Así que llamé a este marco ideológico realismo capitalista, en parte porque el argumento para hacer estas cosas desde el nivel de la administración era que resistirlas no tenía sentido – la única cosa “realista” que se podía hacer, si uno quería mantener su trabajo, era seguirles la corriente. Pero luego comencé a ver los efectos del realismo capitalista en todos lados: no solamente en el trabajo o en la política, sino también en el clima afectivo de las sociedades neoliberales, a las cuales vi caracterizadas por una depresión hedónica – había muchas nuevas posibilidades de placer, pero, en vez de ser una alternativa a la melancolía, alimentaban una especie de nuevo y completamente ubicuo abatimiento. Esto estaba relacionado a una ranciedad, un agotamiento de la misma cultura, una sensación de que todo ya había sucedido; había infinitas nuevas formas de consumir, pero lo que consumíamos era de manera creciente versiones pastiche de vieja cultura.

Vos has hablado muchas veces de la crisis del 2008 y el hecho de que el capitalismo de alguna manera ya está muerto pero sigue andando. ¿Podrías explicarnos un poco sobre eso? ¿Cuál crees que es su status hoy? ¿Cuáles podrían ser los efectos a largo plazo de esa crisis?

No es que el capitalismo esté muerto, pero sigue adelante, es el neoliberalismo el que está en ese estado zombie. El neoliberalismo dependía de la idea de que el así llamado “mercado” podía administrar las cosas mejor que cualquier tipo de cuerpo público. Por supuesto, a lo largo de su período de dominancia, el neoliberalismo ha dependido del estado en muchas maneras, pero ha logrado mantener esa dependencia sin que se notara. Sin embargo, fue imposible no darse cuenta luego de que los estados del mundo se enfrentaran a los planes de salvataje masivos.

Los efectos a largo plazo de la crisis no son claros; lo que es seguro es que no hay retorno a la situación previa al 2008. El capital no tiene una solución a los problemas que llevaron a la crisis; las medidas que llevaron a la crisis – niveles de crédito insostenibles – eran ellas mismas intentos de resolver problemas previos. Pareciera que el capital se ha quedado sin ideas. Esto podría no ser tan bueno; el genio del capitalismo es que no está comprometido con ningún modo particular de gobierno. El capitalismo neoliberal puede estar terminado, pero es posible imaginar muchas diferentes formas de capitalismo, incluyendo un capitalismo autoritario. El autoritarismo con frecuencia aumenta en popularidad en tiempos de crisis, y hay evidencia de que eso está sucediendo de nuevo. Al mismo tiempo, también hay una creciente militancia global, la cual hemos visto hacer erupción en el Medio Oriente e incluso en el corazón del realismo capitalista, como en el Reino Unido y los Estados Unidos.

¿Qué llevó a Inglaterra a la crisis política en la cual parece estar inmersa hoy? ¿Cuál es tu visión general del movimiento de protesta que la siguió y que esperas que salga de esta crisis y estas protestas?

Para ponerlo simplemente, la crisis política fue causada por la crisis financiera. El final del Nuevo Laborismo también ayudó a poner las cosas en foco. Creo que el hecho de que había un (en su amplia mayoría solo nominal) ‘gobierno de izquierda’ significaba que todas las disidencias estaban contenidas en alguna medida. Pero la coalición liderada por los Tory ha despertado toda clase de animosidades. El movimiento de protesta es increíblemente esperanzador – como escribí en mi blog, ver el florecer del movimiento alrededor del país fue como emerger de una larga depresión política, que es lo que creo que está sucediendo en realidad. Mi creencia es que el actual gobierno del Reino Unido no va a durar: el Cameronismo fue construido para los días pre-2008 del consenso neoliberal y, como dije, esos días hace rato que terminaron. A diferencia de los Tories de los 80s, que se habían formado en el choque contra los sindicatos, el gobierno actual no tiene experiencia en protestas industriales y cómo lidiar con las mismas. El programa de cortes que han impuesto es tan salvaje que va a enfrentar el tipo de resistencia que no vemos en el Reino Unido hace 25 años. Lo que está pasando en Inglaterra en este momento es una especie de doble proceso – por un lado, está la persistencia del realismo capitalista, que ha mutado de un modo de arrogancia neoliberal a algo más desesperado; el mensaje de que tienen que haber cortes, que es solo una cuestión de donde caerán es, tristemente, ampliamente aceptado en Inglaterra en este momento; al mismo tiempo, hay una furia general y sin expiar dirigida a los banqueros, debajo de la cual puede detectarse un cuestionamiento de las asunciones que subyacen al realismo capitalista. Los próximos años se definirán en ésta lucha, que está aconteciendo dentro de los individuos al mismo tiempo que dentro de los grupos.

sábado 3 de diciembre de 2011

Bailen en Calzoncillos: Lo Mejor del 2011.



Se acerca el fin de año y, como buen neurótico obsesivo fanático de las listas, comienzo a pensar un balance de aquellos discos que más me gustaron. Durante muchos años hice una lista de lo mejor del año acá y antes en Modern Life Is Rubbish. Pero el año pasado me hice el boludo, porque, para decirles la verdad, estaba cansado, cubierto de trabajo y sin ganas de agarrar y escribir 20 o 25 textitos justificando porque cada disco merece su atención.

Y este año tampoco tengo ganas de hacer eso. La verdad, si quieren que les confiese, es que hace dos años que escribo una columna mensual de música en la revista Haciendo Cine y, si bien es un buen ejercicio que me obliga a seguir escuchando nuevos lanzamientos y pensar sobre ellos, también es agotador. Es cansador tener que pensar dos o tres textos de 800 caracteres por mes vendiendo un disco y no repetirse. Si fuese un escritor honesto, lo que haría es subir todas esas reseñitas y dejar en evidencia cuantas veces uso los mismos adjetivos, cuantas veces justifico algo por la emoción que produce, cuantas veces hablo de rock electrónico y robot y de “tecladitos”. Pero la verdad que soy un farsante, y no tengo ganas de someterme en ese ejercicio.

Escribir la lista de fin de año hubiese sido escribir de nuevo esas reseñas, volver sobre mis pasos, aburrirme. Ya no hace falta. Ahora ustedes, gracias al crecimiento de las redes sociales y los servicios de streaming, pueden experimentarlo con sus propios oídos. En alguna época hacía una lista sin siquiera links de descarga. Que regresivo que sería eso ahora.

Entonces, lo que hice fue armar un playlist de Grooveshark (ese servicio de streaming musical tan nacional y popular, indispensable en fiestas y oficinas) con lo mejor (para mí) del año. Es un work in progress, todavía no pude agregarle los tema del disco de The Fall de este año, ni escuché el de Mountain Goats o el de Robyn Hitchcock con atención, ni sé que agregar del de Kate Bush. Hay obsesiones continuas (Electric Six, Art Brut, Malkmus, Antolín, 107 Faunos), bandas nuevas (Das Racist, The Vaccines, Posavasos) y de todo un poco. Y hasta contiene una pequeña trampa: un tema de Solletico del 2010 que descubrí este año y que me parece tan, pero tan genial (además de que su EP salió a finales del año pasado) que merecía estar aquí.

Vayan, escuchen, comenten, pónganlo en sus casas, bájense los discos después. Lo hermoso de esta época es que no necesitan un sabio que les guie infaliblemente alrededor de que bajar.

Ah, y el disco de Lady Gaga es muy malo, tanto que casi me arrepiento de haberle dado un lugar preferencial a su debut hace unos años. 

viernes 25 de noviembre de 2011

Apuntes teóricos



Cada vez leo más artículo que directa o indirectamente hace referencia a cómo es que el Internet, o más bien nuestra vida on-line, ha venido afectando otros aspectos de nuestra vida off-line

Algunos de los más interesantes son los que se refieren al impacto económico que está teniendo. No solo en la forma más conocida, la que se refiere a las empresas cuyo campo de acción está directamente insertado en el Internet, y que son de las que escuchamos casi siempre, Google, Facebook, Amazon. Tampoco por la forma en que el mayor tiempo conectados ha afectado a las industrias ya establecidas, con la aparición de nubes de datos y nuevos tipos de comercialización, por ejemplo. Lo verdaderamente interesante es la manera en que las nuevas costumbres adquiridas en el ciberespacio están teniendo un impacto en la realidad-real. Esto es lo que explica, según los artículos, la aparición de una industria multimillonaria en torno a la propiedad compartida de casas y autos, al couchsurfing, e incluso a préstamos directos sin pasar por el sistema bancario, cosa impensable hace solo unos años, pero completamente intuitiva para quien ha crecido en redes sociales. Como es intuitiva la existencia de una sociedad horizontal, en Red, piedra angular de la organización de los diferentes Movimientos de Ocupación que tanto salen ahora en las noticias.

Más interesante podría ser estudiar cómo es que la tecnología ha ingresado en nuestras vidas diarias. Como decía Eze, dentro de poco vamos a dejar de tener muchos aparatos diferentes para pasar a tener un “coso” multipropósito, y este va a estar, por supuesto, permanentemente conectado al Internet, y ahí chatearemos, y leeremos y haremos amigos y guardaremos recuerdos, nos enamoraremos y putearemos cuando sea conveniente a quien sea conveniente, o porque sí. Me encantaría ser lingüista o antropólogo o sociólogo, y escribir tesis o papers sobre los códigos de comunicación, esas hermosas mutaciones del idioma que van surgiendo y muriendo según quiere la selección natural, hasta formar, con sus detritos virtuales, estratos geológicos de memes, emoticones, comentarios-en-azul y mefirmás.

Pero lo que yo más quisiera es encontrar como es que la realidad nueva se manifiesta en el arte y en la cultura. Más allá de los medios de transmisión o de las estrategias de distribución, ¿cómo es que esta vida de oversharing está cambiando nuestras novelas, películas o canciones?

La idea original para este post se me ocurrió más o menos en abril, cuando hojeaba un libro de arte que hablaba de la época en que la Modernidad devoró Occidente a finales del siglo XIX y principios del XX. Lo bacán era la estructura del libro: no seguía ni un orden cronológico ni uno disciplinario, sino más bien uno temático. Un capítulo, por ejemplo, hablaba de Metamorfosis, y ponía como ejemplos a Kafka, pero también a Stravinsky. Otro hablaba del impacto de las nuevas tecnologías en la pintura futurista y en el cine de Chaplin y Fritz Lang. Y así, y así. Traté de buscar ejemplos más concretos, pero hoy día que fui a la librería la encontré cerrada, desmontada, y con cajas de libros desparramadas en el suelo.

He estado pensando al respecto, y se me han ocurrido algunas características comunes que podrían tener estas obras, una suerte de checklist que tendríamos que revisar y perfeccionar, después de todo el primero que se me ocurre es:

  1. Autoría múltiple: Yendo en contra de siglos de depuración que han hecho que cada vez el autor tenga mayor visibilidad (y que ha hecho de las novelas especializadas en mirarse el ombligo algo de todos los días), el Internet ha sido el lugar ideal para que surjan proyectos en los cuáles no es lo que haga uno lo que importa, sino más bien lo que hagamos todos juntos sumados. Wikipedia se me ocurre como el ejemplo más claro, pero hay otros: el consenso de Yelp dejando sin trabajo a los críticos gastronómicos, el work-in-progress que son los tumblrs especializados en memes. Es como volver a la época en la que las historias se iban armando de a poquitos hasta formar mitologías. Difícilmente vamos a ver pronto sagas o algo así (y si las vemos, serán de lolcats), pero las condiciones ya están dadas.

  2. Liquidez: Hace poco leí este concepto cuando alguien colgó una entrevista al sociólogo polaco que lo planteaba, Zygmunt Bauman. El viejo hablaba de cómo los movimientos de indignados solo conseguirían cambios superficiales porque, como a casi todo, les faltaba solidez: no estaban anclados en ninguna estructura de pensamientos. Creo que ese es el principal problema que tenía The Social Network: contaba cómo fue creado el Facebook, pero no hablaba de, y mucho menos lograba hacer sentir, el gran cambio que han conseguido las redes sociales en nuestras personalidades, que se han vuelto mutantes, líquidas. Un día podemos ser de cierta manera pero, ya que la mayoría de nuestras relaciones son ahora indirectas, están tamizadas por la red, es muy fácil que haya un cambio de personalidad. ¿Cómo reflejar esto en la ficción?

  3. Simultaneidad: Multitasking, que le dicen. ¿No les ha pasado que cada vez están viendo más cosas a la vez y que, como si fueran un procesador, empiezan alguna, la dejan a la mitad, comienzan otra, luego regresan a la primera, pasan a una tercera, y así sucesivamente, hasta que les falla la memoria RAM? Al menos a mí me pasa eso cada vez que abro el Chrome y empiezo a leer mi Reader, ver algún video en Youtube y huevear en el Facebook. Creo que esta sensación de simultaneidad va a tener que traducirse de alguna manera en alguna plataforma artística. Lo más cercano que se me ocurre ahorita es lo que hace Girl Talk, y en general todo el mash-up.


  4. Hipertextualidad: Que para mí tiene algo que ver con la simultaneidad, pero no tanto. Es como esas veces que entras a Wikipedia y empiezas a darle a los links y a leer otras cosas, no las que empezaste. Me imagino una novela o una película donde serían las palabras claves las que funcionarían como vasos comunicantes a otras escenas del mismo mundo. Quizás funcionaría mejor, incluso, en un videojuego, el que para mis compañeros de blog ya es de todas formas el arte narrativo del nuevo siglo. Pero, ¿por qué no en una novela o un comic que utilice las nuevas plataformas? Igual que para Proust los olores le traían recuerdos, bastaría hacer click sobre una idea, o sobre la descripción de la sensación de un personaje, para que nos lleve a la narración de ese recuerdo, o alguna escena que también funciona así. ¿Y cómo aplicarlo a la narración tradicional

  5. Mutación gramatical: De este sí he visto ejemplos en novelas de la década pasada, específicamente en Cloud Atlas, de David Mitchell, y A visit from the Goon Squad, de Jennifer Egan, que reflejan como la interacción por computadoras y mensajes de texto puede cambiar la forma de escribir y la forma de hablar. Los errores pasan a ser las nuevas reglas, la manera correcta de escribir. En el caso de Jennifer Egan va un poco más allá: sus personajes del futuro cercano solo pueden expresar sus sentimientos a través de mensajes de texto, nunca cuando se hablan cara a cara. Incluso cuando están sentados frente a frente, conversando, cuando necesitan decir algo personal lo mensajean.

jueves 24 de noviembre de 2011

5 Bandas Que Deberían Tocar en Argentina en 2012.


1) Guided By Voices: vamos, señores, si trajeron a Pavement para llenar dos fechas en una Trastienda cargada de hermosura y perdedores, también podrían traer a la Banda Más Grande Que Ha Dado Ohio. Máxime sabiendo que se han reunido hace muy poco y que tienen un disco pronto a salir (aunque el tema de difusión no nos haya volado la cabeza como creíamos). Están viejos (el otro día veíamos videos de ellos en YouTube y Roberto Polardo ya tiene una cabeza completamente plateada) y probablemente vienen por cerveza y alojamiento. Denle, que en relación precio / horas tocadas / hits siempre va a ser un buen negocio y quiero levantar mi vaso con él durante “A Salty Salute”.

2) The Fall: esto JAMÁS va a suceder, pero está bien soñar. Que venga The Fall, que venga Mark E. Smith antes de que muera y se le caigan todos los dientes y se putee con unos cuantos, cante de manera confusa con su bella mujer tocando los teclados y después se quede en algún pool oscuro tomando cerveza tras cerveza y negándose a apagar sus cigarrillos.

3) Electric Six: es injusto que Fatthew Perpetua haya visto tantas veces a Electric Six y yo solo una, y encima cuando acababan de sacar su primer disco. O sea, nunca los vi en vivo haciendo “I Buy The Drugs” o “Germans in Mexico” o “Kukuxumushu” o “It Gets Hot!” de su último y flamante disco. En serio, este país (y, porque no, todo Latinoamérica) se merece una inyección del más puro rock and roll-disco-malvado que pregonan estos muchachos. Y además dicen que Dick Valentine puede levantar un amplificador de bajo de 180 kilos con una sola mano.

4) Stone Roses: se reunieron hace poco y, sabiendo la historia de enojos crípticos, bardeadas abiertas, egos encontrados y genialidad general, en el mismo día en Twitter estábamos todos preguntándonos cuanto iba a durar. ¿Tres semanas? ¿Dos meses? ¿Seis años? Que vengan antes de eso, por favor. Quiero arrepentirme de alguna vez haber hablado mal de su obra maestra exorcizándome bailando “I Am The Resurrection” y “Fool’s Gold” (a “Fool’s Gold” se la baila como mareadito, cabeza gacha, dando vueltas en el lugar, con un gorro que cubre los ojos).

5) Art Brut: Ezequiel siempre dice “Hay 5 o 6 fanáticos de Art Brut en el mundo y es muy gracioso que Amadeo sea uno de ellos”. Y si, viejo, yo quiero que venga Art Brut a Argentina y el Cono Sur. En serio. Volvería a tener 16 años. Poguearía como loco. Con una banda que es contemporánea y que no son los Ramones o los Fleshtones o grandes y hermosos viejos que tocan canciones de dos minutos llenas de energía. Es un tipo que tiene casi mi edad y lee los mismos comics que yo. Cuya música estoy escuchando desde el 2004. En otras palabras, todos sabemos que quiero que venga Art Brut para hacerme amigo de Eddie Argos.