viernes, 5 de agosto de 2011

Todas las ciudades son Nueva Orleans



Introducción

Hace unos días terminé la segunda temporada de Treme, la nueva serie de David Simon, creador de The Wire y santo devoción de El Baile Moderno. Me gustó mucho y creo que ha tenido bastante menos prensa de lo tuvo la serie policíal basada en Baltimore, lo cual es comprensible ya que el perfil de Treme es bastante más bajo.
Se dijo que The Wire es una serie sobre los conflictos de los sistemas y las estructuras de poder que hay en una ciudad moderna: la policía, el puerto, las escuelas, la prensa. Pero también es una postal sobre Baltimore, esa ciudad fea y gris que igual se la ve con unos ojos amables, con cariño. Por ahí va Treme, aunque tomando este concepto de serie-como-postal con más énfasis. Treme es toda acerca de Nueva Orleans, en su música, su cultura, sus tradiciones y problemas, luego del huracán Katrina.

Si la serie anterior de Simon era lenta, esta lo es aún más, llevando un tiempo muuy sereno, que va totalmente en contra de lo que uno esta acostumbrado en otras series. También es mucho más europea y artie, aunque mantiene ese “Gen The Wire”, esos hilos invisibles, esa estructura. O sea: Para la gente que extrañaba The Wire, eso que extrañan van a encontrarlo acá: Esa vitalidad, un montón de personajes complejos, queribles, odiosos, y como mínimo un par de escenas por capítulo memorables. Aunque en otro ambiente, y todo armado de forma mucho más suelta y libre, sin un main-motif o caso importante a seguir, y las historias que acompañan a sus personajes se van entrelazando y desarrollando.

Algunos personajes
(here be spoilers)



Antoine Batiste: Antoine es lo más parecido que tiene Treme a un Jimmy McNulty. Un trombonista que la vive luchando y buscando shows en los cuales participar, tomandose taxis para ir de un lado a otro. Persona pedante, que vive su vida en plan “feel good” y sin preocuparse mucho por nada, Antoine es muy querible y se termina cruzando y uniendo a varios de los personajes (siendo exmarido de LaDonna, conociendo a casi todos los músicos de la serie, contratando a Sonny en su banda, etc). Además de estar en todos los capítulos, Antoine comparte con McNulty más o menos los mismos defectos: Alcoholismo, Infidelidad y ser un padre de lo más desprolijo e irresponsable. Al igual que el detective de Baltimore, uno tiene ganas todo el tiempo de que Antoine reciba una buena patada en el culo (cosa que ocurre). Pero no para de ser un personaje encantador, y cuando puede demuestra que tiene un gran corazón, como cuando le regala su trombón nuevo a un viejo colega que perdió todos sus instrumentos en el Huracán, o en su rol como profesor de música que termina ejecutando mucho mejor de lo que esperamos.



LaDonna Batiste/Williams: Una de las críticas que Amadeo hizo de The Wire es la poca presencia femenina que tiene la serie. Esto es razonable porque bueno, era una serie policial con un contenido muy masculino e inevitablemente en el mundo de la polícia y el narcotráfico hay más hombres que mujeres. Pero igual se notaba esa carencia, aunque los pocos personajes femeninos eran muy buenos. Por suerte en Treme eso no ocurre y tenemos muchos personajes femeninos fantásticos para elegir.
LaDonna es ex-esposa de Antoine y no se cansa de repetir el error que fue “haberse casado con un maldito músico”, y su odio a todo el gremio en general. Es dueña de un bar de mala muerte , una vieja herencia familiar, y su marido actual es un dentista muy correcto y copado que vive en Baton Rouge (capital de Lousiana). La indecisión de irse a vivir con su marido o quedarse en Nueva Orleans es uno de los hilos de la serie. LaDonna es muy fuerte, de esas mujeres intensas, seguras de sí mismas y muy atractivas, a quien le pasa de los sucesos más jodidos y sórdidos de toda la serie. Y del cual sale, no airosa, a duras penas, pero sigue adelante, cómo tal vez sólo ella sola podría.

Davis McAlary: Uno de los personajes más interesantes y odiosos de la serie, Dj Davis es un hipster insoportable, intelectualoide, careta y que va dando tumbos por la vida. Es el clásico rich kid con familia acomodada que dedicó vivir la vida bohemia falsa, en su casa desprolija y desordenada y con sus planes delirantes que son pagados y mantenidos por su familia que parece sacada de Arrested Development. 

Sí, es odioso, pero yo banco a Davis. Lo banco porque es un personaje real, muy real, y todos en algún momento conocimos a alguien así. Su entusiasmo y energía funciona de motor para un montón de eventos de la serie y de la vida de los otros personajes, y es un buen tipo, un tipo sincero, con un amor real por las cosas que le gustan. Davis esta totalmente enamorado tanto de Nueva Orleans como del concepto de Nueva Orleans, y lo grita a los cuatro vientos todo el santo día. Un individuo fantástico que es totalmente feliz con solo caminar por el barrio de Tremé, respirar el aire costero y escuchar una marching band a lo lejos, tocando en un funeral.>



Toni Bernette: Pobre Toni. Ella es una abogada más buena que una rodaja de pan integral sin sal, que se encarga de un montón de casos de gente desaparecida por el huracán, así como gente con problemas con el sistema judicial. Toni es de esas personas que decidió laburar y romperse el lomo toda la vida, que es incapaz de decir que no a un nuevo caso no importa cuan difícil imposible y hermético parezca. Las arrugas en su cara son como marcas de todo su esfuerzo y todo lo que lloró, tanto por los problemas de los demás como por los suyos propios. Sus relaciones tanto con su esposo Craig, como con su hija Sofía y el policía Terry son una parte importante de la serie y una de mis partes favoritas de ella.

Sofía Bernette: Me gusta Sofía porque es un balance muy ajustado entre el clásico estereotipo de “chica buena” y “chica mala” pre-adolescente. No necesitamos verla más de 5 segundos para darnos cuenta de que Sofía es una buena buenaza, inteligente y super capaz. Pero la vida va en su contra y la lleva a revelarse, a empezar a salir y emborracharse y hacerle imposible la vida a su madre. La relación entre ambas es muy interesante y es muy fácil empatizar con ambos lados del conflicto, entendiendo el enojo de Sofía y la incomprensión de su madre. Sofía, además, funciona cómo los ojos inocentes en la serie, en como ve a la ciudad, sus eventos, y la política y sus funcionarios.



Jeanette Desautel: Jeanette es LO MAS, y es la entrada de Treme en el mundo de la gastronomía. Una Chef que se dedica en la primera temporada a luchar por su seguro y garantía de los daños que recibió a causa del huracán, intentando mantener su restaurant que se va a pique. En la segunda temporada, harta de todo, decide irse a vivir a Nueva York y la serie la sigue, dando un refrescante cambio de foco en otro ambiente con otros personajes, lidiando con todo tipo de cocineros desde el facho terrorífico hasta el restaurant de David Chang que parece ser el sueño de cualquier cocinero hecho realidad. Al comienzo de la serie, Jeanette tiene una relación media chonga con Davis, que puede resumirse en una sola frase que le dice ella a él en un bar: “No te das cuenta que mi única vida sentimental en Nueva Orleans sos vos? Me tengo que ir de aquí ya mismo!
Al fin de la segunda temporada, Jeanette consigue una oportunidad y vuelve a Nueva Orleans. Un poco una lástima, porque su vida en Nueva York, con sus dos roomates fumadores de porro, el cambio constante de trabajos y sus one-night-stands desastrosos eran un gran soplo de aire en la serie.



Albert y Delmond Lambreaux: Dos personajes que se entienden mucho mejor juntos. Albert Lambreaux es un jefe indio de Mardi Gras, que sigue una vieja tradición surgida de la mezcla cultural entre los indígenas nativos con los negros esclavos que llegaron a Estados Unidos. Albert es un viejo terco, terco, terquísimo, obtuso super fiel y conservador a sus creencias. Decide volver a Nueva Orleans luego del huracán, solo, y se dedica a re construir su vieja casa a mano, negándose a que su familia colabore con él. Todos conocimos a un viejo amargo y terco y encantador como Albert.
Delmond es su hijo cool (en el sentido más elegante del término), un trompetista éxitoso en la escena de jazz más tradicional de Nueva York. La relación entre ellos es interesantísima, de cómo se rechazan pese a que se dediquen a lo mismo y sigan diferentes tradiciones. Hay cierta escena donde el padre va a ver a su hijo a un show en Nueva York. En el medio del set, podemos ver como Delmond mirá al público mientras toca y ve a su padre totalmente en otra, ignorando el show, charlando con otra gente. Al bajar del escenario, Albert lo felicita diciéndole que vio todo el set nota por nota y estuvo buenísimo.
De a poco en la serie sus mundos musicales se van fusionando de a poco (literalmente, podríamos decirlo) y su relación se vuelve un poco más saludable, pero sin obviar la terquedad absoluta del padre, que cede lentamente al mundo de su hijo pero sin admitirlo jamás. Delmond, lentamente, empieza a aceptar y apropiarse de la tradición indígena de su padre, encontrándose más identificado con ella que con el jazz tradicional que interpreta.



Annie y Sonny: Mmm. Esta pareja tal vez sea lo menos interesantes de la serie, pero igual merecen ser mencionados. Ellos son músicos callejeros, Annie tocando el violín, Sonny el teclado. Su relación se va desarmando en parte por la adicción a las drogas de Sonny y el talento natural de Annie y las oportunidades que le surgen a causa de eso, contrastado con las habilidades de su pareja y la vida bohemia que llevan.
En la 2nda temporada están separados. Annie sigue por su camino tocando en mejores lugares y con mejores músicos, mientras que la historia de Sonny sigue el clásico trayecto de caída y redención, que es un poco aprovechado para mostrar la vida en el puerto pesquero de Nueva Orleans. Nada muy destacable, pero son lindos de ver, especialmente a Annie tocando el violín, papel que hace Lucía Miccarelli, una violinista clásica. Realmente, verla y escucharla tocar es todo un placer.


Final

Una cosa que hablé con Javier sobre Treme es el rol de la música en vivo en la serie. Además de ser un hilo conductor, cada show y parte donde tocan bandas (que pueden ser 3-4 por capítulo) no son sólo un decorado, pasan cosas, eventos y emociones en el medio de los shows, que son importante para el desarrollo de la historia. Peleas, gente que no esta conectada con su banda, boicots en vivo, y mucho más. Es muy sutil y esta solucionado todo de una forma muy elegante. Y nunca vi una serie donde puedan mostrar tan bien las dinámicas de lo que es tener una banda desde dentro, así como la composición de las canciones, el conseguir fechas, la relación entre bandas y sus músicos, los egos, etc. Cuando muestran a un músico haciendo un tema mediocre, por ejemplo, REALMENTE es un tema mediocre. Lo mismo cuando alguien hace una buena canción o interpreta una buena versión. El desarrollo de la banda de Dj Davis, en la cual se da cuenta que la banda es demasiado buena para él mismo y termina auto-echándose de la misma, es genial. Y también la participación de Sonny en la banda de Antoine, donde un personaje principal queda totalmente secundario en otro contexto.

Hablé con algunos amigos que se decepcionaron un poco con la segunda temporada. La primera ya tenía eso de ser bastante ‘suelta’(en el sentido de 'loose' en inglés) y su mayor defecto era que no tenía un hilo conductor general. Esto se acentúa aún más en la 2nda, donde se agregan más historias y personajes más inconexos, y hay muy poca tensión dramática, y los capítulos se terminan sin que uno se muera de ganas de saber qué ocurre en el siguiente. La 2nda temporada igual agrega en algunos capítulos bastante más violencia y un poco de presencia de la policía, un guiño a The Wire pero también como parte de una realidad bastante dolorosa que ocurrió realmente en la ciudad: El crimen disminuyó a causa del huracán, pero lentamente empezó a volver a los mismos niveles de antes, y esa bajada de la tranquilidad a la realidad progresa lentamente, capítulo a capítulo.

Hace un poco más de un año alguien que vino de Estados Unidos comentó que Montevideo le recordaba bastante a Nueva Orleans. Tenemos varios puntos en común: La costa, los inmigrantes, la cultura negra, el barrio sur, la ciudad vieja y conservada. Tal vez por eso me sentí tan cómodo en el mundo de Treme. Terminada la 2nda temporada no estoy todavía seguro sí el formato tan inconexo y borroso de Treme es un defecto o tal vez es una falta de costumbre y es simplemente estamos frente a una nueva forma de narrar historias. Simon descubrió que su fuerte es mostrar pequeños mundos urbanos, y acá utiliza explota eso al máximo: La Nueva Orleans que muestra esta viva, radiante, decadente y hermosa, una conjunción perfecta entre las casas derruidas, las paredes con hongos y humedad, y sus habitantes, cansados, felices, tristes y enamorados que se chocan y cruzan sin parar. Para algunos, falta más drama, emoción, y golpe de efecto. Para otros, es más que suficiente.

8 comentarios:

Marina dijo...

es en verdad una serie increíble. imposible no empatizar con sus personajes, están muy bien desarrollados y aunque parezca una realidad crítica y lejana es verdad que uno encuentra similitudes y puntos de conexión entre aquellas situaciones y 'las nuestras'. las adversidades, la autocrítica, las decisiones y los sueños no le son ajenos a nadie.

creo que personajes como ladonna, albert y toni representan un poco esa fuerza de las luchas por nuestros ideales y anhelos, que es quizá una de las más grandes luchas.. contra los demás y uno mismo.. aquella que creighton no pudo ganar y que terminó con su vida. y otros como davis o antoine se convierten poco a poco en esa sensación de alivio entre tanta tensión: 'acá me rio', dan ganas de abrazarlos.

y sí, me gusta treme, queda manifiesto.

gran blog aprovecho a decir, mis saludos a todos los que le van dando vida.

j dijo...

Para mí, aún sin un hilo conductor la Treme funciona.

Y es esto lo que me llama la atención. Creo que nunca me enganché con una serie de televisión sin protagonistas ni un drama central claro. No sé si habrá habido una serie exitosa que sea completa y absolutamente coral como esta. Aunque no sea exitosa, que se mantenga al aire durante unos cuantos años por lo menos.

Como The Wire, la ciudad es importante, pero creo que en otro orden. En The Wire la imagen de la ciudad te llega a través de los personajes y la historia. En Treme creo que los personajes te llegan a través de la ciudad. No hay grandes historias sobre las que gire la serie, ni las temporadas, ni siquiera un mini arco de 3 o 4 capítulos. Aunque muy bien contadas, y algunas más interesantes que otras, siempre hay unas 5 o 6 historias desarrollándose de forma simultánea e independiente. Los personajes nunca terminan de cruzarse. A pesar de los vínculos temporales que puedan tener, no es uno de esos formatos en los que “todo se une al final”. A pesar de que trabajen juntos, o incluso se pongan de novios, cada personaje sigue con su historia y su fracción casi fija de tiempo por capítulo.

Yo pienso en los mejores momentos de la serie y siempre se me vienen a la mente escenas musicales. Creo que la música es la protagonista principal de la serie. Y no es porque es una gran historia sobre músicos (también lo es). Es una serie que debe tener como 20 minutos de escenas musicales por capítulo, y no aburre. Antoine es encantador, pero cuando más lo disfruté fue cuando tocaba el trombón y/o cantaba. Por la misma razón no me parece que Annie sea un personaje aburrido (creo que es lo único con lo que no coincido con el post). Su violín suena increíble, siempre sus tocadas son grandes momentos (además ella está re buena, yo estoy un poco enamorado).

Digo, siempre hay escenas musicales: cuando un personaje sale de joda, cuando dos salen a una cita, cuando arrestan a uno, cuando se muere otro. Como intro de una escena o como el cierre, siempre hay música. Y sin contar las escenas con música que se tratan de músicos ensayando o tocando. O las escenas de música sin razón alguna. Es decir, termina la escena de un personaje, pasamos a otra que está tocando, termina de tocar, la escena termina y pasamos a otro personaje distinto. Es poner música por poner música y nada más. Y funciona!

Todo esto está acompañado de grandes personajes e historias. Lo llamativo es que son todos secundarios. La ciudad y su música están siempre más presentes que cualquier otra cosa. Creo que en la segunda temporada esto se resalta más (también me gusta el mayor protagonismo que cobra la cocina).

Hay que decir que una consecuencia de este formato es que no engancha y no te desesperás por saber qué más pasa. Pero siempre, a partir de los primeros minutos de cada capítulo, a la serie la disfrutás mucho. Entra por los sentidos: por la música primero, y por el resto de los rasgos culturales de la ciudad y por sus personajes después.

Y nada, eso.

Pitirim dijo...

Gracias a este blog conocí a la impresionante The Wire. Me miré las 5 temporadas de toque. En estos días estaba pensando en revisitarla de nuevo pero ahora me encuentro con esto, así que seguro me voy a enganchar con Treme primero.

Muchas gracias por sus notas muchachos !!

Santi

Nicolás Díaz dijo...

Me gustó especialmente la comparación con Montevideo como ciudad "vieja y conservada". Una presencia muy fuerte en las películas uruguayas es la ciudad, como Baltimore y New Orleans tiene un carácter propio. En México hay un callado pavor por lo antiguo, si algo no tiene valor turistico es demolido y se monta encima una construcción moderna sin carácter alguno. Cuando veo películas coreanas (otros que le tienen pavor a lo antiguo) me queda la impresión de que si cambias los letreros en coreano la ciudad podría ser perfectamente el DF mexicano.

jav dijo...

Yo no sé mucho de televisión así que puede que lo que hace Simon con Treme a nivel formal ya esté re manyado por otra gente. Yo leo tanto los momentos incómodos de la serie cuando uno se pregunta si no está haciendo un acto de fé al seguir mirándola, así como las escenas perfectas que parecen justificarlo todo, como indicadores de que estamos viendo algo simplemente diferente, formalmente diferente.

[Este comentario consiste en apuntes sueltos, de tener la capacidad de hilvanar todo de forma coherente escribiría un post al respecto.]

Una de esas anomalías formales es el tratamiento que se le da al personaje de Nelson Hidalgo, el flaco inescrupuloso de Houston que va a New Orleans a aprovecharse de la reconstrucción. Simon se encarga de presentarlo de la forma más odiosa posible, mostrándonos como el tipo se conecta con las aves de presa y los enamorados de la ciudad por igual, siempre con su sonrisa de billete de tres dólares sin importarle un rábano las consecuencias de su negocios. Sin embargo, hacia el final de la segunda temporada la cosa se vuelve mucho más complicada. Si bien su primo, un pibe que valora el trabajo duro, lo cuestiona en su veta especulativa, algo de lo que Nelson se defiende sin pensarlo demasiado, se nota que al involucrarse con los negocios de la ciudad el tipo se está involucrando con el espíritu de la ciudad, con su gente y por lo tanto también con su destino entreverado. Un personaje que parecía estar simplemente ahí para contar la historia de la explotación económica de la reconstrucción nos empieza a ilustrar cosas mucho más complicadas que eso al tiempo en que deja de ser un cliché y volverse una persona con la que empezamos a empatizar.

Me parece interesante mencionar el rol de Nueva York como ciudad espejo de Nueva Orleans. Nueva York es la única ciudad que se ve como tal en la serie con la obvia excepción de NO. Ni Baton Rouge, ni Houston tienen escenas en la calle y mucho menos en sitios icónicos como Columbus Circle o el Village del NY de Treme. Y eso a pesar de que esas otras dos ciudades tienen incluso más peso en la trama que NY. NY es un personaje secundario más mientras que las otras son escenarios.

De todas las formas que puede ser retratada Nueva York Simon elige hacerlo de una manera muy seria (siempre en invierno), estoica, indestructible y llena de las oportunidades que Nueva Orleans le niega a sus habitantes. Tanto Delmond como Jeanette tienen su espacio ahi a pesar de tener sus raíces en el sur.

jav dijo...

Otra cosa que me encanta de la serie es la capacidad que tiene de mostrarnos los montones de submundos en los que se mueven sus personajes. Incluso se puede entender esa falta de historia o personajes principales como un efecto de que en realidad el objetivo de la serie es mostrarnos esas pequeñas realidades y que los personajes son simplemente el vehículo para hacerlo. Leyendo sobre The Wire de las cosas que más se repiten es la obsesión de Simon por ser fiel a las cosas que está mostrando (hay una anécdota acerca de ajustar la hora de los parquímetros en una escena exterior). Eso se nota mucho en Treme donde los universos de los personajes (el bar, la cocina, el puerto, la policía, el gobierno, los indios, los músicos callejeros, los músicos de bar, los músicos profesionales, etc.) están tan obsesivamente retratados que uno siente que se está perdiendo de cosas, de guiños de y para insiders. Eso hace que como espectador uno se sienta muy humilde, muy ignorante. Y creo que eso es lo que funciona como unificador de todas las historias. Como si Simon estuviera diciéndonos, gritándonos casi "Gente, esta realidad es muy complicada, para entenderla necesitarían toda su vida, yo les muestro este pedacito, pero no se vengan a hacer turismo treme porque no van a entender una mierda sin ayuda".

Esa relación ambigua de querer mostrarte algo pero a la vez hacerte sentir un outsider es de las primeras cosas que leí sobre la serie el año pasado. Fíjense que los turistas siempre están en la vuelta, y todos los reconocen como los motores de la economía, pero son gente que nadie quiere. Treme es un poco así, te muestra Nueva Orleans, pero no te la hace fácil. Para entender esa ciudad no basta con visitarla en el spring break, y tampoco basta con mirar Treme.

Carlos dijo...

Che no han visto Breaking Bad???
Eso si que es una buena serie...

Mirna dijo...

No sólo la trama, sino que la fotografía de la serie es increíble. Yo estoy por la segunda temporada, trabajo en un alojamiento en Punta del Este y a mitad del año no hay nada de trabajo así que me la paso viendo series. Para mí, una de las mejores de los últimos años. Creo que Simon sabe lo que hace.