Mostrando las entradas con la etiqueta batman. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta batman. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de octubre de 2012

Una Propuesta Para Un Comic Que Nunca Existirá.

Bueno, el día tan temido ha llegado. El día en el que voy a postear fan-fiction en el blog. La cosa surgió hace unas cuantas semanas, incitado por el gran @gordotragedia, quién dijo que un cross-over Damian Wayne-Valeria Richards sería una gran cosa. Como soy INCAPAZ de dejar que se escape una buena idea, comencé a anotar boludeces en un .txt que fue creciendo con las semanas hasta tomar la forma que van a leer. Dudé durante mucho tiempo en postearlo, porque un hombre tiene sus límites, pero luego de pensarlo un rato me pregunté si yo leería algo así de estar posteado en otro lado y la respuesta fue un resonante sí.
Piénsenlo como una propuesta para unos DC y Marvel Comics imaginarios que estarían hipotéticamente interesados en mis servicios.



Valeria Richards / Damian Wayne.  

ES TAN OBVIAMENTE UNA HISTORIA DE AMOR.
Entre universos.
Dos niños héroes con una veta rebelde, con conexiones familiares con villanos, los más "oveja negra" de sus familias, que a su vez son muy muy diferentes (Bat-Family vs. Fantastic Four).

Se encuentran Valeria y Damian y entrenan y pelean con un enemigo y terminan enamorándose tontamente, como niños que son, y se tienen que separar abruptamente.

Piensen en un estilo mezcla los Fantastic Four de Hickman y Batman & Robin / Batman Inc. de Morrison pero también piensen en "Batman: The Brave and The Bold" y en los Fantastic Four de Waid y Wieringo. es una mezcla entre alta aventura / ciencia ficción de los Fantastic Four y el Batman multicolor y con capacidad de moverse más allá del crimen urbano de los últimos años, que sin embargo puede ser terrorífico o inquietante. La similitud está anclada en una percepción personal de ambos grupos como una fuerza positiva, como familias extendidas de gente que se ha auto-elegido, en medio de crisis universales y la mugre de una ciudad llena de psicóticos. Esto en los FF estuvo presente desde siempre, pero en Batman se ha reforzado en los últimos, no sé, 15 a 20 años, probablemente con la aparición de Tim Drake y su posterior adopción por Bruce. En definitiva: son dos familias felices, con sus dificultades, pero básicamente geniales, technicolor, gigantescas, llenas de diversión.

Sería, en mi mente, un especial de 48 o 64 páginas. Idealmente, en mi delirio, está dibujado por Chris Burnham o Marcos Martin, tipos coloridos, con trazos limpios, inventivos con la página, muy hábiles para las expresiones faciales.


Comienza con unas cuantas páginas de 6 cuadros x página. 2x3. De una columna vemos Gotham de noche, y a Bruce y Damian preparándose para salir de patrulla. En la otra columna, que corre paralela a la primera de arriba hacia abajo, vemos New York de día, tomas aéreas que terminan convergiendo en el Edificio Baxter [con captions similares en cada par de cuadritos onda "it's a beautiful day in new york city" / "it's a dak night in gotham city"] y en Valeria pelotudeando / manoseando cosas extrañas en el laboratorio de Reed hasta que, de afuera del campo, de afuera del mismo espacio de los cuadros, del gutter, alguna sombra, alguna mano que parece salir del "mundo real" activa un interruptor y de espaldas a Valeria se abre un portal dimensional o algo así, cae por él y se desplaza a Gotham [en mi mente, esto se resuelve con un "agujero" en el último par de cuadritos y el cuerpo de Valeria a caballo cayendo de la serie de viñetas dedicada a New York a la serie dedicada a Gotham. Cruzando el propio gutter]. La serie de 2x3 da paso a una splash page donde Batman y Robin ya están peleando con thugs genéricos y Valeria aparece, totalmente desconcertada, en el medio. Títulos.

Batman y Robin derrotan fácilmente a los thugs y se dan vuelta y deciden lidiar con Valeria, se pelean, los outsmartea de algún modo, la trasladan a la cueva, va ganando su confianza. Aquí irían un montón de escenitas donde Valeria conoce a la Bat-Family, tiene salidas con Tim, con Dick, con Batwoman y algunos otros [un encontronazo con Red Hood para mostrarle que también en esta familia hay manzanas podridas e infundirle un poco de desconfianza. Básicamente intentar meter todos los personajes que me gustaría escribir [en mi delirio] en un solo lado]. Simultáneamente Bruce intenta inventar algo para mandarla a su universo. También muchas escenas con Damian, obviamente, se van conociendo, a Damian le gusta Valeria porque es un desafío y porque quizás, solo quizás, sea más manipuladora, inteligente y desobediente que él. A Valeria le gusta Damian porque tiene un componente peligroso y desviado que cree que le falta a su familia [Además ya le gusta Bentley, el clon del Wizard, no le cuesta mucho enamorarse de Damian]. Porque, en algún lado, le hace acordar a su tío. Y porque, bueno, es un niño ninja súper asesino, cualquier chica de 11 años [en realidad Valeria tiene 3, pero no nos metamos en eso] estaría encantada.


Mientras tanto en el Universo Marvel, los FF están intentando replicar el evento que hizo que Valeria se traslade dimensionalmente, obviamente muy enojados y desesperados. Pero el efecto que la desplazó también desplazó a otros. Dos villanos de Batman [no quisiera que fuese el Joker, por favor, el Joker no, por mi serían The Ventriloquist y Man-Bat, monstruos y psicosis] fueron trasladados al universo de los FF. Entonces los FF se enfrentan a ellos y se quedan con la imagen de que en el Universo DC solo hay locos y salvajes [Es un clásico set-up de crossover, vamos, ¿o creen que podía prescindir de la gran-pelea-por-un-malentendido?]

Finalmente, toda la interacción entre Valeria, Batman y Damian culmina cuando responden a un llamado de ayuda y se encuentran con... DOOM. Valeria los sorprende reconociéndolo y pidiéndoles que no le hagan ningún daño duradero y diciéndole "tío". [Y eso es muy muy importante, al menos para mi, para entender a Valeria: Valeria es tan ahijada de Doom como hija de Reed y Susan, y es encantador eso, porque por primera vez en años Doom realmente parece un tío loco y ligeramente peligroso en vez de un monstruo sin corazón. Me gusta este Doom como si fuese el Tío Lucas Más Poderoso Del Mundo que introdujo Hickman]. Doom también los sorprende diciéndole a Valeria que una vez que destroce a estos impostores como "gnats"(o algo así) la iba a rescatar y enseñarle a gobernar. Valeria solo suspira y pone los ojos en blanco como diciendo "oh, uncle doom and his delusions". Finalmente lo derrotan pero, obviamente,  genera paranoia y desconfianza.

Es en este momento en el cual el gran villano detrás de todo esto hace funcionar sus poderes cósmicos y simultáneamente Reed y Bruce tienen éxito, luego de semanas de intentarlo, y abren un portal dimensional que reúne finalmente a los FF y la Bat-Family. Gran lucha entre ambos equipos mientras Valeria y Damian, los únicos que no pelean porque ya tienen onda, se dan cuenta de lo que está pasando y descubren al verdadero villano detrás de todo [Y si, no pude contenerme, tuve que inventar un villano. Inventar villanos es DIFÍCIL, por algo el universo DC y Marvel están llenos de Paste-Pot-Petes y Signalmans. Intenté apuntar a cósmico+absurdo. Solo espero que en algún lugar Steve Gerber sonría].

El villano es en realidad The Planetoid que se viste a la manera macaronica del siglo XVIII pero en vez de cabeza tiene un planeta, totalmente habitado. Él manipuló el experimento de Richards para que Valeria pase de una dimensión a otra. ¿Por qué? Porque [¡secret origin time!], antes, pertenecía a un grupo de supervillanos muy unido, casi como una familia, que se enfrentaban a los héroes cósmicos más gallardos de su tiempo. Estos eran:

- The Worm-Hole, una especie de gusano intergaláctico que existe al mismo tiempo en distintos tiempos y planos de realidad, ya que viaja continuamente por agujeros negros que abre a voluntad. Es como una entidad interminable de la cual solo se ven la cabeza y partes del cuerpo perpetuamente entrando a distintos agujeros negros.
- The Baroness, tiene un traje que en mi mente se parece al de Bulleteer, es la última superviviente de su raza de aristocratas espaciales, su carruaje es tirado por una ballena galáctica.
- Jesse James' Robot, es el robot de Jesse James, en el espacio.
- Grozzlo, cazador de recompensas, básicamente un oso polar en dos pies (con la cabeza chiquita esa que tienen los osos polares y la nariz mojada) que tiene una pollera de bárbaro y un hacha gigante similar a la de The Persuader. (Algo como esto, pero en dos patas)

Pero un día se enamoró de The Baroness, le confesó su amor, ella lo rechazó (¡como buena villana!) y él intentó secuestrarla y esconderla en su guarida secreta hasta que aprendiese a amarlo [no rapes, pls]. Los otros miembros lo detienen, la liberan y lo exilian. Entonces, amargado y derrotado, ¡decide enfrentar a las dos familias súper heroicas más importantes de sus respectivos universos y ver como se eliminan la una a la otra para demostrar que el concepto de familia y de equipo está equivocado!

El problema es que ahora, gracias a esos chicos entrometidos [Deberían tener un perro, total], todos se percataron de su plan y tiene que destruirlos con sus propias manos. Graaaaaaaan escena de pelea (4 o 5 páginas) donde noquean a todos los héroes adultos para dejar solamente a Valeria y Damian en pie.

Damian se pone en su camino y le compra el tiempo suficiente a Valeria para que se dé cuenta de como se apagan sus poderes cósmicos [clue Macguffin, ya que ni siquiera soy tan bueno delineando los particulares]. Entonces los apaga y finalmente Damian lo noquea con un onomatopéyico POW! y un one-liner de sabelotodo molesto.

Luego de esto una doble página graaaande, dentro de la Batcave [en mi mente sucede ahí, pero puede ser en el Edificio Baxter con mínimos ajustes], dónde los héroes se reúnen al fin para reir e intercambiar anécdotas, luego de haber derrotado al villano. Un montón de interacciones chiquitas entre favoritos en un solo lugar. Entonces podemos ver a Artie, Leech y los Moloids subiéndose al dinosaurio de la Bat-Cave, Ben Grimm tonteando con Metamorpho y tomándose una cerveza, Reed Richards intercambiando notas con Bruce y Oracle [porque si, en mi versión todavía está Oracle y no ese horrible retorno a Batgirl dictado por Didio], a Nightwing charlando con Franklin sobre lo difícil que es ser el hermano mayor y las expectativas que vienen con ello, a Peter Parker en su traje blanco hablando con Tim Drake sobre ciencia y a Johnny Storm intentando flirtear (muy patéticamente) con Catwoman. Mientras tanto, Valeria y Damian, en el ruido, se alejan y se dan un beso muy infantil y tierno.

Pero The Planetoid no está totalmente derrotado y con la última energía destruye los artefactos que utilizaron tanto Batman como los FF para viajar entre dimensiones. Los FF comienzan a desvanecerse y Valeria y Damian se abrazan y se despiden, con la promesa de verse pronto.

En la escena final, una página, está Damian bajo un árbol en las inmediaciones de Wayne Manor, unos días después de la separación, y Alfred se acerca a preguntarle si necesita algo, si está bien. Y Damian, clasicamente Damian, le contesta algo así como "Stop fretting like an old lady, Pennyworth, I'll be fine" y cuando Alfred se retira, vemos que Damian despliega un paño onda relojero y que está arreglando una de las pulsera dimensionales que usaron los FF para viajar al DCU, que se robó cuando retornaron al Universo Marvel, con una sonrisa en la cara.

FIN. 

domingo, 17 de junio de 2012

10 Reflexiones Sobre el Batman de Scott Snyder.


Finalmente, luego de mucho escuchar sobre los cambios de continuidad y la gran historia que Scott Snyder estaba contando en Batman, me puse al día y leí toda la serie principal hasta el número 10, el más reciente. Había leído un poco antes (números 1 al 3) pero no me acordaba nada y esto es lo que pienso (hay spoilers, estén advertidos):



1) Es una historia increíblemente torpe, estructuralmente hablando, y a la vez terriblemente pomposa, el claro ejemplo de un escritor demasiado verde para el mundo del comic creyéndose la fanfarria de su propia inflada y convencido de que está escribiendo la historia de Batman que va a modificar sustancialmente sus mitos.

2) La amenaza de The Court Of Owls no está jamás bien delineada ni plantada ni construida. Son villanos sin nombre, sin motivación y sin encanto. Durante 9 capítulos no tienen caras, intentando construir su amenaza y su terrible presencia con un manto de misterio. Pero una vez que se revelan, Snyder no hace nada por volverlos villanos por los cuales nos podríamos interesar, que querríamos ver de nuevo. Otro grupejo de manipuladores que es asesinado apenas el guionista lo considera conveniente para amplificar e intentar vender a su nuevo villano. Son accesorios de utilería.

3) La manera de escribir una amenaza como la de The Court of Owls en un comic periódico de superhéroes es paulatinamente. Introducirlos en los primeros números pero dejarlos en el trasfondo uno o dos años, construyendo su trasfondo y sus lazos con el héroe hasta que, de golpe, deciden atacar y todo lo que nuestro protagonista ama se ve amenazado. Para ver un ejemplo reciente y estelar de esto, no hace falta más que leer el Capitán América de Brubaker, una serie que, como ésta, se inicia desbancando olímpicamente una porción de continuidad que se creía sagrada pero utiliza éste sacrilegio como el trampolín con el cual construir nuevas historias que exploran lo que significa su personaje principal. No hace falta derramar toda la leche apresuradamente, como hace Snyder, quién probablemente no contó ni con el ecosistema editorial ni creativo para construir una historia a largo plazo. En 10 números que parecen 5 nos tenemos que creer que la Court of Owls es la peor amenaza que Batman enfrentó en toda su historia. Lo cual nos lleva al siguiente punto.



4) El guionista apuesta todo a un gran twist que, siendo tan inesperado, debería garpar por todo el build up desperdiciado de la Court (para ejemplificar cuan desperdiciada está su idea y su amenaza: en el número del crossover “Night of the Owls” de Batman & Robin, Damian debe proteger a un soldado cuya amenaza para la Corte es ser el heredero de unos terrenos que codician: si, nada más que eso, latifundistas garcas, aburridísimo). El problema es que Snyder nunca planta apropiadamente esa vuelta de tuerca. Hasta el número  9 ¿quién carajo es Lincoln March? ¿Por qué deberíamos interesarnos en él? Creo que antes de su gran revelación aparece en 10 páginas, como mucho. Es otro filántropo de buen corazón decidido a hacer de Gotham un lugar mejor, un personaje (y competidor) común en el mundo de Batman, y el único personaje extraño, ajeno a los mitos de Batman, sospechoso como si tuviese un blando pintado en la espalda. En otras palabras: es un engranaje que chilla que es el gran enemigo hacia el cual Snyder está apuntando. No hay sorpresa, ni tristeza, ni traición en verlo finalmente revelado como otro némesis de Batman. ¿Snyder desperdicia dos números enteros en mostrarnos un Batman perdido y acorralado por la Court y no puede aprovechar ni dos páginas de todo eso para hacer que Lincoln March sea un personaje que nos importe? 

5) Lo cual nos lleva al siguiente punto: a lo largo de los últimos 5 o  6 años, la interpretación predominante de Batman ha sido la de Morrison. Un maniático perfeccionista y obsesivo que siempre está un paso delante de sus enemigos y que siempre, por más perdido que parezca, tiene un plan. Snyder, si bien trasluce estar familiarizado con ésta interpretación e intenta estar en sintonía, tiene tanta leche por establecer su aburrida creación (The Court Of Owls) como totalmente badass que hace que Batman se coma la paliza de su vida cada número. De hecho, Snyder escribe a Batman como un total superhombre. Si bien al principio las palizas que se come a manos de The Court son divertidas y nos traen a la mente ese Batman humano y cubierto de curitas y vendajes que escribían Matt Wagner y Alan Grant en los 80s, con dibujos del excelso (y criminalmente subestimado) Norm Breyfogle, pronto se vuelven caricaturescas y poco creíbles. La historia se desarrolla en un período de tiempo que parece continuo (¿una, dos semanas?) en las cuales nuestro héroe no duerme, es molido a palos dos o tres veces, luego es atrapado por la Corte y encerrado en su laberinto hasta que su asesino (el Talon) le perfora el estómago y, sin embargo, puede recuperarse y luchar contra el ataque masivo de una horda de Talons a la Mansión Wayne, la MISMA NOCHE.  En el número 9 hay una escena de apertura en la cual Batman parece estar volando, sin ningún tipo de anclaje humano, a través de los callejones. Esa desconexión entre lo que se supone que es Batman (un hombre hiper ultra preparado que siempre encuentra una salida, pero un hombre al fin) y como lo interpreta  Snyder en su desesperación por aumentar siempre su apuesta (una especie de punching bag con factor de curación), es bastante decepcionante y poco creíble.

6) Y es que Snyder es un guionista bastante melodramático y lleno de palabras. Todos los monólogos internos de Batman están escritos con una pompa y sacramento que los hace bastante risibles. Se le notan mucho los vicios del escritor de prosa convertido en guionista. Sus páginas están llenas de “contar, no mostrar” y la única manera que tiene de construir toda la mitología de Gotham en la que se apoya su historia es meter largas descripciones y alegorías básicas y casi escolares sobre “lo que significa la ciudad” y “la importancia de Batman”.

7) El retcon, finalmente, está bien. O sea, no molesta. Puede funcionar. De alguna manera, es una consecuencia tardía de la existencia oficial de Damian Wayne. Si Batman puede tener un hijo, ¿por qué no podría tener un hermano malvado? Y es una idea a la cual no soy averso: Batman como un benevolente pater familias de una larga línea de justicieros enmascarados, en vez de solitario y torturado. Le da calidez al personaje. Es también, de algún modo, algo que se venía tanteando desde “Hush” (que no por nada es el primer gran hit del reinado Didio), ¿qué era Hush si no una especie de falso hermano de Bruce? El problema es que está establecido de una forma tan torpe y apresurada que no tiene peso. Snyder ni siquiera construye (más allá de las apariciones de Damian, Tim y Dick en el número 1) el ecosistema de personajes secundarios de Batman. Solo se concentra en él, que es una especie de súper ser melancólico que se la pasa reflexionando sobre su ciudad.  Todos los personajes son props, elementos de utilería cuya única función es hacernos creer que ésta es Una Gran Historia de Batman. Y no, no lo es, es solo otra interpretación, y ni siquiera una muy profunda. Su Batman no es ni muy humano, ni muy detectivesco, ni muy voluntarioso, ni muy maquiavélico. Es un sujeto incansable que reflexiona sobre arquitectura.

(Thomas Wayne Jr., malvado hermano del mal)


8) Hay algunos temas interesantes en este Batman: la idea de la clase alta como motor del progreso, la confrontación de dos formas de acción social de los ricos, la idea del reflejo en la arquitectura de una forma de moralidad y orden social. Sin embargo la ejecución narrativa es tan floja que los temas no se destacan. Además, comete el error de mostrar a Bruce Wayne como lo que realmente es: un millonario malcriado, al igual que sus enemigos. ¿Por qué debería confiar en un plutócrata por sobre otros? No puedo confiar en Bruce Wayne para mejorar mi vida pero si puedo confiar en que Batman puede mejorar mi vida.

9) Los dibujos de Capullo son muy lindos. Era hora que tuviese la oportunidad de lucirse en una serie de perfil alto como ésta. Para una historia que está tan basada en como una ciudad de fantasía tiene que verse y sentirse, Capullo hace gran parte del trabajo necesario para que funcione, con su Gotham marcada fundamentalmente por la arquitectura gótica (valga la redundancia) y venida a menos de entre finales del siglo XIX y los años 30. La Gotham de Capullo parece una ciudad donde nada se ha construido hace muchos, muchos años. También maneja con gran maestría toda la secuencia del laberinto de la Court Of Owls, siendo a la vez inventivo con el planteo de página y caricaturesco.  Sus figuras humanas son limpias, elegantes y con una anatomía muy personal (creo que es uno de los pocos dibujantes capaces de dibujar de manera distintiva los cuerpos de Dick Grayson, Tim Drake y Damian).

10) Curiosamente, en el mismo período (anoche) en el cual me puse al día con el Batman de Snyder me leí los últimos números de Batman & Robin, una serie secundaria, guionizada por Peter J. Tomasi. Tomasi es un guionista torpe, sentimentaloide, que tiende al melodrama y al lugar común en sus diálogos y en las declaraciones de sus personajes. Ningún crítico jamás se atrevió a declarar que era competencia para Snyder, el nuevo niño dorado de DC. Y si, es verdad, es una serie menor (mejorada por los muy lindos dibujos de Patrick Gleason) en la cual el foco está en una interpretación bastante adolescente y dramática de la relación entre Bruce Wayne y Damian Wayne. Tiene muchas cosas cuestionables, pero Tomasi, en su mediocridad y exceso, entiende mucho mejor lo que significa contar una historia de Batman que lo pinte como un personaje extraordinario pero humano, querible; no como una “representación del alma de Gotham”, un paladín abstracto cuyo monólogo interno está constituido de datitos y frialdad. En gran parte imagino que esto se debe a que Tomasi no está intentando contar La Historia de Batman Definitiva, ponerse la franquicia al hombro y hacerse el instruido. Sabe que produce entretenimiento pasajero con una de las porciones de propiedad intelectual más dúctiles del planeta. Y al concentrarse solo en Damian, Bruce y Alfred, debajo de los lugares comunes y el melodrama, los percibe mucho mejor y llega hasta tener escenas enternecedoras. Batman le regala un perro a Damian y le pide que le ponga un nombre, por ejemplo. Snyder, no necesariamente por su culpa (no quiero ni imaginar lo que debe ser el clima editorial de DC Comics hoy en día), intenta construir un evento, mal estructurado, apresurado, con un tono ponderoso y tan preocupado por sí mismo que olvida los pequeños detalles que hacen que una historia como ésta salte de la página, tenga un verdadero impacto en nuestras memorias. En unos cuantos años tendrá el mismo peso que Hush o The Long Halloween. Long may he reign.

PD: no me hagan ni pensar en la rima para niños de la Corte, que ni siquiera rima y tiene palabras complicadas que jamás estarían en un soneto infantil.

martes, 3 de marzo de 2009

El Multiverso Es Un Lugar Extraño.

(o: 5 comics curiosamente metaficcionales)




1. Batman, Josh Simmons.
El creador indie Josh Simmons, famoso por sus comics de horror, le roba Batman a Warner Brothers y produce un comic de 16 páginas tremendamente inquietante que ilustra, como en una de esas historias imaginarias de otros universos, una de las muchas maneras en que la carrera de Batman podría terminar. Un Batman solitario y delirante se arrastra por los techos de Gotham City para castigar a los criminales, solo que esta historia te hiela la sangre y te pone la piel de gallina de un modo que nunca podrían hacerlo diez mil páginas de un Batman ultra-violento “oficial”. Su combinación de cotidianeidad y rutina decadente (“I’ve been Batman for a long time”) junto con el aire de completa irrealidad y locura que sobrevuela al comic producen una sensación de terror psicológico insuperable.




2. In Pictopia!, Alan Moore y Don Simpson.
Si creen que Alan Moore es un viejo cascarrabias que solo amaba el pasado ahora, ¡deberían haberlo visto en 1986! En esta historia publicada en la antología Anything Goes! de Fantagraphics (que tenía como objetivo reunir fondos para que la editorial se defendiera en uno de sus muchos juicios, en este caso contra Michael Fleisher), Moore imagina una ciudad poblada por creaciones de tinta y papel, en la cual solo los superhéroes tienen color. Extraordinariamente oscura y deprimente, es quizás la declaración más fuerte de Moore en contra del género, brillantemente ilustrada por Simpson imitando diferentes estilos (la cara-desesperada-a-lo-Kurtzman de una de las últimas páginas es magnífica), y termina siendo mucho más interesante que sus últimas entrevistas.




3. Wolverine: Dying Time, Jeffrey Brown.
Muy similar al caso del Batman de Josh Simmons, Brown se roba un ícono corporativo porque tiene demasiadas ganas de decir algo a traves de él. Nunca publicada, al principio parece solo apropiarse de ciertos elementos de los X-Men clásicos de Claremont para luego llevarlos a un lugar devastador que pone en clara evidencia la absurda trampa del eterno retorno que es una parte fundacional de los comics de superhéroes. Digamos que hasta la última página uno espera un giro milagroso que nunca se cumple, clavándonos en la panza toda la tristeza de lo que sucedió y revelándonos como los estúpidos que somos. Y ahora tengo ganas de leer Bighead.




4. Superman Villains Origins, Stuart Immonen.
En 1998, mucho antes de que se vaya a Marvel (¿para siempre? snif…) Stuart Immonen era parte del equipo de creadores de Superman, en aquellos años extraños post-Byrne y post-muerte. Y resulta que un numerito completamente descartable, uno de esos extraños especiales Secret Origins que solía publicar DC en los 90, le dio la oportunidad de realizar esta maravilla: los orígenes de algunos de los villanos más prominentes (en ese momento) de Superman realizados como si fueran tiras de Little Nemo. Hermosos, demuestran la simpleza de línea, casi caricaturesca, que se volvería la marca de Immonen y tienen ese sabor a fábula que nos hace olvidar del mal, incluso cuando aparece la muerte de Superman.




5. Les Schtroumphsons: The Waffleman Affair, Ty Templeton.
O los Simpsons conocen a Hergé y Peyo. Un homenaje de Ty Templeton que funciona demasiado bien y que tiene la gracia extra de “tener una traducción directa de los autores”, lo cual resulta en una multitud de frases falsamente acartonadas, como si fuera una traducción real, una especie de eco lingüístico de la dureza del dibujo. El dibujo, sin embargo, es el plato fuerte: todo lo brillante y colorido que se podía esperar de un Hergé con la máxima capacidad de sus poderes. Observen las aventuras de Bartbart y Lislis en una tierra donde todos fuman y comen pommes frites. ¡Incluye aparición especial de Jean Claude Van Damme!

lunes, 5 de enero de 2009

Zorro In Arkham.


I.

Batman 681 salió hara cosa de un mes y es la “conclusión” de Batman R.I.P.(1), el arco argumental al que los 20 números anteriores de Morrison en el título iban conduciendo. Como gran parte de las historias de Batman de Morrison es gloriosa, caótica, brillante e inesperada, y frustró las expectativas de mucha gente, pero a pesar de ello, constituyó una de las experiencias en comics mas estúpidamente divertidas, entusiastas y atrapantes del año.
Como experiencia fue insuperable: hacía mucho que no me enganchaba tanto con una historia y los acertijos en su desarrollo. La manera en que esta construida (y el modo en que fue publicada y leída, de forma serial, una de las pocas veces que este formato de hecho mejora la experiencia de lectura) volvieron a Batman R.I.P. un misterio detectivesco enormemente adictivo, un “whodunnit” que producía ansiedad y emoción a cada vuelco. Morrison, consciente de su arco final, plantó a lo largo de la serie un millón de pistas, falsas y no, que pedían a gritos ser rastreadas y encajadas en nuestras explicaciones hipotéticas, las cuales cambiaban con la publicación de cada número, dándole más importancia a una teoría por sobre otras, para inmediatamente darnos vuelta las tablas, y modificar completamente nuestro esquema imaginario. Es un buen misterio, bah, que nos mantuvo atrapados mes a mes y el manejo del suspenso propulsa la lectura adelante.

II.

Lo básico de la historia es lo siguiente: hay un genio criminal, a la altura de Batman, que esta dispuesto a destruirlo. Este genio del mal es conocido solamente como The Black Glove y su plan maléfico se viene desarrollando hace años, dando vueltas y plantando trampas alrededor de Wayne, esperando dar el golpe mortal que lo dejaría un hombre quebrado. Es la historia de Batman que se le nota a Morrison que quiere contar desde los días del ultra-competente e impresionante Batman de la JLA: el héroe mas preparado e inteligente del mundo (aquí resaltan que el superpoder de Batman es no perder nunca, una idea encantadora y bastante cierta) contra el villano mas demoníaco de todos.
A lo largo de los seis números la emoción de la lectura procedía, por un lado, de la lucha ajedrecística entre Batman y The Black Glove y, por otro, del misterio de la identidad de este (La lista era interminable: ¿Batman?, ¿Thomas Wayne?, ¿Alfred?, ¿el hermano perdido de Bruce?, ¿el mismísimo Satán?). El final contestó la primera cuestión decisivamente del lado de Batman, pero en cuanto a la segunda terminó siendo bastante ambiguo y extraño, no dando una identidad clara al Black Glove y deslizando que podría ser Thomas Wayne, podría ser el Diablo y podría ser el mismo Bruce, cosa que decepcionó a varios, incluido a mi en una primera lectura, pero que luego se me antojó como perfectamente acorde al Batman de Morrison.
Este mismo es completamente ambiguo: todo se balancea entre la posibilidad de locura y la hiper-sanidad de Batman (¿es Bruce Wayne un loco o un tipo que esta en sintonía con su mundo y cuya respuesta al asesinato de sus padres, vestirse de murciélago y combatir el crimen, tiene mucho sentido dado su medioambiente ficcional?), la realidad o irrealidad de las aventuras del Black Casebook (una libreta donde el murciélago relata sus aventuras mas bizarras, esas que tienen elfos, bandas de alienígenas musicales o serpientes marinas), el deseo de dejar una marca en el personaje y la realidad de su existencia como una propiedad intelectual de DC Comics y de la producción de comics de Batman hasta el fin de los tiempos, aunque los escriba Beppo, el Súper Mono. Del mismo modo que la interminable y larguísima historia de Batman condiciona y arrastra a Bruce Wayne, el hecho de la continuidad de la publicación condiciona a Morrison.
Y es por eso que su último numero, en el cual las tablas se dan vuelta y se revela que Batman lo sabía desde el primer momento, en el cual vemos a un Batman hiper eficiente, determinado, preparado, malditamente genial, simplemente funciona, porque, como dijo mi amigo Domínguez, revela que, en el fondo, es solo otra aventura más y que el Black Glove es otro villano destinado a ser outsmarted por la mente poderosa como una ciudad de bombillas-cerebro del detective más grande de la galaxia

III.

A diferencia de All Star Superman, su hermano apolíneo (y no es que Batman sea dionisiaco, en realidad se acerca a Hades), el Batman de Morrison adora la inconclusividad, una cierta confusión acerca de su resolución, una aceptación alocada y frenética de la infinitud de sus aventuras. Aceptación, por otro lado, completamente explícita en una historia cuya primera página es esta:


All Star Superman, quizás por su condición de proyecto fuera de la continuidad, provee una visión definitiva, icónica y multidimensional, que integra en profundidad de fractal, a Weisinger, Byrne, Shuster, Maggin, Jurgens y mil creadores más, pero en una figura elevada, completa, dando un comic con una estética rápida, emotiva, limpia, brillante.
En Batman resalta la fractura, lo aparentemente irreconciliable, los elementos de una historia que se apilan como cajas de comics en sótanos húmedos. Batman ha sido, de acuerdo a los días y los años, el oscuro aventurero de la noche y el ridículo héroe chistón con pancita y el incongruente héroe espacial y el detective obsesionado y una mitad del dúo dinámico, simpático y paternal y el aventurero trota mundos y el amante de una femme fatale y el maestro de artes marciales porque es Batman, idiotas, es tan increíble que tuvo mil vidas, cada una mas sorprendente que la anterior. Mientras que Superman es síntesis, Batman es acumulación, caos.
El único tema que se pierde un poco a lo largo del run de Morrison es la idea presente en los primeros números (y prolongada por la aparición de los tres espectros de Batman) de una superación de cierta imagen de Batman asociada al personaje los últimos 20 años, solidificada por Miller y, ahora, por las películas de Nolan: un monomaniático vigilante obsesionado con la guerra contra el crimen, con la venganza y el dolor (físico, psíquico). Sin embargo esto aún no concluye y tengo fe en el relanzamiento luego del largo invierno en el cual se sumerge la serie hasta junio del año que viene, período en que será escrita por Denny O’Neill, Neil Gaiman y finalmente Tony Daniel y luego del cual, se rumorea, habrá un nuevo Batman y Mozz volverá acompañado de…Frank Quitely! Esperemos que retorne recargado y superador, dispuesto a contar historias nuevas y chispeantes como pop-rocks (algo de ello había anunciado en entrevistas ya antiguas, donde decía que luego de Batman R.I.P. se venía una época de nuevos villanos y aventuras rocambolescas). O sino cazare a Dan Didio y lo matare como a un perro.

IV.

Por otra parte, en cuanto a como esta escrita y estructurada, es una de las obras más extrañas y confusas de Morrison, que ya desde Seven Soldiers viene apostando a la cacofonía y la rapidez, al amontonamiento de escenas en un espacio mínimo que se mueve a la velocidad de la luz. Su Batman es una conjunción de detalles y pistas falsas desplegadas en un estilo entrecortado e incansable, que nos da pistas y pedacitos de información en escenas que parecen incongruentes o innecesarias, que salta rápidamente de un momento a otro, con un ritmo de staccato, y deja porciones de la historia o momentos fuera de panel, de una manera intencional, obligándote a pensar y reconstruir.
Este estilo de escritura funciona mejor, mucho mejor, en R.I.P. que en números anteriores, sobretodo porque la base esta asentada, Morrison ha plantado ya los elementos que referirá en su “último” arco argumental, y estos se suceden como ráfagas de metralleta. De ese modo, la riqueza de detalles plantada en los números anteriores explota, dándonos momentos geniales como esta visión del Batman de Zurr En Arrh:


O esta conversación con Batmite, el ridículo elfo de la quinta dimensión:



O la apariencia del Club Of Villains:


O cualquier cosa que dice Damian, el hijo de Batman, uno de esos personajes que por su mezcla de arrogancia y capricho, solo Morrison parece escribir bien:


Morrison rescata y aporta un montón de cosas al universo compartido, como es su costumbre: la revitalización del Club Of Heroes, Damian, los man-bats ninjas (un concepto de esos que funcionan por pura acumulación, que parece hecho a la medida del Universo DC), los tres fantasmas, el Dr. Hurt, el Club Of Villains, un Joker verdaderamente terrorífico y glam… Todos juguetes hermosos, originales y relucientes que seguramente serán arruinados por los hacks y los idiotas como Prometheus.
Morrison expresó que con Batman R.I.P. estaba apuntando a un “frenético goth pulp-noir; punk-psicótico, sombras expresionistas y cambios de escena entrecortados y pesadillescos, inspirados por las raíces de Batman y por el chasqueante ondear de su asombrosa capa”. Pensando en una analogía musical, inmediatamente se me ocurrió Soft Cell: dramatismo y exageración de neón (la imagen en mi cabeza era la tapa del Non Stop Erotic Cabaret), histerismo y ritmos cortantes debajo de los cuales hay historias grotescas, de sexo perverso, de enanos vestidos en colores fluo, de cuero y agujas.
Su aspiración a la incompletitud, la aceptación de lo infinito de Batman, su tangencialidad y su acercamiento totalmente inclusivo y por momentos epiléptico puede ser leído también como su mayor falla, y es de hecho lo que más ha molestado a los *puristas*, pero yo creo que es parte de su encanto y además, muy claramente, esta es una obra que hace de esas características el centro de sus preocupaciones, que esta construida sobre la imposibilidad de terminar una narrativa definitivamente.
El otro punto débil de Batman R.I.P. y, en general, de todo el Batman de Morrison es el arte. No es que sea ilegible, pero Tony Daniel es la perfecta definición de un artista mediocre, un tipo sin mucho estilo (a pesar de que hace intentos y se nota que quiere mejorar) y que es, en el mejor de los casos, servicial. Es como el último Jim Aparo filtrado por Jim Lee: medio aburrido y “flashy” de las maneras Image, con splash pages que no funcionan del todo y una narración que por momentos se vuelve confusa o que esta enmarcada en imágenes que le deben haber parecido cool en el momento de dibujarlas pero que no conducen demasiado bien al ojo alrededor de la página.

V.

Yo llamaría a Batman R.I.P. un triunfo esquizofrénico o un éxito secreto, no una versión perfecta, porque esta construida como la antítesis de ello, como una obra que hace de la infinidad y la acumulación de vidas de un personaje su tema. Y que, además, sobresale como un comic de superhéroes alimentado por la excitación y el atolondramiento (algunos le llamarían “thrill-power”) de un Batman triunfante, incansable, brillante, eternamente un paso adelante del próximo súper-criminal.

"But that's the thing about Batman.
Batman thinks of everything"
.

(1) Porque faltaban los dos números de coda, el 682 y el 683, que son un "clip-show con Darkseid detras del viewmaster" de toda la historia de Batman, una genialidad en donde Morrison condensa decadas de historias en un solo cuadrito y que se lee, realmente, como una despedida perfecta para el único personaje con tantas decadas de continuidad como años de la industria del comic norteamericano. Y que cierra con este discurso:

"I need a disguise", he said, and I thought he had finally gone mad with grief, especially those next words... But when I saw what he meant, when I watched how he surrendered himself to an ideal...How he used each ordeal, each heartache and failure, to become a better man, in the service of others...What could I do but stand in humble awe?. And keep his wounds clean and his uniform tidy. And send him safely on his way.
"I shall become a bat"

"Alfred", he said not long ago. "If anyone ever asks for an obituary, tell them Batman's big secret was the classic whodunnit?. Only it's not about who killed Batman but who kept him alive all these years". And he stopped there, leaving the rest to me.

The whereabouts of Batman remain unknown.
And yet...I can
see him now, in the grip of implacable forces, innumerable foes. Somewhere without hope. In a place where all seems lost.
And I know
this...The enemy will look away, for just a moment, underestimating him for that single fraction of a second too long. And no matter how dark the night...There will be no hiding place for evil.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Do The Bat-Watusi.


YO: ya viste Batmanuel?
DOMINGUEZ: twice
DOMINGUEZ: going for the imax today
YO: ESA
YO: QUE PELICULA PAPA
YO: (apesardeserunarepresentacionperfectadelbatmanpostdarkknight
yquetodosestamosunpococansadosdeesoono?)
DOMINGUEZ: altísima
DOMINGUEZ: salí con ganas de ser el Joker, tremendo
DOMINGUEZ: pero en el cine es otra cosa
YO: si
YO: es una sola
YO: no existe al lado de Contagion.
DOMINGUEZ: aparte,
DOMINGUEZ: para mi es el anti Joker del universo DC
DOMINGUEZ: es la negación de The Killing Joke
YO: porque?
DOMINGUEZ: el Joker no tiene justificación
DOMINGUEZ: no hay razón, el chabón es anarquía pura
YO: pero esa es la idea que se viene manejando hace rato en el universo DC!
DOMINGUEZ: claro, pero desde una base que "explica su origen"
YO: bueno, pero nadie lo refiere
DOMINGUEZ: digo, esa Killing Joke cada día me cae peor
DOMINGUEZ: acá da miedo en serio, no querés que este en pantalla
YO: es mas esa idea de Morrison de que el Joker "cambia de mascara" cada tanto, se reinventa, que no tiene verdadero origen.
YO: a mi mas que miedo me atrae irremediablemente
YO: me parece fantástico
YO: cada vez que estaba en la pantalla no podía dejar de verlo
DOMINGUEZ: aparte lo que en la película la rompe, para mi, es que Batman queda tan canchero como malparado
DOMINGUEZ: digo, es un flaco que va y secuestra un tipo en otro país
DOMINGUEZ: y la película no lo pone en el marco de los "superhéroes"
YO: TODO le sale mal a Batman
YO: en la segunda mitad
DOMINGUEZ: el tipo es un intervencionista de mierda
YO: anda a cagar!
YO: no me vengas con lecturas políticas de la intelligentzia liberal!
DOMINGUEZ: flaco, chupa gente e interviene la privacidad en pos de un bien mayor!
DOMINGUEZ: y encima se junta con ingleses!
YO: chupa gente?
YO: que culiao
DOMINGUEZ: loco, se lleva un chino en un avión!
YO: claro, es Batman
YO: puede llevarse un chino en un avión cuando quiera!
YO: hay una ley internacional que dice eso
DOMINGUEZ: esta en la Convención de Ginebra!
YO: exacto!
DOMINGUEZ: que buena película
YO: (en realidad tenés un poco de razón, pero me hincha las pelotas la lectura política tan abierta, y que el Joker sea un terrorista es una mentira grande como una casa: uno no puede ser terrorista si no tiene un plan, una agenda, un objetivo)
YO: es una gran película
DOMINGUEZ: bueno, no un terrorista es lo que los yankis creen es el terrorismo
DOMINGUEZ: y un tipo que quema una pila guita mete miedo
YO: mete miedo todo el tiempo pero porque es EL MAL
DOMINGUEZ: ya se, no es que quiera hacer una lectura política
YO: en ese sentido es como una película de terror!!!!!
YO: es como Michael Myers!
DOMINGUEZ: claro, es el mal absoluto
DOMINGUEZ: pero va contra todo: contra el villano pre-establecido por el cine, contra el que piensa hay que tener agenda, contra el que cree que vivir así tiene una lógica mas allá de la que le encontramos nosotros
YO: además es GRACIOSO
YO: la escena del lápiz es maravillosa
YO: yo me reía en el cine, creo que la gente no entendía muy bien porque.
DOMINGUEZ: ta dah!
DOMINGUEZ: me vuelve loco cuando le tira un fajo de guita al chino y le pega en la frente!
YO: es un poco fantasmagórico que por un lado refuerce esa idea del comic (que si es de The Killing Joke!) de que Batman y el Joker son dos caras de una misma moneda y que van a hacer esto por siempre, pero el tipo esté muerto y nunca mas pueda repetirse esta pareja
DOMINGUEZ: es verdad, ahí gana por la muerte del tipo
YO: y después todos están bien
DOMINGUEZ: me cansa un poco bale
DOMINGUEZ: y ese tono de "saco la voz del orto"

lunes, 17 de septiembre de 2007

"Toma mucho tiempo encontrar una metáfora adecuada”, insistió, "y no tengo dudas que el 11 de Septiembre va a alimentar a las artes y el entretenimiento. Pero no se como, y creo que cualquiera que clama que lo sabe esta jugando a ser Nostradamos".

Frank Miller, citado en Comic Book Nation de Bradford W. Wright.

Frank Miller es un tipo meditabundo y equilibrado. Un artista que se pasó todos estos años buscando penosamente en las oscuridades de su alma la manera de representar los ataques terroristas del 11 de septiembre. Un hombre con conciencia social, que debe haber pasado muchas noches sin dormir intentando imaginar cual seria la mejor metáfora para tan horrible incidente. Y finalmente llegó a una conclusión. Pero claro! ¿Que mejor manera de canalizar esos eventos de una manera poética, sutil y elevada que...ESCRIBIENDO UN COMIC DONDE BATMAN LE PATEA EL CULO A AL-QAEDA?
Oh, comics, how I love thee.